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CULTURA Y HEGEMONÍA POPULAR PARA UN PAÍS EN CAMBIO

29 Jun

Allan Barrera

Secretaría de Arte y Cultura del FMLN

Foro de Sao Paulo

24/06/ 2016

 

La Secretaría de cultura del FMLN tiene un compromiso acendrado con la cultura y el arte; considera que ahí se disputa los significados y los sentidos de la praxis humana. Contribuir a que el quehacer del pueblo tenga por horizonte y sentido los derechos de ese pueblo y de la causa humana es  esencial para construir un bloque histórico de fuerzas comprometido con las transformaciones sociales que demanda el pueblo salvadoreño. No podemos permitir que la contraofensiva neoliberal nos imponga su dominio para explotar nuestros recursos humanos y naturales, su cultura de pasividad y subordinación, sus valores, su concepto consumista de felicidad, de dignidad, su individualismo, su ética. Se trata de una gran tarea  para poder construir sociedades diferentes En esa dirección no puedo dejar de apelar al trabajo y aprendizaje que la Secretaría del Frente ha acumulado desde el 2012, año en que iniciamos nuestro trabajo compenetrados en la idea que la batalla cultural no puede ser ganada en El Salvador por la hegemonía individualista, depredadora del capitalismo neoliberal. Debe ser ganada por nuestro pueblo

A grandes rasgos desde el 2012, nuestro trabajo se ha realizado en cuatro direcciones que son complementarias. El primer campo se plantea la difusión de nuevas ideas y propuestas nacionales y Latinoamericanas. Aquí tenemos: los Diálogos Culturales de Invierno, como un espacio de encuentro y reflexión entre pensadores salvadoreños y latinoamericanos sobre temas cruciales como la cultura y la transformación social,  la cultura y la comunicación social, la hegemonía para el cambio social, entre otras que han abarcado debates sobre la emancipación, el feminismo,  la construcción de nuevos sujetos,  y la exposición de ideas sobre nuevos modelos de sociedad, entre otras. CINEHISTORIAS es un proyecto inscrito en esta línea de difusión. Es el espacio en que, a partir del cine salvadoreño y latinoamericano, incentivamos el conocimiento y debate sobre nuestras realidades.

Un segundo campo de nuestro quehacer, es el trabajo cultural territorial, apoyando la organización de los Consejo para el Desarrollo Artístico y Cultural Comunitario (CODACC). Ellos trabajan en los territorios con la meta de movilizar la potencia creativa de las comunidades y de generar procesos de empoderamiento del pueblo.  Gracias a este esfuerzo participamos, con otros actores del continente, en la organización, en El Salvador, del II Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, realizado exitosamente, en octubre del 2015.

Un tercer campo de trabajo, se refiere a la formulación de documentos que pueden alcanzar fuerza de Ley o que hacen aportes al desarrollo del pensamiento crítico en el país. Inscrito en este campo, la Secretaría de Cultura del FMLN elaboró el Anteproyecto de Ley de Cultura[1]. Ahí, los trabajadores del arte y la cultura salvadoreña expusieron sus ideas y propuestas. El anteproyecto de Ley condensó las demandas del sector cultural y artístico. Se trata, sobre todo, de una contribución de ideas y de nueva institucionalidad para favorecer, desde la legislación, la centralidad del pueblo y sus creadores y la hegemonía del proyecto emancipador. El Anteproyecto contiene mandatos que reorientan los sentidos y los significados de las praxis del  Estado en materia de cultura. La cultura es asumida como un derecho humano, como un pilar del desarrollo humano y como un campo para el ejercicio del potencial y protagonismo creativo del pueblo en todas las esferas.

Además de la Ley de Cultura, la Secretaría convocó a un seminario de discusión de pensamiento crítico que resultará en la publicación de un libro que reúne el pensamiento creativo de 20 autores salvadoreños quienes desde sus respectivas especialidades hacen grandes aportes a la interpretación del país. Los ensayos del libro están concluidos. Una vez firmado el convenio de coedición con la UNAM, se publicará y difundirá en las redes latinoamericanas de la UNAM.

Igualmente,  a raíz del Congreso del FMLN que se realizó este año, la Secretaría de cultura del Fmln  preparó una propuesta de  lineamientos para la formulación de la política de cultura del partido. Son grandes trazos que orientan a su militancia en su desempeño a favor del pueblo, en el mismo partido, en la sociedad, y en su trabajo en el Estado.

El cuarto campo de trabajo, es el editorial y de producción de eventos culturales. Allí, trabaja un equipo humano de gran calidad estética. Respecto a la producción de eventos, se ha logrado organizar puestas en escena innovadoras y bellas que involucran la creatividad de nuestros artistas. Respecto a la línea editorial, se han publicado los registros de las conferencias de los Diálogos de invierno y de forma innovadora, tres antologías de poetas salvadoreños, con la interlocución de muchos de ellos. Así tenemos las antologías: Mujeres. Reunión poética; el poemario Piedra y Siglo y la antología de poesía indigenista: Cabeza de Jaguar.

Todos los  esfuerzos de la Secretaría de cultura se han realizado con el horizonte de alcanzar una sociedad emancipada. Para ello consideramos fundamenta fortalecer el proyecto político cultural del Frente. Hemos tenido grandes aciertos, obstáculos y errores que enmendaremos porque crece nuestra consciencia. Trabajamos con gran compromiso para dotar a nuestro pueblo de las herramientas simbólicas y legales que permitan que la cultura y el arte desempeñen la centralidad estratégica que les cabe en la movilización de los imaginarios sociales, el pensamiento crítico y las praxis a favor de la transformación social y cultural, Necesitamos construir un gran consenso a favor de la emancipación! Necesitamos impulsar una hegemonía popular en favor de las transformaciones en el país!

