El Proyecto de Cultura y Arte de la República de El Salvador: la invención colectiva de un sueño (Por Breni Cuenca)

5 Nov

Imagen

(Ponencia presentada ante la Comisión de Cultura y Educación de la Asamblea Legislativa que se llevó a cabo el día 29 de octubre de 2013 en el marco del foro para discutir el Proyecto de Ley de Cultura elaborado por el FMLN)

Breni Cuenca

(Estimados invitados)

Como ustedes saben, la fracción legislativa del FMLN y la Secretaría de cultura y arte del mismo partido, trabajando mancomunadamente, bajo el liderazgo de la diputada Lorena Peña, se propusieron entregar al país un Proyecto de Ley de Arte y Cultura, que recogiera los planteamientos y las grandes aspiraciones de los trabajadores de la cultura y el arte. Esa fue la tarea propuesta que concretamos en el Proyecto de Ley que ahora está en el seno de la Honorable Comisión de Educación y Cultura para su discusión y enriquecimiento.

I. LAS GRANDES IMPRONTAS DEL PROYECTO DE LEY DE CULTURA Y ARTE

El proyecto de Ley  de cultura y arte fue elaborado en el marco de dos grandes improntas:

1. La primera, es el reconocimiento de las grandes contribuciones culturales y artísticas que nos han sido heredadas por las distintas generaciones de salvadoreños, especialmente las de los pueblos originarios. Su herencia, en primer lugar, humana y cultural, plena de valores de resistencia y de lucha por sus derechos, de riqueza lingüística y estética, de cosmovisiones, ha sido crucial para las configuraciones culturales e identitarias salvadoreñas y  de enorme importancia como contribución al patrimonio material y simbólico del mundo. A esas contribuciones ancestrales se suman las obras, las luchas y los procesos de transformación llevados a cabo por los salvadoreños en distintos periodos: Colonial, de Independencia, Federal Centroamericano, Republicano, y Contemporáneo.

De forma especial, debemos gratitud a pensadores e intelectuales salvadoreños de las distintas épocas, que sería largo enumerar. Los escasos estudios de historiografía salvadoreña son de gran valor y,  abren la perspectiva para aquilatar la cultura y el arte como procesos acumulativos que es preciso reconocer. Como contribuciones al conocimiento cultural del siglo XX son muy importantes en esta materia los ensayos de Fina Viegas: Aproximación a la historiografía salvadoreña de 1950-2000 [1] y de Carlos Gregorio López: La historia cultural en El Salvador: Un campo de estudio en ciernes.

Dice Fina Viegas que el ejercicio del oficio de historiador no siempre ha sido ejercido por historiadores académicos, sino por muchos pensadores de otras disciplinas que han recorrido el pasado de El Salvador con la intención de narrar y/o explicar quienes fuimos y, tal vez, quiénes somos.

Carlos Gregorio López plantea la necesidad de considerar la historia cultural como objeto privilegiado de estudio, reconoce en Francisco Gavidia el esfuerzo por identificar y pensar el pasado indígena; discute críticamente el proyecto liberal ilustrado de David Joaquín Guzmán y su visión de la educación como instrumento de la ladinización; plantea la importancia de Alberto Masferrer y su énfasis en lo social y la teosofía, y destaca el papel de Roque Dalton en la interpretación del papel de los sectores subalternos en la historia nacional y sus reflexiones sobre la historia y la identidad cultural.

Respecto a los insumos de conocimientos producidos por los pensadores e investigadores salvadoreños contemporáneos, este proyecto de Ley de cultura y arte está en gratitud con las ideas e investigaciones de muchos de ellos, quienes han hecho notables contribuciones a la interpretación de la realidad sociopolítica, histórica, estética, cultural, antropológica y arqueológica del país. Mencionó entre ellos a: Pedro Escalante Arce, Eugenia López Velásquez, Roberto Turcios, Knut Walter, Carlos Gregorio López, Miguel Huezo Mixco, Adolfo Bonilla, Federico Paredes, Rafael Lara Martínez, Horacio Castellanos, Fina Viegas, Ricardo Roque Baldovinos, Eliseo Ortiz, Candelaria Navas, Carlos Lara Martínez, Luis Alvarenga, Ramón Rivas, Amparo Marroquín, Silvia López, Beatriz Cortez, Olga Vásquez, Wolfgang Effenberger, entre otros, que también son de nuestro  mayor aprecio.

