Fragmento del poema que leyó Claribel Alegría en Salón Azul de la Asamblea Legislativa

6 Dic

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Ojo de cuervo

Soy el ojo del cuervo
el persistente ojo
recorriendo
fugitivos instantes
de mi tiempo.
Domino con mis alas
el espacio
a mi tiempo domino
al que me fue otorgado
a esa breve cuerda
que se tensa
entre nacer
y morir.
El pasado es mi tiempo
soy la flecha
me dispara el pasado
debo recuperarlo
recorrer mis recuerdos
con los ojos:
El Izalco a lo lejos
humo hirviente saliendo del volcán
eructando el volcán
llameando
eructando
arrojando piedras
de sus fauces
piedras anaranjadas
rodando por sus flancos
brincando
tronando cuesta abajo
mientras llora cenizas el volcán
y yo evitando el humo
me desvío a la plaza.
Una lluvia fina
de cenizas
cotonas blancas
hacinadas en la plaza
son los hombres de Izalco
son los niños
limpiándose su rostro
con pañuelos
traca-traca-trac
la tartamuda
van cayendo cotonas
decenas
centenares de cotonas
que caen
se retuercen
inmóviles se quedan.
Aún hay algunas
caminando
rodeando los cadáveres
esperando su turno
caminando en puntillas
para no atropellar
a los cadáveres

Un niño con su padre
de la mano los dos
un niño que no entiende
y mira con ojos desorbitados.
Levanto el vuelo y me alejo
me alejo.

Llega hasta mí el sollozo del poeta
su voz inconfundible:
España, aparta de mí este cáliz
y estoy en Guernica
en Bilbao
en Madrid
vuelo por las ruinas de Guernica
madres dando alaridos
cadáveres de niños
polvo subiendo de las ruinas
polvo como cenizas
chimeneas en Auschwitz
en Belsen
En Buchenwald
arrojando cenizas
humo negro
y cenizas
de judíos que arden
se consumen
años
décadas de cenizas
pegándose a los rostros
a los automóviles pulidos
de los nazis
que se empeñan en vano
en inmolar un pueblo
y como una flor
llevan la calavera
en sus solapas.
¿Por qué me sigue importando
este oplandeta?

La época del progreso
nació con Hiroshima
con la bomba atómica en Hiroshima
con el hongo anaranjado
que floreció en un milésimo de segundo
y en los escasos muros que aguantaron
dejó grabadas las sombras
de sus víctimas.
Miles de muertos
en Hiroshima
millares de seres vivos
transformados en cenizas
en espirales de cenizas
en llamas que se descargan
sobre el viento
el reino de la muerte
aquí en la tierra
el zumbidooscuro
de la muerte
un seis de agosto
en la mañana.
Sigo volando a la deriva
la niña de Vietnam
envuelta en llamas
vuelo más alto
espero
judíos persiguiendo palestinos
serbios diezmando musulmanes
cúmulos de cadáveres
bloqueando senderos
en Ruanda
los tambores tribales
su tam-tam
me poso sobre un árbol
ya no hay bosque
algunos árboles ralos
que subsisten
llueve sobre los árboles
es ácida la lluvia
envenena los ríos
envenena los mares
está enferma la tierra
contemplo el horizonte
rayitos fugitivos
de esperanza
de amor
de valentía
rayitos contagiosos
que a pesar de la lluvia no dejan de brillar:
revolución de claveles
en Lisboa
de estudiantes en Cuba
en París
Nicaragua
la figura del chino
y su carpeta
enfrentándose él solo
a los tanques que marchan
en Pequín
los Beatles
sus canciones
John Lennon predicando
«hagamos el amor y no la guerra».

Emprendo el vuelo de regreso
nada ha cambiado
nada:
escuadrones de muerte
bombardeos,
miseria
Tlatelolco
Sumpul
los niños desechables
se me nublan los ojos
se me nubla el paisaje
masacre en El Mozote
en Tenancingo
en Wiwilí
el polvo de tus calles
Tenancingo
en hálito de muerte se trocó

Where have all the flowers gone?

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