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CULTURA Y HEGEMONÍA POPULAR PARA UN PAÍS EN CAMBIO

29 Jun

Allan Barrera

Secretaría de Arte y Cultura del FMLN

Foro de Sao Paulo

24/06/ 2016

 

La Secretaría de cultura del FMLN tiene un compromiso acendrado con la cultura y el arte; considera que ahí se disputa los significados y los sentidos de la praxis humana. Contribuir a que el quehacer del pueblo tenga por horizonte y sentido los derechos de ese pueblo y de la causa humana es  esencial para construir un bloque histórico de fuerzas comprometido con las transformaciones sociales que demanda el pueblo salvadoreño. No podemos permitir que la contraofensiva neoliberal nos imponga su dominio para explotar nuestros recursos humanos y naturales, su cultura de pasividad y subordinación, sus valores, su concepto consumista de felicidad, de dignidad, su individualismo, su ética. Se trata de una gran tarea  para poder construir sociedades diferentes En esa dirección no puedo dejar de apelar al trabajo y aprendizaje que la Secretaría del Frente ha acumulado desde el 2012, año en que iniciamos nuestro trabajo compenetrados en la idea que la batalla cultural no puede ser ganada en El Salvador por la hegemonía individualista, depredadora del capitalismo neoliberal. Debe ser ganada por nuestro pueblo

A grandes rasgos desde el 2012, nuestro trabajo se ha realizado en cuatro direcciones que son complementarias. El primer campo se plantea la difusión de nuevas ideas y propuestas nacionales y Latinoamericanas. Aquí tenemos: los Diálogos Culturales de Invierno, como un espacio de encuentro y reflexión entre pensadores salvadoreños y latinoamericanos sobre temas cruciales como la cultura y la transformación social,  la cultura y la comunicación social, la hegemonía para el cambio social, entre otras que han abarcado debates sobre la emancipación, el feminismo,  la construcción de nuevos sujetos,  y la exposición de ideas sobre nuevos modelos de sociedad, entre otras. CINEHISTORIAS es un proyecto inscrito en esta línea de difusión. Es el espacio en que, a partir del cine salvadoreño y latinoamericano, incentivamos el conocimiento y debate sobre nuestras realidades.

Un segundo campo de nuestro quehacer, es el trabajo cultural territorial, apoyando la organización de los Consejo para el Desarrollo Artístico y Cultural Comunitario (CODACC). Ellos trabajan en los territorios con la meta de movilizar la potencia creativa de las comunidades y de generar procesos de empoderamiento del pueblo.  Gracias a este esfuerzo participamos, con otros actores del continente, en la organización, en El Salvador, del II Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, realizado exitosamente, en octubre del 2015.

Un tercer campo de trabajo, se refiere a la formulación de documentos que pueden alcanzar fuerza de Ley o que hacen aportes al desarrollo del pensamiento crítico en el país. Inscrito en este campo, la Secretaría de Cultura del FMLN elaboró el Anteproyecto de Ley de Cultura[1]. Ahí, los trabajadores del arte y la cultura salvadoreña expusieron sus ideas y propuestas. El anteproyecto de Ley condensó las demandas del sector cultural y artístico. Se trata, sobre todo, de una contribución de ideas y de nueva institucionalidad para favorecer, desde la legislación, la centralidad del pueblo y sus creadores y la hegemonía del proyecto emancipador. El Anteproyecto contiene mandatos que reorientan los sentidos y los significados de las praxis del  Estado en materia de cultura. La cultura es asumida como un derecho humano, como un pilar del desarrollo humano y como un campo para el ejercicio del potencial y protagonismo creativo del pueblo en todas las esferas.

Además de la Ley de Cultura, la Secretaría convocó a un seminario de discusión de pensamiento crítico que resultará en la publicación de un libro que reúne el pensamiento creativo de 20 autores salvadoreños quienes desde sus respectivas especialidades hacen grandes aportes a la interpretación del país. Los ensayos del libro están concluidos. Una vez firmado el convenio de coedición con la UNAM, se publicará y difundirá en las redes latinoamericanas de la UNAM.

