AUTONOMIA Y ARTICULACION DE MOVIMIENTOS POLITICOS Y SOCIALES Y LA LUCHA POR LA TRANSFORMACIÓN REVOLUCIONARIA DE LA SOCIEDAD SALVADOREÑA.

30 Jul

roger

Ponencia de Roger Blandino Nerio para los Diálogos Culturales de Invierno 2015

INTRODUCCION

Es conveniente recordar que los fenómenos sociales y políticos no ocurren surgidos de la nada, son fenómenos que se ubican en el tiempo y en el espacio y su aparición da lugar a nuevos fenómenos; lo mismo ocurre con las ideas, con los conceptos, que nutridos de realidad  se enriquecen encadenando  eslabones que conducen a afinar  y con el tiempo a superar  las viejas definiciones.

Lecturas distintas de esto pueden existir desde luego, pero se debe tener sumo cuidado en no caer en la inmutabilidad de las ideas, ese es el camino a la lectura religiosa de la vida, de la historia, de la política y de las ideas revolucionarias. La negación de la dialéctica.

  ALGUNOS ANTECEDENTES.

El 9 de Noviembre de 1989 ocurre el derrumbe del llamado Muro de Berlín; el 20 de Diciembre de 1989 tropas del ejército imperial norteamericano invaden, bombardean y asesinan a mansalva a miles de panameños y  derrocan al gobierno del General Manuel Noriega; el 25 de febrero de 1990, el Frente Sandinista de Liberación Nacional pierde el poder ejecutivo, el cual fue retomado por una coalición de partidos opositores fuertemente apoyados por el imperialismo norteamericano; el 25 de Diciembre de 1991 se termina de derrumbar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas  -URSS-  la Patria revolucionaria fundada por Lenin y que luego de su muerte en algún momento de su historia perdió el rumbo  hasta terminar construyendo su propia sepultura.

Ese es el contexto, en 2 años con un mes y 14 días muchas cosas cambiaron, ante la opinión de los pueblos, se cayeron paradigmas revolucionarios y “emergieron victoriosas” las ideas más reaccionarias conocidas y eso marcó para la izquierda la búsqueda de caminos ante la nueva situación.

Se puede reconocer al menos 4 formas principales de ver las cosas en relación a los conceptos centrales que interesa debatir, sin desestimar la existencia de otras formas de pensar con distintos niveles de adhesión en las organizaciones y partidos de distintos países.

 De hecho en medio de la parafernalia de las derechas reivindicándose victoriosas a lo largo de la década del 90 del siglo pasado, surgen en el seno de la izquierda posturas  que van desde los que arremeten en contra de todo el cuerpo de ideas que guiaba su lucha llevándoles a su descalificación total y a la renuncia  vergonzante a su pasado y a seguir luchando; hasta llegar a quienes aun ahora, mantienen invariable su manera de ver la teoría e interpretarla  y en consecuencia se aferran a viejos esquemas, a la estrategia y a la táctica ya conocida y señalan como claudicantes a todos los que no se arrodillan  ante el “santificado”  instrumental teórico que les ha servido de sustento, siendo incapaces de leer las nuevas realidades, asumiendo posturas conservadoras que devienen en reaccionarias.

Por otra parte encontramos a quienes proclaman que  “El Partido” es innecesario y que los cambios vendrán casi exclusivamente de la lucha de los movimientos sociales, está concepción movimientista cobro mucha fuerza en la década de los 90 del siglo pasado y primeros años del nuevo siglo ganando cada vez mayor presencia y poder político que obligo a repensar la construcción de instrumentos políticos partidarios de nuevo tipo en varios países. Pero además, cobro vida en este contexto la reflexión que condujo al planteamiento de desarrollar nuevas formas de  fortalecer el partido revolucionario a partir de nuevas formas relacionarse con la sociedad y particularmente con las distintas organizaciones del movimiento social y popular.