 

  1. POR QUÉ LA CULTURA Y EL ARTE SON FUNDAMENTALES PARA LA TRANSORMACIÓN SOCIAL Y LA CONSTRUCCIÓN DE HEGEMONÍA, Y POR QUÉ OCUPAN UN LUGAR CRECIENTEMENTE PREPONDERANTE EN LAS PREOCUPACIONES DEL FMLN.

La secretaría de cultura del FMLN considera que la cultura y el arte son fundamentales  para la transformación social y la construcción de hegemonía, gracias al entendimiento de que, como dice el anteproyecto de Ley de cultura del FMLN, “la matriz cultural constituye el tejido en el que individuos y grupos humanos configuran los sentidos -prácticos, éticos y estéticos- que marcan las obras y los procesos materiales y espirituales de una sociedad  en una época y sustentan los imaginarios y procesos de configuración de la identidad y pertenencia a ella.” (FMLN, 2012)  La cultura es hoy reconocida como  un derecho humano por la comunidad internacional. En consecuencia, en nuestro país todos los salvadoreños deben ejercer ese derecho y expresar su potencial creativo porque ahí se pone en juego la capacidad social e individual de imaginar y luchar por un futuro de bienestar e igualdad para nuestro país.

El FMLN entiende que la cultura y el arte son espacios de tensión y disputa en el que se libra una inagotable lucha entre los significados e imaginarios del capitalismo neoliberal globalizado y los de las fuerzas de los explotados y excluidos. Ahí se juegan los sentidos y las significaciones de ser trabajador, ser desempleado, ser excluido, ser mujer, hombre, pobre, maricón, empleado estatal o privado,  exitoso o fracasado, solidario, feo o bonito etc. Es decir, entendimos que en el campo de las praxis de la cultura se configuran y sedimentan los significados que orientan nuestras formas de ver y habitar el mundo y relacionarnos con los otros. Y que la lucha por el poder es también una batalla cultural.

La reflexión sobre la cultura nos llevó también a adentrarnos en otra más profunda y era la del arte. El arte no como una colección de obras excelsas, exquisitas y de consumo minoritario y elitista, percepción heredada del paradigma de las “Bellas Artes” que se instaló en el siglo XVIII, sino como un espacio ambiguo de disenso, donde se construyen nuevos imaginarios y se cuestiona las demarcaciones simbólicas del poder, los límites y sentidos convencionales de la sociedad, y se ensayan nuevas formas de sentir y ser común. El arte así visto se vuelve, como  sugiere Ricardo Roque Baldovinos, un ejercicio libre de  sensibilidad e imaginación donde el pueblo es el máximo creador y destinatario del hacer colectivo, y donde los sujetos concretos se hacen cargo de sus poderes creativos y los ponen en la tarea de imaginar y crear un mundo mejor.

El arte por ser el terreno de lo inminente y de lo no dicho “incuba movimientos democráticos de contestación…Porque en el arte en su régimen estético está inscrita la posibilidad de imaginar una nueva colectividad a partir de la imaginación.” (Baldovinos, 2013, pág. 138)

El ejercicio del disenso frente al orden instituido, es así fundamental tanto en el arte como en la política. Pero como discuten muchos filósofos y pensadores, si bien es cierto, que el arte como la política crean comunidades políticas, ellas son de distinta naturaleza. Mientras la comunidad política es  una  comunidad de acción tras sus objetivos políticos, las comunidades artísticas son comunidades abiertas de construcción de sentidos. (Ranciere)

Es decir, en resumen, la cultura y el arte son esenciales para la construcción del campo de la política en tanto que reconfiguran el mundo experiencial de los sujetos y de toda la población porque crean tiempos, espacios e identidades, y en ese sentido forjan nuevas comunidades.

  1. QUE NOCIÓN DE HEGEMONÍA ESTAMOS ASUMIENDO: LA HEGEMONÍA DOMINANTE Y LA HEGEMONÍA POPULAR O ALTERHEGEMONÍA. SU PAPEL EN LA EMANCIPACIÓN Y TRANSFORMACIÓN POLÍTICO-SOCIAL. 

Para entender el desafío de comprender qué es la hegemonía, me gustaría recurrir al pensador italiano Antonio Gramsci, quien fue uno de los marxistas que más trabajo y lucidez dedicó a este tema.

Para Gramsci la dominación consiste en la suma de la coerción -monopolio del uso de la violencia-, y del consenso. Este consenso o consentimiento lo entendemos como el conjunto de significados, imaginarios y cosmovisiones sociales que respaldan el ejercicio del poder. “Gramsci suele utilizar la palabra hegemonía para referirse  a  las formas en que un poder gobernante gana el consentimiento de aquellos a lo que sojuzga” y también, las formas en que un contrapoder emancipador gana el consenso para respaldar sus luchas. Es el caso del FMLN cuya hegemonía le permitió conducir una guerra popular y llegar a las negociaciones de los acuerdos de paz. En términos generales, podríamos entonces decir que la hegemonía es el establecimiento de un liderazgo moral, político e intelectual en la vida social, mediante la difusión de la propia “visión del mundo” a través de toda la estructura de la sociedad en general.