Igualmente,  a raíz del Congreso del FMLN que se realizó este año, la Secretaría de cultura del Fmln  preparó una propuesta de  lineamientos para la formulación de la política de cultura del partido. Son grandes trazos que orientan a su militancia en su desempeño a favor del pueblo, en el mismo partido, en la sociedad, y en su trabajo en el Estado.

El cuarto campo de trabajo, es el editorial y de producción de eventos culturales. Allí, trabaja un equipo humano de gran calidad estética. Respecto a la producción de eventos, se ha logrado organizar puestas en escena innovadoras y bellas que involucran la creatividad de nuestros artistas. Respecto a la línea editorial, se han publicado los registros de las conferencias de los Diálogos de invierno y de forma innovadora, tres antologías de poetas salvadoreños, con la interlocución de muchos de ellos. Así tenemos las antologías: Mujeres. Reunión poética; el poemario Piedra y Siglo y la antología de poesía indigenista: Cabeza de Jaguar.

Todos los  esfuerzos de la Secretaría de cultura se han realizado con el horizonte de alcanzar una sociedad emancipada. Para ello consideramos fundamenta fortalecer el proyecto político cultural del Frente. Hemos tenido grandes aciertos, obstáculos y errores que enmendaremos porque crece nuestra consciencia. Trabajamos con gran compromiso para dotar a nuestro pueblo de las herramientas simbólicas y legales que permitan que la cultura y el arte desempeñen la centralidad estratégica que les cabe en la movilización de los imaginarios sociales, el pensamiento crítico y las praxis a favor de la transformación social y cultural, Necesitamos construir un gran consenso a favor de la emancipación! Necesitamos impulsar una hegemonía popular en favor de las transformaciones en el país!

 

  1. POR QUÉ LA CULTURA Y EL ARTE SON FUNDAMENTALES PARA LA TRANSORMACIÓN SOCIAL Y LA CONSTRUCCIÓN DE HEGEMONÍA, Y POR QUÉ OCUPAN UN LUGAR CRECIENTEMENTE PREPONDERANTE EN LAS PREOCUPACIONES DEL FMLN.

La secretaría de cultura del FMLN considera que la cultura y el arte son fundamentales  para la transformación social y la construcción de hegemonía, gracias al entendimiento de que, como dice el anteproyecto de Ley de cultura del FMLN, “la matriz cultural constituye el tejido en el que individuos y grupos humanos configuran los sentidos -prácticos, éticos y estéticos- que marcan las obras y los procesos materiales y espirituales de una sociedad  en una época y sustentan los imaginarios y procesos de configuración de la identidad y pertenencia a ella.” (FMLN, 2012)  La cultura es hoy reconocida como  un derecho humano por la comunidad internacional. En consecuencia, en nuestro país todos los salvadoreños deben ejercer ese derecho y expresar su potencial creativo porque ahí se pone en juego la capacidad social e individual de imaginar y luchar por un futuro de bienestar e igualdad para nuestro país.

El FMLN entiende que la cultura y el arte son espacios de tensión y disputa en el que se libra una inagotable lucha entre los significados e imaginarios del capitalismo neoliberal globalizado y los de las fuerzas de los explotados y excluidos. Ahí se juegan los sentidos y las significaciones de ser trabajador, ser desempleado, ser excluido, ser mujer, hombre, pobre, maricón, empleado estatal o privado,  exitoso o fracasado, solidario, feo o bonito etc. Es decir, entendimos que en el campo de las praxis de la cultura se configuran y sedimentan los significados que orientan nuestras formas de ver y habitar el mundo y relacionarnos con los otros. Y que la lucha por el poder es también una batalla cultural.