LA LUCHA POR LA HEGEMONIA DE LAS IDEAS A PARTIR DE 1992.

       Es importante  ver que el conjunto de las fuerzas sociales, políticas, militares  y económicas  agrupadas en torno a la derecha y  a la izquierda no lograron establecer un predominio sobre el otro  para definir  la guerra, lo que combinado con la situación internacional condujo al desenlace negociado y  llevo el 16 de Enero de 1992  a la firma de los Acuerdos de Paz en Chapultepec, México.

Si bien  la derecha continuo conservando el control del aparato político del Estado y este mantiene las características de la República derivada de la Revolución Burguesa de Francia; se ve obligada a presenciar el derrumbe de los principales soportes de la dictadura oligárquico militar, dictadura que fue  construida  a lo largo de 60 años, a partir de 1932.

Los Acuerdos de Paz inauguran un proceso de transición hacia la democratización del país que  pone en riesgo los privilegios amasados desde el siglo XIX por la elite dominante. Estos  Acuerdos  pasan de ser un documento firmado, a ser un mojón en la historia nacional, bisagra que si mueve la puerta de la nación hacia abajo  lleva de retroceso las conquistas alcanzadas, pero si está se mueve hacia arriba  conduce a la democratización que en esta etapa implica desarrollar una sociedad de hombres y mujeres que toman conciencia de ser seres humanos con derechos frente a un estado que les reconoce como tales, sentando las bases para la futura transformación profunda de la sociedad.

Vistas las cosas así, se abre para la derecha la lucha por recuperar la amplia hegemonía de sus ideas y del poder que alguna vez  tuvo. Desde 1932 los acomodos y reacomodos en el poder político se expresaron como disputas entre  fracciones de la burguesía, el pueblo a lo sumo fue instrumento de estos actores; ni en 1944, ni en 1962 en donde fue evidente el protagonismo popular, se estuvo cerca de tomar el control de la situación, lo que no devalúa lo que estas jornadas de lucha significaron para la educación política de  amplios sectores.

Para la  izquierda, esto significaba que la acumulación alcanzada  en las luchas del segundo lustro de los 60 del siglo pasado, ampliada de forma impresionante en los años 70  y llevada a los más altos niveles del enfrentamiento en los años 80, se debía  de mantener  y  ampliar  enmedio de las dificultades que para el mundo de las ideas revolucionarias representó el fracaso de la Unión Soviética y, enmedio de la impresionante complejidad que significó la vuelta a la vida civil de cuadros dirigentes y militantes del partido de todas sus  áreas: política, militar, social, etc. que retornaban después de muchos años, a rehacer sus vidas.

ALGUNOS ELEMENTOS CONDICIONANTES EN LA REALIDAD POST ACUERDOS DE PAZ.

Esta etapa abarcó desde 1992 hasta el año 2001, en el FMLN se debatía sobre el rumbo del proceso: ¿era la conquista de los Acuerdos de Paz una etapa en el camino de la profundización revolucionaria?  o ¿era el contenido de los  Acuerdos de Paz el objetivo final de la lucha?

En medio de ese debate central, se  reflexiona también sobre  fenómenos como el problema de la discriminación de las mujeres, el medio ambiente y entre otros temas, es motivo de discusión el problema de la relación con las fuerzas sociales y sobre  el concepto de autonomía y sus implicaciones.  En este último aspecto se encuentran  visiones fuertemente cargadas de la inercia de las formas de conducción del movimiento popular en condiciones  de guerra;  por otra parte, enfoques que reconocían la necesidad de modificar la verticalidad utilizada en el pasado avanzando hacia  formas más horizontales de relación; habiendo así mismo, quienes defendían la autonomía para justificar su alejamiento de la disciplina del partido y otros que simplemente enarbolando “banderas renovadoras” despreciaban las  tradicionales formas de organización popular y abogaban por tomar distancia de estas y acercar al partido a las organizaciones de la clase media, de la intelectualidad o de los empresarios; para estos últimos se volvía irrelevante profundizar ese debate.