No hemos olvidado, por supuesto, los decisivos aportes de sus antecesores cercanos, quienes entre 1960 y 1980, en medio de la polarización política, configuraron en el país, lo que, acuerdo con Fina Viegas, puede ser considerado lo más cercano a una generación de historiadores.  A mi juicio integran esta generación, ilustres nombres: entre ellos, Rafael Menjívar, Jorge Arias Gómez, Alejandro Dagoberto Marroquín, Juan Mario Castellanos, Roque Dalton, Matilde Elena López, Ítalo López Vallecillos, Abel Cuenca, Rafael Cáceres Prendes y Rafael Guidos Véjar. Todos intelectuales, afines a la oposición antiautoritaria, vinculados en gran medida a la Universidad de El Salvador. Respecto a Jorge Arias Gómez y Roque Dalton, Viegas destaca la influencia de estos autores y obras en el cambio de los imaginarios sociales de la época y, en el caso de Dalton, la forma en que decididamente incorpora la cultura popular a la reflexión histórica y poética.

En todas las épocas, hay acontecimientos de gran significación en la historia cultural de un país  que no pueden ser olvidadas porque marcan rutas decisivas de su vida como naciones: la fundación de la Real y Pontificia Universidad de México, fundada el 21 de septiembre de 1551 y de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el 31 de enero de 1676 fue decisiva, por ejemplo,  para el desarrollo de esos países y para que ellos ocupen un sitial especial en la educación y cultura del continente. Nunca debemos olvidar nuestros propios hitos culturales, entre ellos por supuesto, la fundación de la Universidad de El Salvador el 16 de febrero de 1841, la fundación del Museo Nacional en 1883 bajo la dirección de David J.Guzman; la creación de los círculos literarios y la creación de la biblioteca nacional durante el régimen liberal de Zaldivar entre 1875 y 1886; la recopilación de los mitos náhuat-pipiles por María de Baratta y Schultze Jena entre 1920 y 1930; la creación de la Revista El Salvador de la Junta Nacional de Turismo y el suplemento “La república”, entre otros.

Pero hay otros hechos que una mirada superficial puede considerar modestos, pero que tienen una enorme significación cultural: por ejemplo, la creación de la Dirección de Bellas Artes durante el gobierno de Oscar Osorio en 1950; el movimiento sufragista y el voto de  las mujeres en 1950 que es un acontecimiento importantísimo de la cultura e imaginarios políticos; la fundación del Departamento de Publicaciones en 1953, a cargo de Ricardo Trigueros de León[2] como “espacio de edición y de difusión del pensamiento salvadoreño y centroamericano; la Fundación de la revista, Cultura[3] en 1955, bajo la dirección del periodista Manuel Andino; el rescate de los  sitios arqueológicos de Tazumal, El Trapiche, San Andrés y Cihuatán[4], la revitalización del Museo Nacional `David J. Guzmán´, bajo la dirección del historiador Lardé y Larín[5], la reforma educativa y cultural encabezada por el Ministro de Educación Walter Beneke; la Construcción del edificio para la Biblioteca y el Archivo Nacional, todos estas creaciones constituyeron los cimientos de los emprendimientos culturales de los periodos subsiguientes.

Somos hijos de un incesante proceso de construcciones de sentido y de transformaciones y, por lo tanto, el devenir de nuestra vida e identidad cultural está marcado por acumulaciones culturales, que tanto en los momentos de armonía como en los de conflicto social, han abierto y dinamizado las transformaciones del país.  

Las creaciones institucionales culturales del Estado en la posguerra

A lo largo del tiempo, nuestras herencias culturales se han decantado también en creaciones institucionales de cultura en el seno de la sociedad civil y del Estado que es necesario estudiar y apreciar. Por ese motivo, nos parece pertinente señalar,  brevemente, las creaciones institucionales culturales del Estado en la posguerra. Se trata de un periodo de extraordinaria importancia porque quedó demostrado que el país puede alcanzar una gran altura  cuando se reconocen y superan las contradicciones y conflictos, e incluso poner fin a una guerra civil, cuando se logran acuerdos políticos y entendimientos en la sociedad política y civil. Estos acuerdos armoniosos sólo se pueden construir cuando los intereses del país son puestos en la base y en el horizonte de los entendimientos.