La reflexión sobre la cultura nos llevó también a adentrarnos en otra más profunda y era la del arte. El arte no como una colección de obras excelsas, exquisitas y de consumo minoritario y elitista, percepción heredada del paradigma de las “Bellas Artes” que se instaló en el siglo XVIII, sino como un espacio ambiguo de disenso, donde se construyen nuevos imaginarios y se cuestiona las demarcaciones simbólicas del poder, los límites y sentidos convencionales de la sociedad, y se ensayan nuevas formas de sentir y ser común. El arte así visto se vuelve, como  sugiere Ricardo Roque Baldovinos, un ejercicio libre de  sensibilidad e imaginación donde el pueblo es el máximo creador y destinatario del hacer colectivo, y donde los sujetos concretos se hacen cargo de sus poderes creativos y los ponen en la tarea de imaginar y crear un mundo mejor.

El arte por ser el terreno de lo inminente y de lo no dicho “incuba movimientos democráticos de contestación…Porque en el arte en su régimen estético está inscrita la posibilidad de imaginar una nueva colectividad a partir de la imaginación.” (Baldovinos, 2013, pág. 138)

El ejercicio del disenso frente al orden instituido, es así fundamental tanto en el arte como en la política. Pero como discuten muchos filósofos y pensadores, si bien es cierto, que el arte como la política crean comunidades políticas, ellas son de distinta naturaleza. Mientras la comunidad política es  una  comunidad de acción tras sus objetivos políticos, las comunidades artísticas son comunidades abiertas de construcción de sentidos. (Ranciere)

Es decir, en resumen, la cultura y el arte son esenciales para la construcción del campo de la política en tanto que reconfiguran el mundo experiencial de los sujetos y de toda la población porque crean tiempos, espacios e identidades, y en ese sentido forjan nuevas comunidades.

  1. QUE NOCIÓN DE HEGEMONÍA ESTAMOS ASUMIENDO: LA HEGEMONÍA DOMINANTE Y LA HEGEMONÍA POPULAR O ALTERHEGEMONÍA. SU PAPEL EN LA EMANCIPACIÓN Y TRANSFORMACIÓN POLÍTICO-SOCIAL. 

Para entender el desafío de comprender qué es la hegemonía, me gustaría recurrir al pensador italiano Antonio Gramsci, quien fue uno de los marxistas que más trabajo y lucidez dedicó a este tema.

Para Gramsci la dominación consiste en la suma de la coerción -monopolio del uso de la violencia-, y del consenso. Este consenso o consentimiento lo entendemos como el conjunto de significados, imaginarios y cosmovisiones sociales que respaldan el ejercicio del poder. “Gramsci suele utilizar la palabra hegemonía para referirse  a  las formas en que un poder gobernante gana el consentimiento de aquellos a lo que sojuzga” y también, las formas en que un contrapoder emancipador gana el consenso para respaldar sus luchas. Es el caso del FMLN cuya hegemonía le permitió conducir una guerra popular y llegar a las negociaciones de los acuerdos de paz. En términos generales, podríamos entonces decir que la hegemonía es el establecimiento de un liderazgo moral, político e intelectual en la vida social, mediante la difusión de la propia “visión del mundo” a través de toda la estructura de la sociedad en general.

En el caso de la hegemonía de las clases tradicionalmente dominantes –hoy día los conglomerados neoliberales- son expertos en hacer que los dominados perciban su visión de mundo como natural, lo que se traduce en una neutralización de la capacidad hegemónica revolucionaria de las clases populares. Y aquí es donde Gramsci da un aporte muy importante al entender la hegemonía no como un proceso acabado o como un logro definitivo. La hegemonía es dinámica y para su funcionamiento tiene que ser continuamente renovada, recreada, defendida y modificada. No existe una hegemonía impenetrable que pueda agotar los significados y valores de toda una sociedad. Esta también admite resistencias, fisuras, rupturas, choques y conflictos porque los sujetos no son pasivos y oponen resistencias. Ellos pueden resignificar y deconstruir prácticas y sentidos de la hegemonía que se les quiere imponer. Precisamente por eso existe la contrahegemonía y lo que algunos refieren como alterhegemonía. En ese sentido, Isabel Rauber, dice que así como la hegemonía de la clase dominante se renueva constantemente, así la resistencia de las fuerzas contrahegemónicas deben renovarse igualmente en todos sus ámbitos de acción.