Es preciso señalar que en el mismo tiempo  se van desarrollando al menos 3 nuevas situaciones que  influyen en la vida social y en toda esta  discusión partidaria:

  1. La profundización de las medidas neoliberales que condujeron a despidos masivos en el aparato de estado y al progresivo abandono del agro,  que tuvo como consecuencia mayor desempleo en el campo y en la ciudad, haciendo crecer el llamado sector informal que se convierte por su peso en un nuevo sujeto político de importancia.
  2. La migración de salvadoreños que creció a consecuencia de las razones señaladas produciendo un doble efecto negativo, por una parte la anormal socialización de miles de niños y niñas por la ruptura de su núcleo familiar, y segundo el impacto en el país más negativo que positivo de la transculturización, y
  3. El “Desconcierto ideológico” de ese momento permitió que concepciones como la autonomía de los movimientos sociales  respecto al partido, pudiera ser estimulada muy sutilmente por sectores reaccionarios de “la cooperación internacional” empujando a parte de los dirigentes  de sindicatos, de gremios de distinto tipo, etc que a su vez eran miembros del partido a hacerse eco del planteamiento desde un enfoque que conducía al distanciamiento  y a la ruptura, sometidos a los “Objetivos” del proyecto en ejecución bajo la orientación de la ONG administradora de los fondos; no fueron pocos los casos en los que organizaciones de trayectoria en la lucha terminaron desnaturalizadas, mediatizadas y convertidas ellas mismas en ONGs. De la misma manera  la promoción de ayudas específicas de “fondos de cooperación” sirvió  para desunir al movimiento y desarrollar procesos de segregación y diferenciación dentro de los  sectores poniendo a disputar ese dinero entre grupos  de la misma organización o diferenciándolos por razón de edad, de género, etc.

La consecuencia es la fragmentación y debilitamiento del movimiento popular y la emergencia de decenas de ongs que modificaron el paisaje  organizativo y que ponen de moda  categorías que  invisibilizan el carácter clasista del enfrentamiento en la sociedad, ganan preeminencia definiciones como “Sociedad Civil” y  “Movimiento Social” en los escritos y discursos  por encima de “Movimiento popular”.

En otras palabras, asistimos a un proceso en donde la derecha toma ventaja  al debilitar parcialmente estructuras que han sido bastión de la lucha por los cambios, al debilitar al movimiento organizado que se identifica y se reconoce en sus intereses de clase,  logrando en alguna medida su invisibilización.

Pero, el enfrentamiento no solo se libra en ese campo, también es importante ver que la imposición del modelo neoliberal por la oligarquía financiera y sus aliados por su esencia antipopular genera profundo malestar en la población  y por su carácter excluyente impacta atropellando a sectores de la misma burguesía lo cual desata fuertes contradicciones en su seno.

El otro campo de acción que es el de la lucha política electoral devenida en forma principal de lucha para llegar al poder, desde 1992, se vuelve una especie de termómetro para medir los avances y es un espacio en donde el FMLN a pesar de las dificultades va teniendo éxitos y progresando paulatinamente lo que le permite incidir sobre nuevos sectores sociales, avanzar en su política de alianzas y estimular  a la recuperación organizativa de los sectores populares.

EL NUEVO SIGLO Y LAS NUEVAS BATALLAS.

El año 2001 inicia  golpeando a El Salvador con 2 terremotos de origen natural y con el terremoto de la dolarización que agudiza la situación precaria del pueblo y genera condiciones objetivas más propicias para el desarrollo del movimiento organizado del pueblo y para buscar incidir en su articulación con el fin de avanzar procesos que superen la dispersión. El Partido ya había definido hacia finales de los 90  “La Autonomía” como un principio en la relación con los movimientos y desde ese enfoque contribuye a facilitar la integración de varios sectores en el denominado Bloque Popular Social.