En el caso de la hegemonía de las clases tradicionalmente dominantes –hoy día los conglomerados neoliberales- son expertos en hacer que los dominados perciban su visión de mundo como natural, lo que se traduce en una neutralización de la capacidad hegemónica revolucionaria de las clases populares. Y aquí es donde Gramsci da un aporte muy importante al entender la hegemonía no como un proceso acabado o como un logro definitivo. La hegemonía es dinámica y para su funcionamiento tiene que ser continuamente renovada, recreada, defendida y modificada. No existe una hegemonía impenetrable que pueda agotar los significados y valores de toda una sociedad. Esta también admite resistencias, fisuras, rupturas, choques y conflictos porque los sujetos no son pasivos y oponen resistencias. Ellos pueden resignificar y deconstruir prácticas y sentidos de la hegemonía que se les quiere imponer. Precisamente por eso existe la contrahegemonía y lo que algunos refieren como alterhegemonía. En ese sentido, Isabel Rauber, dice que así como la hegemonía de la clase dominante se renueva constantemente, así la resistencia de las fuerzas contrahegemónicas deben renovarse igualmente en todos sus ámbitos de acción.

La hegemonía popular está ligado entonces a la pregunta: ¿Cómo ha de tomar el poder la clase trabajadora en una formación social donde el poder dominante se encuentra tan sutil, profunda y ampliamente extendido a través de prácticas cotidianas desde nuestra cuna hasta la casa funeraria?¿cómo se combate un poder que se ha convertido en el sentido común de todo un orden social, sin que lo percibamos como extraño y opresivo? (Eagleton, 2003)

Sobre estas interrogantes Rauber piensa que “construir una nueva civilización humana, liberadora, justa, solidaria, diversa y ecológicamente sustentable no será una realidad si los cambios se limitan a ser la contracara del capital”, o como diríamos en buen salvadoreño, a dar vuelta la tortilla, y esto porque la hegemonía imperante ha impuesto la idea que después del capitalismo no hay nada. Por ello la tarea transformadora no  se limita a ser contra-hegemonía, sino a construir “una cultura y conciencia políticas radicalmente diferentes, superadoras de discriminaciones, jerarquizaciones y exclusiones de cualquier tipo…” (Rauber, 2015)

Dirigir los esfuerzos hacia la construcción y consolidación de una hegemonía popular, debe responder a las peculiaridades del contexto histórico-político de cada sociedad. Pero, en cualquier caso, no se puede hacerlo sin trabajar por la articulación, organización y empoderamiento colectivo y sin enfrentar el desafío ideológico-cultural, intelectual y práctico que impone la hegemonía dominante.

Construir poder popular desde abajo significa organizar y desarrollar batallas político-culturales que –además de deslegitimar al capital‑, vayan afirmando prácticas diferentes a las instauradas por el capital, que indiquen que otro mundo es posible.

“Solo la afirmación de una ética centrada en la defensa de la vida en todas sus manifestaciones, puede abrir paso a una cultura de solidaridad y paz, anclada en la interrelación entre humanidad y naturaleza en equidad y armonía, y vertebrar una nueva (inter)subjetividad revolucionario-liberadora.” (Rauber, 2015)

Las disputas entre la hegemonía dominante y la hegemonía popular tienen lugar en el Estado y la sociedad civil, es una lucha por el sentido que tiene lugar en todos los espacios  institucionales creadores de ideología y de hegemonía.

En el estado, en los distintos organismos del poder ejecutivo, en el parlamento, en el poder judicial. Y en la sociedad civil en el interior de las organizaciones no gubernamentales -iglesias, medios de comunicación, escuelas, asociaciones empresariales- y en la variedad de instituciones intermedias entre el Estado y la sociedad, entre ellas los partidos políticos.

Y si decimos que está en todos los ámbitos es porque en “lo cultural” se anudan lo público y lo privado, lo trascendente y lo cotidiano, en prácticas repetitivas que van acuñando…que delimitan nuestras conductas. La cultura es el terreno donde las fuerzas de la hegemonía históricamente dominantes y las fuerzas de la hegemonía emancipadora luchan por afianzar el consenso a sus respectivos proyectos, en las leyes, en las prácticas institucionales del Estado y la sociedad civil, en la cotidianeidad, en las costumbres, en la educación, en el consumo y en todos los órdenes de la vida social.

De aquí que las luchas política y cultural por la hegemonía no cesen. Nunca una hegemonía podrá asumirse como eternamente dominante siempre será construida y reconstruida para lograr el consenso en torno a su proyecto histórico. El propio concepto de hegemonía lo indica que la supremacía de un bloque hegemónico sobre otro depende siempre de la lucidez y capacidad de cada uno para consensos.  En el caso de la hegemonía popular solo las “fuerzas subordinadas‑rebeldes” constituyen el bastión social, político y cultural para la construcción más duradera de una hegemonía alternativa.

  1. ELEMENTOS CENTRALES DE LA PROPUESTA DEL FMLN PARA LA POLÍTICA DE CULTURA QUE PUEDEN CONTRIBUIR A LA FORMULACIÓN DE UNA POLÍTICA CONTINENTAL

El FMLN surge de la acumulación histórica de la lucha de varias generaciones de pueblo que han dado generosas sus vidas para derrotar al autoritarismo y alcanzar las transformaciones económicas, sociales y culturales que el país necesita. Por esa razón  en esta nueva época, en que el partido gano electoralmente la presidencia de la República y la dirección del poder Ejecutivo, el FMLN está reafirmando y fortaleciendo cada día más sus lazos, su conciencia y su compromiso con el pueblo. En esa perspectiva, la secretaria de arte y cultura del FMLN elaboró una propuesta de lineamientos para la formulación de la política de Cultura del Frente, de la cual me gustaría rescatar algunos de sus elementos centrales y compartir con las delegaciones de América Latina de este Foro, ya que el intercambio de experiencias son vitales para todos los partidos de izquierda de nuestro continente.