La hegemonía popular está ligado entonces a la pregunta: ¿Cómo ha de tomar el poder la clase trabajadora en una formación social donde el poder dominante se encuentra tan sutil, profunda y ampliamente extendido a través de prácticas cotidianas desde nuestra cuna hasta la casa funeraria?¿cómo se combate un poder que se ha convertido en el sentido común de todo un orden social, sin que lo percibamos como extraño y opresivo? (Eagleton, 2003)

Sobre estas interrogantes Rauber piensa que “construir una nueva civilización humana, liberadora, justa, solidaria, diversa y ecológicamente sustentable no será una realidad si los cambios se limitan a ser la contracara del capital”, o como diríamos en buen salvadoreño, a dar vuelta la tortilla, y esto porque la hegemonía imperante ha impuesto la idea que después del capitalismo no hay nada. Por ello la tarea transformadora no  se limita a ser contra-hegemonía, sino a construir “una cultura y conciencia políticas radicalmente diferentes, superadoras de discriminaciones, jerarquizaciones y exclusiones de cualquier tipo…” (Rauber, 2015)

Dirigir los esfuerzos hacia la construcción y consolidación de una hegemonía popular, debe responder a las peculiaridades del contexto histórico-político de cada sociedad. Pero, en cualquier caso, no se puede hacerlo sin trabajar por la articulación, organización y empoderamiento colectivo y sin enfrentar el desafío ideológico-cultural, intelectual y práctico que impone la hegemonía dominante.

Construir poder popular desde abajo significa organizar y desarrollar batallas político-culturales que –además de deslegitimar al capital‑, vayan afirmando prácticas diferentes a las instauradas por el capital, que indiquen que otro mundo es posible.

“Solo la afirmación de una ética centrada en la defensa de la vida en todas sus manifestaciones, puede abrir paso a una cultura de solidaridad y paz, anclada en la interrelación entre humanidad y naturaleza en equidad y armonía, y vertebrar una nueva (inter)subjetividad revolucionario-liberadora.” (Rauber, 2015)

Las disputas entre la hegemonía dominante y la hegemonía popular tienen lugar en el Estado y la sociedad civil, es una lucha por el sentido que tiene lugar en todos los espacios  institucionales creadores de ideología y de hegemonía.

En el estado, en los distintos organismos del poder ejecutivo, en el parlamento, en el poder judicial. Y en la sociedad civil en el interior de las organizaciones no gubernamentales -iglesias, medios de comunicación, escuelas, asociaciones empresariales- y en la variedad de instituciones intermedias entre el Estado y la sociedad, entre ellas los partidos políticos.

Y si decimos que está en todos los ámbitos es porque en “lo cultural” se anudan lo público y lo privado, lo trascendente y lo cotidiano, en prácticas repetitivas que van acuñando…que delimitan nuestras conductas. La cultura es el terreno donde las fuerzas de la hegemonía históricamente dominantes y las fuerzas de la hegemonía emancipadora luchan por afianzar el consenso a sus respectivos proyectos, en las leyes, en las prácticas institucionales del Estado y la sociedad civil, en la cotidianeidad, en las costumbres, en la educación, en el consumo y en todos los órdenes de la vida social.