El año 2002 en el gobierno de Francisco Flores de Arena se aprueba el decreto 1107 que permitiría concesionar los servicios de salud,  con esto se intenta  avanzar en el proyecto privatizador del sector, dando lugar esta medida a una larga suspensión de labores de los trabajadores y trabajadoras  que se prolongo por 9 meses (Desde el 18 de septiembre del 2012 hasta el 13 de Junio del 2003) y se volvió  una especie de parte aguas entre el pasado de dispersión popular y la urgencia de avanzar hacia formas de articulación  para enfrentar la amenaza.

Siendo la salud un tema tan sentido en la población, la amenaza dio lugar a un creciente proceso de movilización popular de apoyo al paro en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social. Llevo a las organizaciones a movilizarse permanentemente  y  a construir entre ellas  la coordinación que permitió el éxito, expresión de ello fue la “Alianza Ciudadana en Contra de la Privatización de la Salud” que aglutino a varias organizaciones de distintos sectores. Este enfrentamiento puso en el mismo lugar  “a los diversos” y demostró nuevamente que nada es más concientizador en materia de coordinar y unificar sectores, que defender la misma trinchera frente al enemigo común. De nuevo la vida  demostró también, que la articulación de los esfuerzos entre organizaciones distintas, aun  del mismo campo, no es un producto ni de proyectos de cooperación, ni del voluntarismo, sino del avance  de las condiciones subjetivas en el seno del pueblo empujado por las condiciones objetivas de la sociedad.

 Esta batalla y sus resultados exitosos estimularon el reencuentro de organizaciones sectoriales y sindicales   forjándose agrupamientos como respuesta a la realidad que presiona sobre sus intereses y estimulada por el debate ideológico en el FMLN y en la izquierda en general, algunos intentos fracasaron, pero otros lograron  avanzar  progresivamente hacia la consolidación.

El proceso  alimentado de esta experiencia y de nuevas luchas en contra la minería metálica,  por el derecho al agua, etc.  condujo a reflexiones más profundas. Nuevos sujetos sociales fueron emergiendo y movilizando en distintas coyunturas para detener las amenazas en contra del pueblo: Ambientalistas, Mujeres organizadas en torno a sus reivindicaciones de igualdad, movimientos eclesiales, organizaciones de la diversidad sexual,  del sector informal y otros, incluyendo profesionales, intelectuales, asociaciones empresariales de la micro y pequeña empresa junto a expresiones tradicionales sindicales, campesinas, etc.

No solo se trata de nuevos sujetos políticos que reclaman derechos, ellos en sí  son el reflejo de que en la sociedad se ha movido la vieja estructura social y de que se está moviendo hacia adelante la forma de pensar la vida en la sociedad.

En lo concreto, se está cuestionando la irracionalidad del modelo depredador también desde fuera del partido revolucionario y no solo por las organizaciones sociales o populares más cercanas. Esto  exige a la izquierda partidaria  ir permanentemente al encuentro del fenómeno, armada de lo mejor de su arsenal de ideas y con claridad de su estrategia de período, asegurando lecturas creativas de lo que ocurre y  procurando dejar muy lejos el oxido que etiqueta todo en el bando de los buenos (los que ideológicamente se  preconciben cercanos a la izquierda) y el bando de los malos (Aquellos que indefectiblemente y por toda la eternidad son enemigos de clase o sus lacayos). En nuestra realidad, si el Partido sabe tratar correctamente  estas relaciones, con respeto, promoviendo acuerdos, aceptando desacuerdos, proponiendo y aceptando propuestas, puede seguir jugando el rol de vertebrador de distintas articulaciones  que en los últimos años y hasta hoy, en buena medida, importantes  sectores le reconocen en la práctica.