LINEAMIENTOS

  • Nuestra propuesta democrática para un nuevo modelo de sociedad comprende la lucha contra la explotación, el mercantilismo, la competencia depredadora entre unos contra el patriarcado, el individualismo y la ignorancia. Nuestra propuesta es a favor de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y entre los seres humanos en general y de valores cooperativos en vez de individualistas, solidaria en vez de mercantilista, combativa por la cultura y la educación.
  • El partido ejecutará una Política de cultura dirigida a su militancia, dirección y bases sociales con el propósito de impulsar una renovación de las relaciones interpersonales, colectivas, institucionales y, de esta forma, con el concurso de toda la estructura del partido potenciar los grandes lineamientos culturales estratégico del FMLN.  Ahora enfrentamos una contraofensiva de la derecha que solo se derrotará moral y culturalmente. Y esa comprensión debemos tenerla todos.
  • La militancia del Frente promoverá principios tales como: el respeto irrestricto a la libertad creativa, los derechos culturales y de género, el valor y dignidad de los artistas y creadores y de sus obras; la educación artística como herramienta de cambio; la diversidad cultural; los derechos de los pueblos originarios y comunidades afrodescendientes y la protección y enriquecimiento del Patrimonio Cultural de la Nación.
  • El FMLN impulsará la ejecución de la Ley de cultura una vez aprobada por la Asamblea Legislativa y la considerará fuente de conocimiento y discusión sobre la cultura y su papel en la construcción de una hegemonía popular.
  • El FMLN propondrá una política de Estado de cultura, en armonía con la ley donde se considere a la cultura como derecho humano fundamental de la población y se la comprenda como un pilar del desarrollo humano, económico social y medioambiental.[2]

 

  • El FMLN contribuirá a la configuración de la identidad salvadoreña que está en un permanente proceso de resignificación del sentido de la pertenecia, y del carácter de los vínculos afectivos y emocionales que unen a los salvadoreños con el país. En ese marco de múltiples sentidos de pertenecias el FMLN promoverá siempre una identidad ligada a los intereses del pueblo, a la memoria de sus luchas y al legado vivo de los pueblos originarios.

 

  • Diversidad cultural. El FMLN defenderá la diversidad cultural como un imperativo ético, inseparable del respeto de la dignidad de la persona humana. Ello supone asumir el compromiso de respetar los derechos de las minorías que el poder capitalista y patriarcal expulsa: los  pueblos originarios, las mujeres, las personas con discapacidad, las comunidades LGTBI, entre otros. Todos ellos deben de encontrar en el FMLN un referente o un proyecto en el cual identificarse.

 

  • Formación cultural y artística. El FMLN promoverá la formación cultural y artística porque ella construye las herramientas que permiten la liberación de la imaginación y la inventiva que son fundamentales para potenciar el desarrollo de los imaginarios sociales emancipatorios, y las condiciones que fertilizan la construcción de una hegemonía popular alternativa a la dominante. El FMLN impulsara la educación formal artística en todos los niveles del sistema educativo y la educación no formal artística en todos los espacios de convivencia social, municipal, barrial y comunal.

 

  • Territorialidad de la cultura y el arte. El partido estimulará el desarrollo de los organismos culturales y artísticos  de la Cultura Viva Comunitaria, CVC,  es decir, de aquellos que han surgido en el seno de la sociedad salvadoreña. El FMLN entiende  la cultura viva comunitaria, como una cultura   dinámica, que “está al alcance de la mano, en la expresión cotidiana de la gente y que reivindica los espacios de la vida cotidiana: la calle, la esquina, la plaza, la tienda, el mercadito barrial, las canchas deportivas, las juntas comunales, los blogs y las redes virtuales, los escenarios por donde transita el ciudadano, el vecino.” (Celio)

Todos los esfuerzos estratégicos arriba señalados suponen la necesidad de plantearnos la construcción de un modo de sociedad que busque la justicia social para todos, que le dé protagonismo a los sectores explotados y excluidos y que considere que “los pobres” no son sujetos pasivos respecto a la construcción de hegemonía popular sino los sujetos activos y privilegiados para organizarse y librar las luchar por una sociedad más justa.

 

Bibliografía

Baldovino, R. R. (2013). La necesidad de una Le de Arte y Cultura. En Comisión de Cultura y Educación de la Honorable Asamblea Legislativa. Memoria del Foro Nacional de Consulta sobre el Anteproyecto de la Ley de Cultura y Arte (págs. 8-16). San Salvador.

Baldovinos, R. R. (2013). Comunidades estéticas y colectivos artísticos de vanguardia en El Salvador (1960-1980). Identidades. Revista de ciencias sociales y humanidades. Estética y política en El Salvador 1940-1980(07), 106-138.

Braidotti, R. (2015). Lo Poshumano. Barcelona: Gedisa.

Eagleton, T. (2003). La ideología y sus vicisitudes en el marxismo occidental. En S. Zizek, Ideoogía. Un mapa de la cuestión (págs. 199-253). México: Fondo de Cultura Económica.