De aquí que las luchas política y cultural por la hegemonía no cesen. Nunca una hegemonía podrá asumirse como eternamente dominante siempre será construida y reconstruida para lograr el consenso en torno a su proyecto histórico. El propio concepto de hegemonía lo indica que la supremacía de un bloque hegemónico sobre otro depende siempre de la lucidez y capacidad de cada uno para consensos.  En el caso de la hegemonía popular solo las “fuerzas subordinadas‑rebeldes” constituyen el bastión social, político y cultural para la construcción más duradera de una hegemonía alternativa.

  1. ELEMENTOS CENTRALES DE LA PROPUESTA DEL FMLN PARA LA POLÍTICA DE CULTURA QUE PUEDEN CONTRIBUIR A LA FORMULACIÓN DE UNA POLÍTICA CONTINENTAL

El FMLN surge de la acumulación histórica de la lucha de varias generaciones de pueblo que han dado generosas sus vidas para derrotar al autoritarismo y alcanzar las transformaciones económicas, sociales y culturales que el país necesita. Por esa razón  en esta nueva época, en que el partido gano electoralmente la presidencia de la República y la dirección del poder Ejecutivo, el FMLN está reafirmando y fortaleciendo cada día más sus lazos, su conciencia y su compromiso con el pueblo. En esa perspectiva, la secretaria de arte y cultura del FMLN elaboró una propuesta de lineamientos para la formulación de la política de Cultura del Frente, de la cual me gustaría rescatar algunos de sus elementos centrales y compartir con las delegaciones de América Latina de este Foro, ya que el intercambio de experiencias son vitales para todos los partidos de izquierda de nuestro continente.

LINEAMIENTOS

  • Nuestra propuesta democrática para un nuevo modelo de sociedad comprende la lucha contra la explotación, el mercantilismo, la competencia depredadora entre unos contra el patriarcado, el individualismo y la ignorancia. Nuestra propuesta es a favor de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y entre los seres humanos en general y de valores cooperativos en vez de individualistas, solidaria en vez de mercantilista, combativa por la cultura y la educación.
  • El partido ejecutará una Política de cultura dirigida a su militancia, dirección y bases sociales con el propósito de impulsar una renovación de las relaciones interpersonales, colectivas, institucionales y, de esta forma, con el concurso de toda la estructura del partido potenciar los grandes lineamientos culturales estratégico del FMLN.  Ahora enfrentamos una contraofensiva de la derecha que solo se derrotará moral y culturalmente. Y esa comprensión debemos tenerla todos.
  • La militancia del Frente promoverá principios tales como: el respeto irrestricto a la libertad creativa, los derechos culturales y de género, el valor y dignidad de los artistas y creadores y de sus obras; la educación artística como herramienta de cambio; la diversidad cultural; los derechos de los pueblos originarios y comunidades afrodescendientes y la protección y enriquecimiento del Patrimonio Cultural de la Nación.
  • El FMLN impulsará la ejecución de la Ley de cultura una vez aprobada por la Asamblea Legislativa y la considerará fuente de conocimiento y discusión sobre la cultura y su papel en la construcción de una hegemonía popular.
  • El FMLN propondrá una política de Estado de cultura, en armonía con la ley donde se considere a la cultura como derecho humano fundamental de la población y se la comprenda como un pilar del desarrollo humano, económico social y medioambiental.[2]

 

  • El FMLN contribuirá a la configuración de la identidad salvadoreña que está en un permanente proceso de resignificación del sentido de la pertenecia, y del carácter de los vínculos afectivos y emocionales que unen a los salvadoreños con el país. En ese marco de múltiples sentidos de pertenecias el FMLN promoverá siempre una identidad ligada a los intereses del pueblo, a la memoria de sus luchas y al legado vivo de los pueblos originarios.

 

  • Diversidad cultural. El FMLN defenderá la diversidad cultural como un imperativo ético, inseparable del respeto de la dignidad de la persona humana. Ello supone asumir el compromiso de respetar los derechos de las minorías que el poder capitalista y patriarcal expulsa: los  pueblos originarios, las mujeres, las personas con discapacidad, las comunidades LGTBI, entre otros. Todos ellos deben de encontrar en el FMLN un referente o un proyecto en el cual identificarse.