Lo anterior es una demanda mucho mayor si se toma en cuenta que para el caso de El Salvador a  17 años de haber firmado los Acuerdos de Paz,  el FMLN desplazo del gobierno central a la derecha oligárquica y es ahora el partido que gobierna por segundo período a partir del año 2014, respaldado por decenas de organizaciones populares y sociales, por el pueblo que camina a pie y por una alianza con sectores que fueron golpeados por los impulsores del neoliberalismo.

 Coherente con la necesidad de respuestas claras a los desafíos del momento, Salvador Sánchez Cerén Dirigente histórico del FMLN y hoy Presidente de El Salvador plantea  en su libro “El País que Quiero” (año 2012), reflexiones sobre este tema: “Partidos Políticos y movimientos sociales debemos de estar bien comunicados y concertar agendas para actuar conjuntamente. Podemos y debemos de hacerlo desde el respeto mutuo, sin confundir nuestros roles, manteniendo fluida comunicación y reforzando nuestras propuestas en una agenda social de nación”.

Salvador  Sánchez Cerén apunta en una dirección que se compenetra del nuevo contexto y sus exigencias y por ende de la necesidad de nuevas formas de verse, de entenderse, de relacionarse entre el partido y los movimientos populares y sociales en general, distinta al viejo esquema de  movimientos sociales totalmente subordinados al partido,  que fueron sello distintivo de los partidos de izquierda y también de derecha, en  el pasado.

Precisamente estas ideas son  claves para sentar bases y hacer  abordaje de uno de los problemas centrales del momento, problema  que existe por la simple razón de que nuestras ideas en El Salvador y en Latinoamérica han avanzado: Se trata  de la relación entre el partido, nuestro gobierno y el movimiento popular y social. No son lo mismo, no son subordinados unos de otro, pero todos enfrentan al mismo enemigo: La derecha reaccionaria y su aliado fundamental el imperialismo norte americano.

 En definitiva y para finalizar, la oscuridad inaugurada el 9 de Noviembre de 1989 viene cediendo ante la luz que encendió Hugo Rafael Chávez Frías el 6 de Diciembre de 1998 al ganar la Presidencia  de Venezuela. Esa luz abrió el camino y  ha puesto a caminar al fantasma de las nuevas ideas que recorre América Latina difundiendo un ideario progresista  en  el terreno del pensamiento social y  disputa palmo a palmo la hegemonía frente al conservadurismo, desafiando la mitología del miedo a lo nuevo, inyectada desde la derecha por décadas en el espíritu de la sociedad.

  1. Un tema importante para hacer avanzar el proceso de cambios es la lucha reivindicativa, pero esta manejada incorrectamente puede ser amenaza del proceso. La lucha reivindicativa orientada a la superación de las carencias y necesidades de la clase trabajadora y de la población históricamente excluida es necesaria y  no puede ser soslayada aun en medio de las dificultades económicas que se atraviesan en  naciones gobernadas por gobiernos de signo progresista distintos  de los neoliberales. Ante esa situación, Los  gobiernos progresistas y de izquierda están  obligados a ser más creativos en la búsqueda de soluciones y los liderazgos  sociales por su parte,  están obligados a profundizar el análisis de la situación concreta y a la redefinición de la  táctica de lucha  en función de avanzar en las propias reivindicaciones, procurando hacer coincidir estás con el gran objetivo de la  profundización de las transformaciones generales de la sociedad.  En Particular en las organizaciones ligadas a las instituciones públicas empujar un esfuerzo limitado al  economicismo y a reivindicaciones estrictamente corporativistas que no reconocen la situación general del pueblo, es un error.
  2. El problema de la sustentabilidad futura de las transformaciones alcanzadas y el aseguramiento de la aplicación de nuevas legislaciones orientadas a democratizar nuestros países y a la profundización de los cambios logrados, es un asunto que demanda reflexiones más profundas, es decisivo tenerlo en cuenta desde los movimientos sociales.