FMLN, S. d. (11 de 2012). Revista Contracultura. Recuperado el 23 de junio de 2016, de Revista Contracultura: http://www.contracultura.com.sv/documentosite/PROYECTO-DE-LEY-DE-CULTURA-Y-ARTE-DE-EL-SALVADOR-FMLN.pdf

Portantiero, J. C. (2000). Gramsci Lector de Maquiavelo. En T. Várnagy, Fortuna y virtud en la República Democrática. Ensayos sobre Maquiavelo. Buenos Aires: CLACSO.

Ranciere, J. (s.f.). La división de lo sensible. Estética y política. (A. F. Lera, Entrevistador, & A. F. Lera, Traductor)

Rauber, I. (29 de 08 de 2015). Rebelión. Recuperado el 22 de junio de 2016, de Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202329

[1] http://www.contracultura.com.sv/documentosite/PROYECTO-DE-LEY-DE-CULTURA-Y-ARTE-DE-EL-SALVADOR-FMLN.pdf

[2] FUENTE:   FMLN. (2013). El Salvador adelante. Programa de gobierno para la profundización de los cambios. San Salvador. P.99. (Eje 9 Fuerza cultural: riqueza y futuro del país. Transformación cultural para el buen vivir)

SOBRE LA PIEDRA, EL SIGLO Y EL FRENTE (por Miguel Ángel Chinchilla)

6 Dic

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Pues bien, mientras la derecha mayor se debate en su peor crisis existencial y la derecha menor anda creyendo todavía en pajaritos preñados, el Frente de la estrella blanca a través de su Secretaria de Arte y Cultura, muy plácidamente presentó el pasado martes 4 de diciembre en el Museo Marte de San Salvador, un precioso libro en homenaje al grupo literario Piedra y Siglo, como parte de su campaña cultural en ruta al triunfo electoral del año próximo.

Se trata de un libro de 210 páginas que recoge el legado poético de este grupo surgido en 1967 en los recintos de la Universidad de El Salvador, del cual sobreviven cuatro de sus integrantes que originalmente fueron nueve. El libro se titula “Piedra y Siglo y la persistencia del compromiso” todo en papel cuché y cuya edición estuvo bajo el cuidado de la experimentada editora Aída Flores Escalante y uno de los miembros del grupo, Rafael Mendoza; al respecto, en su alocución dijo doña Aída: “si encuentran algún error en el libro busquen a Rafael” (risas). El estudio introductorio del libro fue escrito por el académico Ricardo Roque Baldovinos y la compilación de la muestra fue responsabilidad de Alan Barrera.

Con este tipo de eventos el Frente se pone al frente en el quehacer cultural de El Salvador, y pone de manifiesto su fundamento respecto a la cultura, el cual forma parte de su programa de gobierno 2014-2019, de manera específica en su Eje No. 9.

Piedra y Siglo, decían los poetas en su primer manifiesto de 1967 “simboliza la perenne angustia de la humanidad”, una angustia que hogaño estos poetas setentones y a 46 años de aquel primer manifiesto, siguen sosteniendo pero quizás con mayor liviandad ya que es innegable que algo está cambiando sobre todo en el nivel político nacional, no obstante que todavía hay casos pendientes y oscuros en la historia del país, como es por ejemplo el asesinato de Roque Dalton aún sin aclarar.

Originalmente los miembros de Piedra y Siglo fueron nueve: Jorge Campos, Ricardo Castrorrivas, José María Cuéllar, Julio Iraheta Santos, Luis Melgar Brizuela, Rafael Mendoza, Uriel Valencia, Ovidio Villafuerte y Jonathan Alvarado Sarakay. De ellos fallecieron Jorge, Chema, Uriel y Ovidio. Jonathan Sarakay tuvo un paso efímero por el grupo y hace tiempo no se supo más de él. Activos en la literatura continúan Ricardo, Luis, Rafael y Julio quienes hoy día siguen publicando sus libros entre los cuales menciono: “Pajarerías” de Castrorrivas, “He Dicho” de Mendoza y “El Poemar” de Melgar. Julio Iraheta Santos publica sus poemas sobre todo a través de la Internet.

Qué bueno entonces que el Frente dedique espacio a la edición de nuestra literatura y qué bueno también que los candidatos a presidente y vicepresidente del FMLN publiquen sus propias obras predicando con el ejemplo, hasta la futura primera dama acaba de publicar un libro, y es que los libros son extensiones del quehacer humano y representan la esperanza ante un mundo ágrafo que no piensa, que solo consume, que cual rebaño bala y repite lo que dictan los medios, bueno algunos medios, aquellos los de siempre, no cabe duda pues que el mundo está cambiando y cambiará más, enhorabuena hermanos poetas del siglo y de la piedra ¡Abur!

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Comunicado

14 Nov

Comunicado

COMUNICADO DE LA SECRETARÍA NACIONAL DE ARTE Y CULTURA DEL FMLN

Ante la situación laboral y administrativa por la que atraviesa SECULTURA, que ha derivado en un paro de labores en dicha institución, la Secretaría Nacional de Arte y Cultura del FMLN manifiesta que:

1. Es necesario encontrar una solución que dé respuesta satisfactoria a las demandas de los trabajadores de SECULTURA, tal como se ha hecho en otras carteras de Estado.