Estamos muy conscientes que las menciones que haremos de los aportes realizados por las distintas administraciones de la máxima entidad estatal de cultura -primero  CONCULTURA (1991-2009) y, después, Secretaría de Cultura adscrita a la Presidencia  de la República (en este caso, referidas a la etapa junio 2009-Febrero del 2010)-  son apenas unos ejemplos del trabajo que realizados en cada administración. El interés es indicar que las contribuciones aportadas por la institucionalidad de cultura han sido estudiadas con respeto e indicar que ellas constituyen una fuente de conocimientos, experiencias  y aportes para este proyecto de Ley de Cultura y Arte.

Como todos sabemos, el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte CONCULTURA fue creado como una unidad desconcentrada del Ministerio de Educación por el decreto ejecutivo No. 55, del 17 de julio de 1991, ya en la época de posguerra, cuando era ministra de Educación, Cecilia Gallardo de Cano.

La primera administración de CONCULTURA fue presidida por Claudia Alwood.[6] El principal aporte de este periodo fue el ingente y complejo proceso de integración y construcción institucional que reunió a todos los entes del Estado encargados anteriormente de distintas áreas del quehacer cultural. Logros importantes de esta administración fue la Ley de Protección del Patrimonio Cultural de El Salvador, la creación del Programa de Transferencia de Recursos, PTR, para apoyar a organismos culturales;  la construcción del edificio del Centro Nacional de las Artes CENAR; la gestión ante UNESCO para la declaración de Joya de Cerén como Patrimonio Cultural de la Humanidad, la restauración del Palacio Nacional de San Salvador, en su primera fase, entre otros.

La segunda administración de CONCULTURA (1995-1999) fue presidida por Roberto Galicia. En ese periodo, rico en procesos y creaciones institucionales, se reactivó el Premio Nacional de Cultura,  creado en 1976, y se otorgó en 1995 a Francisco Andrés Escobar (en Letras), en 1996  a Camilo Minero (en pintura), en 1997 a Alejandro Coto (en Patrimonio Cultural) y en 1998 a Esteban Servellón (en Música).

La administración Galicia  dio continuidad a la segunda fase de restauración del Palacio Nacional y construyó e inauguró la hermosa sede del Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán, en San Benito. En ese periodo se crearon también otras infraestructuras museográficas, entre el Museo de Historia Natural y se impulsaron numerosos proyectos, entre ellos la organización de los Fondos, series y colecciones del Archivo General de la Nación, que cuenta con más de 20 millones de documentos, que dan cuenta del periodo 1653-1950. Esta política de respaldo a la investigación en el Archivo General de la Nación, institución siempre amenazada por la indiferencia o por medidas de funcionarios ignorantes,   fue un gran acierto de la Ad. Galicia  ya que el Archivo constituye una  riqueza absolutamente notable del Patrimonio Cultural Salvadoreño.

La tercera administración de CONCULTURA fue presidida por GUSTAVO HERODIER (1999-2004)[7]. Dentro de la realización de numerosos proyectos y actividades, de la Administración Herodier, destacó  la formulación del Diagnóstico y del Plan cultural 1999-2004, elaborado con el concurso de representantes de distintos sectores del quehacer cultural. Los objetivos del Plan Cultural de la Administración Herodier se enmarcaron en una VISIÓN muy importante que concibió el desarrollo del potencial humano a través de la cultura,  y se propuso la MISIÓN de articular la Política Cultural con la estrategia de Desarrollo de la nación, lo que otorgó un especial sitio a la cultura ubicándola en igualdad de importancia con otros componentes del Desarrollo Humano.

La cuarta administración de CONCULTURA fue presidida por Federico  Hernández Aguilar[8]. De esta administración, nos interesa destacar la realización del «Diálogo por la Cultura», donde se establecieron lineamientos fundamentales de las hojas de ruta para hacer, por primera vez, un Plan Nacional de Cultura.

Se partió de la idea de que la cultura es de la sociedad que la produce y se buscó evitar  la tentación de interpretar la cultura como producida por la institucionalidad estatal, es decir, desde CONCULTURA. El diálogo por la cultura hizo aportes en términos del concepto de cultura y  economía de la cultura e invitó al país a connotados expertos latinoamericanos de teoría y gestión cultural que replantearon los términos de muchos debates.