 

  • Formación cultural y artística. El FMLN promoverá la formación cultural y artística porque ella construye las herramientas que permiten la liberación de la imaginación y la inventiva que son fundamentales para potenciar el desarrollo de los imaginarios sociales emancipatorios, y las condiciones que fertilizan la construcción de una hegemonía popular alternativa a la dominante. El FMLN impulsara la educación formal artística en todos los niveles del sistema educativo y la educación no formal artística en todos los espacios de convivencia social, municipal, barrial y comunal.

 

  • Territorialidad de la cultura y el arte. El partido estimulará el desarrollo de los organismos culturales y artísticos  de la Cultura Viva Comunitaria, CVC,  es decir, de aquellos que han surgido en el seno de la sociedad salvadoreña. El FMLN entiende  la cultura viva comunitaria, como una cultura   dinámica, que “está al alcance de la mano, en la expresión cotidiana de la gente y que reivindica los espacios de la vida cotidiana: la calle, la esquina, la plaza, la tienda, el mercadito barrial, las canchas deportivas, las juntas comunales, los blogs y las redes virtuales, los escenarios por donde transita el ciudadano, el vecino.” (Celio)

Todos los esfuerzos estratégicos arriba señalados suponen la necesidad de plantearnos la construcción de un modo de sociedad que busque la justicia social para todos, que le dé protagonismo a los sectores explotados y excluidos y que considere que “los pobres” no son sujetos pasivos respecto a la construcción de hegemonía popular sino los sujetos activos y privilegiados para organizarse y librar las luchar por una sociedad más justa.

 

Bibliografía

Baldovino, R. R. (2013). La necesidad de una Le de Arte y Cultura. En Comisión de Cultura y Educación de la Honorable Asamblea Legislativa. Memoria del Foro Nacional de Consulta sobre el Anteproyecto de la Ley de Cultura y Arte (págs. 8-16). San Salvador.

Baldovinos, R. R. (2013). Comunidades estéticas y colectivos artísticos de vanguardia en El Salvador (1960-1980). Identidades. Revista de ciencias sociales y humanidades. Estética y política en El Salvador 1940-1980(07), 106-138.

Braidotti, R. (2015). Lo Poshumano. Barcelona: Gedisa.

Eagleton, T. (2003). La ideología y sus vicisitudes en el marxismo occidental. En S. Zizek, Ideoogía. Un mapa de la cuestión (págs. 199-253). México: Fondo de Cultura Económica.

FMLN, S. d. (11 de 2012). Revista Contracultura. Recuperado el 23 de junio de 2016, de Revista Contracultura: http://www.contracultura.com.sv/documentosite/PROYECTO-DE-LEY-DE-CULTURA-Y-ARTE-DE-EL-SALVADOR-FMLN.pdf

Portantiero, J. C. (2000). Gramsci Lector de Maquiavelo. En T. Várnagy, Fortuna y virtud en la República Democrática. Ensayos sobre Maquiavelo. Buenos Aires: CLACSO.

Ranciere, J. (s.f.). La división de lo sensible. Estética y política. (A. F. Lera, Entrevistador, & A. F. Lera, Traductor)

Rauber, I. (29 de 08 de 2015). Rebelión. Recuperado el 22 de junio de 2016, de Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202329

[1] http://www.contracultura.com.sv/documentosite/PROYECTO-DE-LEY-DE-CULTURA-Y-ARTE-DE-EL-SALVADOR-FMLN.pdf

[2] FUENTE:   FMLN. (2013). El Salvador adelante. Programa de gobierno para la profundización de los cambios. San Salvador. P.99. (Eje 9 Fuerza cultural: riqueza y futuro del país. Transformación cultural para el buen vivir)

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