2. Se debe establecer de inmediato un mecanismo de diálogo y concertación para la solución al conflicto entre los trabajadores y las autoridades de SECULTURA, con la participación de otras instituciones que pueden aportar propuestas y brinden acompañamiento.

3. Rechazamos el uso de las amenazas e intimidaciones, así como la idea enfrentar los problemas penalmente o por la vía judicial. Asimismo, que personas interesadas quieran utilizar el conflicto para fines políticos partidistas y electorales.

4. Por nuestra parte, buscaremos aportar a una pronta solución desde las instancias necesarias, para que SECULTURA vuelva a sus labores normales, teniendo en cuenta la legalidad y las limitaciones fiscales y presupuestarias.

5. Así también, seguiremos trabajando por la pronta aprobación de la Ley de Arte y Cultura que hemos propuesto a la Asamblea Legislativa, la que permitirá fortalecer la institucionalidad gubernamental del trabajo cultural y artístico, dando un marco diferente a las relaciones laborales en la institución.

San Salvador, 12 de noviembre de 2013.
Secretaría Nacional de Arte y Cultura del FMLN

El Proyecto de Cultura y Arte de la República de El Salvador: la invención colectiva de un sueño (Por Breni Cuenca)

5 Nov

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(Ponencia presentada ante la Comisión de Cultura y Educación de la Asamblea Legislativa que se llevó a cabo el día 29 de octubre de 2013 en el marco del foro para discutir el Proyecto de Ley de Cultura elaborado por el FMLN)

Breni Cuenca

(Estimados invitados)

Como ustedes saben, la fracción legislativa del FMLN y la Secretaría de cultura y arte del mismo partido, trabajando mancomunadamente, bajo el liderazgo de la diputada Lorena Peña, se propusieron entregar al país un Proyecto de Ley de Arte y Cultura, que recogiera los planteamientos y las grandes aspiraciones de los trabajadores de la cultura y el arte. Esa fue la tarea propuesta que concretamos en el Proyecto de Ley que ahora está en el seno de la Honorable Comisión de Educación y Cultura para su discusión y enriquecimiento.

I. LAS GRANDES IMPRONTAS DEL PROYECTO DE LEY DE CULTURA Y ARTE

El proyecto de Ley  de cultura y arte fue elaborado en el marco de dos grandes improntas:

1. La primera, es el reconocimiento de las grandes contribuciones culturales y artísticas que nos han sido heredadas por las distintas generaciones de salvadoreños, especialmente las de los pueblos originarios. Su herencia, en primer lugar, humana y cultural, plena de valores de resistencia y de lucha por sus derechos, de riqueza lingüística y estética, de cosmovisiones, ha sido crucial para las configuraciones culturales e identitarias salvadoreñas y  de enorme importancia como contribución al patrimonio material y simbólico del mundo. A esas contribuciones ancestrales se suman las obras, las luchas y los procesos de transformación llevados a cabo por los salvadoreños en distintos periodos: Colonial, de Independencia, Federal Centroamericano, Republicano, y Contemporáneo.

De forma especial, debemos gratitud a pensadores e intelectuales salvadoreños de las distintas épocas, que sería largo enumerar. Los escasos estudios de historiografía salvadoreña son de gran valor y,  abren la perspectiva para aquilatar la cultura y el arte como procesos acumulativos que es preciso reconocer. Como contribuciones al conocimiento cultural del siglo XX son muy importantes en esta materia los ensayos de Fina Viegas: Aproximación a la historiografía salvadoreña de 1950-2000 [1] y de Carlos Gregorio López: La historia cultural en El Salvador: Un campo de estudio en ciernes.

Dice Fina Viegas que el ejercicio del oficio de historiador no siempre ha sido ejercido por historiadores académicos, sino por muchos pensadores de otras disciplinas que han recorrido el pasado de El Salvador con la intención de narrar y/o explicar quienes fuimos y, tal vez, quiénes somos.

Carlos Gregorio López plantea la necesidad de considerar la historia cultural como objeto privilegiado de estudio, reconoce en Francisco Gavidia el esfuerzo por identificar y pensar el pasado indígena; discute críticamente el proyecto liberal ilustrado de David Joaquín Guzmán y su visión de la educación como instrumento de la ladinización; plantea la importancia de Alberto Masferrer y su énfasis en lo social y la teosofía, y destaca el papel de Roque Dalton en la interpretación del papel de los sectores subalternos en la historia nacional y sus reflexiones sobre la historia y la identidad cultural.

Respecto a los insumos de conocimientos producidos por los pensadores e investigadores salvadoreños contemporáneos, este proyecto de Ley de cultura y arte está en gratitud con las ideas e investigaciones de muchos de ellos, quienes han hecho notables contribuciones a la interpretación de la realidad sociopolítica, histórica, estética, cultural, antropológica y arqueológica del país. Mencionó entre ellos a: Pedro Escalante Arce, Eugenia López Velásquez, Roberto Turcios, Knut Walter, Carlos Gregorio López, Miguel Huezo Mixco, Adolfo Bonilla, Federico Paredes, Rafael Lara Martínez, Horacio Castellanos, Fina Viegas, Ricardo Roque Baldovinos, Eliseo Ortiz, Candelaria Navas, Carlos Lara Martínez, Luis Alvarenga, Ramón Rivas, Amparo Marroquín, Silvia López, Beatriz Cortez, Olga Vásquez, Wolfgang Effenberger, entre otros, que también son de nuestro  mayor aprecio.