El recuento del Diálogo cultural se extendió durante tres años entre  septiembre 2004 a octubre 2007, contando con un Consejo técnico consultivo. El diálogo Cultural realizó una serie de talleres con la colaboración de expertos muy reconocidos, entre ellos, George Yúdice, que colaboró en febrero y noviembre de 2005, y Germán Rey, en enero de 2006. Entre junio y octubre de 2006 se realizaron cinco foros y en enero de 2007 una encuesta nacional. El documento final fue preparado y presentado por la consultora María de los Ángeles Tenorio, en octubre de 2007.

La primera administración de la Secretaría de Cultura, adscrita a la presidencia de la República, fue creada por decreto ejecutivo en junio de 2009, y su primera Secretaria fue Breni Cuenca. Durante los siete meses la administración, Cuenca creó el Instituto de investigaciones culturales y artísticas Pensamiento y Cultura, el 16 de noviembre de 2009, para rendir un homenaje a los padres jesuitas asesinados, en esa misma fecha,  20 años atrás. La ceremonia tuvo lugar en la Academia de la Historia y el director nombrado fue el Historiador Dr. Sahid Herrera.

Otras medidas fueron: el acuerdo de convenio entre La Secretaria de Cultura y el Ministro de Educación Salvador Sánchez Cerén para incluir la educación artística en el sistema educativo; la formulación, con apoyo de la Cooperación Alemana GTZ, del documento “Ejes estratégicos de la Política de Cultura de la Secretaría de Cultura”, presentado ante asambleas de trabajadores en San Salvador, Santa Ana y San Miguel,  la creación de la Dirección Nacional de Formación en Artes, como antesala para la fundación de las escuelas artísticas a nivel de licenciatura, la firma de un convenio de donación de la cooperación italiana, por alrededor de un millón de dólares, para desarrollar de un Proyecto de formación de recursos humanos para la restauración de bienes patrimoniales en el país; el inicio del proyecto “Sistema de coros y orquestas juveniles”, entre otros proyectos innovadores formulados por el equipo de directores Nacionales de la Secretaria.

La institucionalidad de cultura del Estado en todas las administraciones ha seguido un camino azaroso y cada una de ellas ha confrontado obstáculos particulares, aunque es posible reconocer a uno común a todas ellas: la incomprensión del papel de la cultura en la vida presente y futura de un pueblo que aspira a transformarse en una sociedad justa, libre, en bienestar social y espiritual para todos. No obstante, en cada periodo, y de distintas formas, se han dado enormes pasos de construcción institucional y de apertura a una nueva forma de comprender la cultura.

Los trabajadores de CONCULTURA, hoy Secretaría de Cultura adscrita a la presidencia de la República, merecen un reconocimiento muy especial. En medio de muchas adversidades, los trabajadores y especialistas han resguardado sus espacios de trabajo  y con imaginación, compromiso y creatividad han sostenido sus líneas de trabajo al servicio de la comunidad de cultura.

En consideración a los distintos aportes que brevemente hemos expuesto, es muy importante, que  comprendamos  que la aprobación de una Ley de Cultura y arte en El Salvador será, finalmente, un logro de todos y un hito de extraordinaria importancia en la vida del país, que situará a El Salvador en un lugar preponderante en los avances de la cultura como derecho y pilar del desarrollo humano.

2. La segunda impronta que tiene el Proyecto de Ley de Cultura y arte es un compromiso vehemente con los interese del país y una disposición de apertura e inclusión de aquellas propuestas que  enriquecen y perfeccionan el Proyecto de Ley, cuando ellas son inspiradas por  los intereses del país y supeditan a ellos los intereses particulares.

El proyecto de Ley de Cultura ve hacia el horizonte y sueña con un país donde su gente asuma profundamente los valores e imaginarios de igualdad, solidaridad, respeto a la dignidad de las personas,  paz,  democracia y libertades, entre ellas la libertad cultural, que resulta decisiva para que la gente viva a plenitud, de acuerdo a sus preferencias y  elección, y a sus posibilidades efectivas de  construir nuevas realidades asumiendo el protagonismo, la participación  y la acción creativa a la que tiene derecho. Promover la libertad cultural debe ser un aspecto primordial del desarrollo humano.