La acción contra revolucionaria desarrollada por las clases explotadoras y su aliado imperialista es constante y diversa y hasta hoy viene siendo resistida exitosamente por nuestros pueblos, sin embargo no está derrotada y por tanto sigue siendo una amenaza.  Este período histórico de avance popular en nuestra América ha permitido a los pueblos conocer mejor las entrañas del estado burgués nacido de la llamada Revolución Francesa, los tres poderes, el rol de las instituciones como garantes del Status Quo se ha puesto de manifiesto, si bien el gorilismo brutal del pasado dejó la escena, solo dio paso  a vestir con ropas de seda a  los gorilas, es el caso de Honduras y de Paraguay en los que tuvieron éxito y es la línea desestabilizadora, francamente antipopular que desarrolla la Sala de lo Constitucional en El Salvador, a manera de ejemplo.

La sustentabilidad futura de las transformaciones revolucionarias  demanda no solo ganar elecciones, nos exige sobre todo permanente movilización consciente de los pueblos y fortalecimiento organizativo más allá del estricto interés  reivindicativo y, en el momento de adecuada madurez política del proceso  dar el paso a la refundación de los estados trasladando más poder al pueblo organizado.

  1. Otro tema de importancia para el avance del proceso revolucionario es el papel de los movimientos sociales de distinto tipo en la lucha contra las viejas estructuras enquistadas por décadas en el aparato de estado de cada país. Estas viejas estructuras conformadas por empleados de distintos niveles han devenido en agentes  al servicio  del sabotaje de procesos y proyectos, han favorecido la continuidad  de las prácticas de corrupción y promovido el maltrato a la ciudadanía etc. todo con el objetivo de desprestigiar y  hacer fracasar a los gobiernos progresistas, de alimentar la agenda mediática desestabilizadora y llevar al descontento a la población. La derrota de la burocracia perversa es posible combinando la acción institucional con la activa participación organizada del pueblo en defensa de sus derechos.
  2. La unidad de los movimientos sociales y sindicales en cada país es necesaria para avanzar hacia agendas de lucha compartidas entre los distintos componentes del movimiento, sin renunciar a las plataformas específicas, lograrlo puede permitir avanzar a elevar la calidad eficiencia y alcance de la interlocución con los gobiernos, además de ser la unidad una palanca de cambios frente a las amenazas que vienen desde la reacción.

Un plano superior de este esfuerzo es la unidad a escala regional y latinoamericana como espacio para compartir experiencias y fortalecer la solidaridad y lucha hacia el objetivo común de los cambios estructurales en cada país hacia el socialismo, este es un proceso que avanza y debe de ser fortalecido en el futuro inmediato.

  1. Un reto fundamental de los movimientos sociales comprometidos con los anhelos revolucionarios se plantea en la batalla de las ideas, la extensión territorial y sectorial de los movimientos organizados permite ser más incisivos, pero debemos ir más allá de lo hasta hoy realizado.

El enemigo sigue dominando la agenda mediática nacional de cada uno de nuestros países y domina la agenda noticiosa internacional; los recursos que desde el campo revolucionario se han construido si bien hoy presentan mayor calidad y cobertura siguen siendo muy inferiores a los de la reacción. Es desde esa comprensión que es clave la tarea de llevar  al pueblo la información, los principales temas del debate público y nuestros razonamientos, nuestros métodos de comunicación de siempre, las formas artesanales, el contacto directo, la asamblea, el conversatorio, el mitin y toda la gama de recursos que hemos empleado toda la vida combinado con las nuevas formas, las nuevas tecnologías son muy importantes.

Hemos logrado con todas nuestras luchas y esfuerzos mover el pensamiento social dominante de las viejas  formas  conservadoras construidas por más de un siglo hacia  nuevas visiones progresistas cuyo nivel de consolidación están en proceso de afirmarse, esa es la batalla central, la batalla de las ideas y en ella todos los movimientos sociales debemos de estar insertos haciendo de cada espacio una trinchera popular.

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