No hemos olvidado, por supuesto, los decisivos aportes de sus antecesores cercanos, quienes entre 1960 y 1980, en medio de la polarización política, configuraron en el país, lo que, acuerdo con Fina Viegas, puede ser considerado lo más cercano a una generación de historiadores.  A mi juicio integran esta generación, ilustres nombres: entre ellos, Rafael Menjívar, Jorge Arias Gómez, Alejandro Dagoberto Marroquín, Juan Mario Castellanos, Roque Dalton, Matilde Elena López, Ítalo López Vallecillos, Abel Cuenca, Rafael Cáceres Prendes y Rafael Guidos Véjar. Todos intelectuales, afines a la oposición antiautoritaria, vinculados en gran medida a la Universidad de El Salvador. Respecto a Jorge Arias Gómez y Roque Dalton, Viegas destaca la influencia de estos autores y obras en el cambio de los imaginarios sociales de la época y, en el caso de Dalton, la forma en que decididamente incorpora la cultura popular a la reflexión histórica y poética.

En todas las épocas, hay acontecimientos de gran significación en la historia cultural de un país  que no pueden ser olvidadas porque marcan rutas decisivas de su vida como naciones: la fundación de la Real y Pontificia Universidad de México, fundada el 21 de septiembre de 1551 y de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el 31 de enero de 1676 fue decisiva, por ejemplo,  para el desarrollo de esos países y para que ellos ocupen un sitial especial en la educación y cultura del continente. Nunca debemos olvidar nuestros propios hitos culturales, entre ellos por supuesto, la fundación de la Universidad de El Salvador el 16 de febrero de 1841, la fundación del Museo Nacional en 1883 bajo la dirección de David J.Guzman; la creación de los círculos literarios y la creación de la biblioteca nacional durante el régimen liberal de Zaldivar entre 1875 y 1886; la recopilación de los mitos náhuat-pipiles por María de Baratta y Schultze Jena entre 1920 y 1930; la creación de la Revista El Salvador de la Junta Nacional de Turismo y el suplemento “La república”, entre otros.

Pero hay otros hechos que una mirada superficial puede considerar modestos, pero que tienen una enorme significación cultural: por ejemplo, la creación de la Dirección de Bellas Artes durante el gobierno de Oscar Osorio en 1950; el movimiento sufragista y el voto de  las mujeres en 1950 que es un acontecimiento importantísimo de la cultura e imaginarios políticos; la fundación del Departamento de Publicaciones en 1953, a cargo de Ricardo Trigueros de León[2] como “espacio de edición y de difusión del pensamiento salvadoreño y centroamericano; la Fundación de la revista, Cultura[3] en 1955, bajo la dirección del periodista Manuel Andino; el rescate de los  sitios arqueológicos de Tazumal, El Trapiche, San Andrés y Cihuatán[4], la revitalización del Museo Nacional `David J. Guzmán´, bajo la dirección del historiador Lardé y Larín[5], la reforma educativa y cultural encabezada por el Ministro de Educación Walter Beneke; la Construcción del edificio para la Biblioteca y el Archivo Nacional, todos estas creaciones constituyeron los cimientos de los emprendimientos culturales de los periodos subsiguientes.

Somos hijos de un incesante proceso de construcciones de sentido y de transformaciones y, por lo tanto, el devenir de nuestra vida e identidad cultural está marcado por acumulaciones culturales, que tanto en los momentos de armonía como en los de conflicto social, han abierto y dinamizado las transformaciones del país.   Seguir leyendo

La necesidad de una ley de cultura y arte ( por Ricardo Roque Baldovinos)

5 Nov

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(Ponencia presentada ante la Comisión de Cultura y Educación de la Asamblea Legislativa que se llevó a cabo el día 29 de octubre de 2013 en el marco del foro para discutir el Proyecto de Ley de Cultura elaborado por el FMLN)

Ricardo Roque Baldovinos

I

La primera dificultad es que el “concepto de cultura” parece ser demasiado vago y elusivo. En algunas acepciones, es demasiado restringido y pareciera remitirnos a algunas actividades como las artes que por ser de práctica de participación muy minoritaria podrían verse como un lujo, como algo que difícilmente puede considerarse prioritario frente a las ingentes necesidades del país. En otras, como en el concepto antropológico, la cultura se amplía tanto que comienza a abarcar el espectro de toda la actividad humana. Lo cual tiene la ventaja de la inclusión pero se vuelve tan poco específico, habría una cultura de la violencia, una cultura del emprendedurismo, que no hay por donde agarrarla.

Me imagino que esto para el legislador puede ser desconcertante, pues pareciera que nos estamos remitiendo a un ámbito imposible de definir y, en consecuencia, de normar. En el mejor de los casos, la cultura podría abordarse como una especie de eje transversal a considerarse en legislaciones específicas para los ámbitos de educación, economía, comunicación social. En el peor, la cultura sería algo tan imprevisible y espontáneo que no valdría la pena regular. Conceptos elusivos como el de cultura o bien evidencian deficiencia de reflexión, problemas que los hemos pensado mal, o bien apuntan a realidades complejas e importantes, de allí los problemas para abarcarlas. Creo que estamos ante el segundo caso. En eso que tentativamente llamamos cultura se juega algo trascendental para la vida de las sociedades.