II. FUENTES DE PRINCIPIOS Y ENFOQUES DEL PROYECTO DE LEY

El proyecto de cultura y arte de la República de El Salvador es producto de un complejo proceso de estudio e investigación que abarco muchas líneas de trabajo, teóricas, epistemológicas, históricas, y especializadas.

Puso en evidencia –como lo enfatiza la Constitución de la República- la extraordinaria importancia que tiene para el país, la investigación científica y humanística. Necesitamos de la historia y de la historiografía cultural, de los estudios estéticos, y de todos los conocimientos humanísticos y científicos para que la formulación de las políticas culturales y la toma de decisiones en materia de cultura, tanto de la sociedad Civil como del Estado, estén debidamente informadas y argumentadas.

El proyecto de Ley de Arte y Cultura define a la cultura como el conjunto de valores y creencias que dan forma, orientan y motivan el comportamiento de las personas y de los grupos sociales.  Comprende el conjunto de procesos de producción, reproducción, e intercambios simbólicos cuya génesis reside en la dimensión humana creadora de sentido que se expresa y concreta en realidades tangibles e intangibles. La matriz cultural constituye el tejido en el que individuos y grupos humanos configuran los sentidos -prácticos, éticos y estéticos- de las obras y de los procesos materiales y espirituales generados por la sociedad y es la fuente de los imaginarios y del conjunto relacionado de atributos culturales que los sujetos priorizan, en los procesos de configuración de las identidades y sentidos de pertenencia.

La cultura es una dimensión fundamental humana, es el potencial creativo, la fuerza de trabajo viva, que es patrimonio de todos los individuos, de los grupos  y de la sociedad, que en su entramado de relaciones, procesa y reconfigura los sentidos y significaciones sociales  que se expresan como fuerzas culturales, como dispositivos de energía, valores y potencial de transformación e innovación  de una sociedad.

La definición de la cultura como dimensión humana creadora de sentidos y de significados de todos los sujetos, determina el papel que la Ley de Cultura y Arte asigna al Estado, respecto a la cultura.  Al considerar que la cultura es “inherente a la persona humana” y un derecho de todas las personas al “trabajo de la inteligencia, de la sensibilidad, de la imaginación, de la reflexión, de la experiencia y del debate”, el Estado tiene asignado el papel de proporcionar y asegurar a todos los ciudadanos las posibilidades de ejercer a plenitud el derecho, a la creación de obras y procesos, al disfrute de las mismos y a la participación en las decisiones involucradas en las garantías de esos derechos.

El proyecto de cultura y arte de la República de El Salvador tiene cinco grandes fuentes de principios, enfoques, definiciones, políticas y propuestas.

  1. La primera fuente tiene un carácter doctrinario y está contenida en la Constitución de la República de El Salvador. Así podemos leer, en los artículos 1 y 53 de la Constitución:

Art. 1.- El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del Estado, que está organizado para la consecución de la justicia, de la seguridad jurídica y del bien común (…)

 En consecuencia, es obligación del Estado asegurar a los habitantes de la República, el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social. 

Art. 53.- El derecho a la educación y a la cultura es inherente a la persona humana; en consecuencia, es obligación y finalidad primordial del Estado su conservación, fomento y difusión.

El Estado propiciará la investigación y el quehacer científico.

  1. La segunda fuente radica en los documentos de los trabajadores de la cultura y el Arte y de grupos intelectuales salvadoreños cuyos enfoques, ideas y propuestas han sido expresadas y discutidas en distintas consultas ciudadanas para elaborar programas de gobierno, en materia de cultura.

Por su importancia mencionamos la Propuesta de Política Cultural del Foro de intelectuales[9], que discutió asuntos de crucial importancia como el fomento del desarrollo social y cultural de los grupos y pueblos indígenas; la investigación de sus problemas y las medidas para mejorar su condición; el apoyo a los grupos étnicos históricamente excluidos de todo beneficio social, cultural y económico; la promoción de la lectura y el fomento de la producción de libros de autores salvadoreños; la sintonía entre patrimonio natural y cultural, entre otras.