En lo que sigue de la reflexión voy a tratar, en un primer momento, de explicar qué está en juego en la “cultura”. Yendo un poco a contracorriente, después de aceptar una definición amplia, antropológica de cultura, defenderé también por qué el arte juega un papel fundamental como matriz de la cultura libre y emancipadora debe ser el fin de las políticas públicas. En un segundo momento, haré un recuento de los distintos modelos de políticas culturales de sus logros y sus alcances, para esbozar cuáles son los retos más notables.

II

No los cansaré haciendo una historia del concepto de cultura, tema por lo demás fascinante, pero que nos distraería del propósito que aquí nos reúne. Bastará decir que la acepción más difundida que define, a grandes rasgos, un patrimonio de una comunidad y que reclama un especial cuidado, es relativamente reciente. De alrededor del siglo XVIII cuando deja de ser una metáfora agrícola que nos remitía a la formación intelectual o moral, que era la acepción que venía desde la antigüedad. De esta forma el concepto de cultura está íntimamente ligado a la modernidad y sus paradojas. Seguir leyendo

EL TURNO DE LA CULTURA

30 Oct

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Por Miguel Ángel Chinchilla Amaya

Con albricias les comparto que por fin arrancó la discusión legislativa sobre el Proyecto Ley de Cultura y Arte de la República de El Salvador, presentado por el FMLN a la Asamblea Legislativa en noviembre del año pasado, hace hoy casi un año. El evento realizado el 29 de octubre pasado y que según la invitación se trataba de un seminario, fue realmente un foro denominado “Foro del Anteproyecto de la Ley de Cultura y Arte de El Salvador”, convocado por la Comisión de Cultura y Educación del órgano legislativo. El presidente de dicha Comisión diputado Jaime Valdéz, pronunció las palabras de bienvenida a tan significativo acto. Fueron los ponentes del foro: Breni Cuenca, ex Secretaria de Cultura de la Presidencia y coordinadora general de este proyecto de ley; Claudia Cristiani, presidenta de la fundación ACCESARTE; y Ricardo Roque Baldovino, prestigioso académico de la UCA.

Ricardo Roque en un primer momento se refirió al concepto de cultura a veces tan confuso por ratos elusivo, cuando en realidad la cultura es un eje trasversal en todo desarrollo social. Habló del arte como matriz de una cultura libre, mencionó que la cultura es patrimonio de la humanidad, dijo que la historia es el gran escenario como parte de una antropología global. Luego habló sobre la importancia de los museos y las políticas culturales. Posteriormente realizó un sucinto cronograma de las distintas fases culturales en El Salvador, desde la Colonia, pasando por el Modernismo y las políticas culturales en el gobierno de Oscar Osorio, hasta llegar a Walter Beneké y su frustrado proyecto cultural, mencionando desde luego la guerra de los doce años y los acuerdos de paz. Al final concluyó diciendo que para él una ley de cultura es darle a la cultura el lugar que se merece.

Breni Cuenca por su cuenta se refirió en primer lugar a las improntas que son las huellas ineludibles, como es por ejemplo la herencia de los pueblos originarios. Después se refirió a las fuentes en las que su equipo abrevó para la factura de esta ley, cinco mencionó, a saber: 1- Constitución de la República de El Salvador; 2- Documentos del Foro de Intelectuales y de la Mesa de Desarrollo Cultural del Diálogo Social Abierto, respectivamente; 3- mandatos, resoluciones y recomendaciones internacionales; 4- leyes y documentos latinoamericanos y centroamericanos, y; 5- Insumos de consultas especializadas y ciudadanas. Mencionó además los 4 ejes centrales del proyecto: constitucional, derechos humanos universales, desarrollo humano sostenible y la diversidad cultural.

Después del receso tocó su turno a Claudia Cristiani, quien de entrada manifestó que un marco legal relacionado a la cultura debiera atender dos cosas fundamentales: 1- la creación de una infraestructura básica necesaria, y 2- garantizar las condiciones de participación ciudadana. Confesó además que a su modo de ver sería más practico contar con leyes particulares sobre pueblos indígenas, sobre patrimonio o sobre cine, etcétera, que una ley general como la propuesta, no obstante planteó estar de acuerdo con la creación de un Ministerio de Cultura. Respecto a la creación del Instituto de Investigaciones Culturales, Estéticas e Históricas, la presidenta de ACCESARTE sostuvo que se trata de una propuesta muy importante puesto que atiende directamente la concepción sociológica de la cultura.

En el momento de las preguntas y respuestas se menciono la importancia de volver a los bachilleratos de arte, bachilleratos de cine mencionó André Guttfreund. Otrosí, un percusionista de la Orquesta Sinfónica Nacional se quejaba de la falta de formación y acreditación, refiriéndose además a la violación de los derechos de autor. Este servidor aprovechó la ocasión para preguntar ¿por qué dicho proyecto de ley no ha tomado en cuenta a los medios de comunicación como referentes y difusores de la obra cultural y artística, siendo que otros proyectos de ley recientemente presentados a la Asamblea, como la ley de radios comunitarias y la ley de medios públicos, sí mencionan el objetivo cultural en sus respectivos textos? Breni Cuenca estuvo de acuerdo con ese vacío y aseguró que en el estudio que se hará al proyecto en ruta de su aprobación, se tomará en cuenta la propuesta.

Retomando las palabras de Lorena Peña, diputada y Secretaria de Cultura del FMLN, consideramos que este foro ha sido un paso trascendental en provecho del quehacer cultural nacional, ya que con dicho evento se abre oficialmente la discusión de la ley, según expresó el diputado Jaime Valdéz. Seguiremos informando ¡Abur!

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