En esta línea de aportes de la sociedad Civil, destaco también la visionaria propuesta de la Mesa de Desarrollo Cultural del Diálogo Social Abierto que coordinó y sostuvo, durante dos años (2007-2009), una intensa consulta nacional con más de 400 artistas y trabajadores de la cultura. La consulta concluyó en la escritura del “Plan de desarrollo Cultural” que es una propuesta de políticas y estrategias culturales gubernamentales. Tres recomendaciones, especialmente, tuvieron eco en la presente Ley de Cultura y Arte y son las siguientes: a. “Elevar a rango ministerial la institucionalidad encargada de la Administración pública de la cultura, b. “Dotar al estudio de las artes de una condición académica que permita una integración pedagógica y curricular al sistema de educación formal en sus distintos niveles, y c. “Creación del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes”.

  1. La tercera fuente de principios y enfoques del Proyecto de Ley de cultura emana de los mandatos, resoluciones, acuerdos y recomendaciones internacionales sobre cultura. Ellos están contenidos en tratados, declaraciones e informes de distintos organismos internacionales como Naciones Unidas, la Organización de las Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura, UNESCO; el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, La Organización de Estados Iberoamericanos, la Organización Internacional del trabajo, entre otros.

En estas fuentes destacan: La Declaración Universal de los Derechos Humanos,  de 1948; El Pacto Internacional relativo a los Derechos Civiles y Políticos y El Pacto Internacional de los Derechos Económicos Sociales y Culturales de las ONU, de 1966; Convención sobre la protección del Patrimonio Mundial, cultural y Natural, de 1972; La recomendación relativa a la Condición del Artista, de 1980, Convenio de Berna para la protección de las obras literarias y artísticas, de 1996; Declaración de Friburgo de 1998, sobre Los Derechos Culturales.  Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, 2003. El Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD, de 2004 acerca de la Libertad Cultural; la Convención sobre la protección y promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, de 2005. La hoja de Ruta sobre la Educación artística, de 2006, entre otros.

  1. La cuarta fuente del proyecto de Ley se encuentra en  leyes y documentos  Latinoamericanos y Centroamericanos, entre ellos, la Política Cultural de Integración, 2012-2015, del Sistema de Integración Centroamericana, SICA; el Compendio de Políticas Culturales del Ministerio de Cultura de Colombia, y los proyectos y Leyes de Cultura de países de América Latina, entre ellas de: Colombia (1997) República Dominicana (2000), Chile (2003), Paraguay (2006), Ecuador (2007), Argentina (2010), Perú  (2010), Costa Rica (2012) y Venezuela (2013).
  1. La quinta fuente de insumos, reside en el proceso de consultas especializadas y ciudadanas en torno al Proyecto de Ley de Cultura y Arte. Este proceso se realizó en reuniones especiales, talleres, foros e intercambios escritos, sostenidos durante 2012, en el curso mismo de elaboración del Proyecto de Ley. Ahí profesionales y trabajadores de la cultura, profesores, artistas, intelectuales, asociaciones de cultura y arte,  discutieron los títulos, capítulos y artículos del proyecto de Ley y  expresaron sus ideas, críticas, sugerencias y propuestas específicas, contribuyendo a la evolución de las distintas versiones.

La consulta inició el 24 de febrero en un foro de presentación del documento “Por qué una Ley de Cultura en El Salvador” y se desarrolló en el periodo que va de enero a octubre de 2012. En los primeros meses del año tuvieron lugar las reuniones con  grupos de especialistas y con personas expertas en los distintos asuntos de la Ley.  En la segunda fase, se realizaron tres grandes talleres y plenarias durante el mes de septiembre, en los días 01, 08 y 22 que sirvieron para discutir las versiones preliminares  de cada uno de los 14 títulos que hoy constituyen el Proyecto de Ley de Cultura y Artes de la República de El Salvador.

A los talleres y plenarias asistieron trabajadores de la cultura provenientes de las diferentes disciplinas artísticas, de las Humanidades y de las Ciencias Sociales que se agruparon en mesas según la experticia e interés que suscitaban los temas de cada título. Así se contó con la participación y aportes, solo para mencionar ejemplos, de escritores, escultores, bailarines, actores y actrices, mimos, gestores culturales, productores artísticos, directores de teatro, músicos, cineastas, sociólogos, historiadores, filósofos, literatos, entre otros.

Después, por iniciativa propia o por solicitud, muchos académicos,  artistas y trabajadores del arte y la cultura hicieron llegar sus observaciones y elaboraciones escritas por medios electrónicos. En particular, tuvimos un intercambio fecundo de opiniones con salvadoreños profesionales y artistas residente en el exterior. Durante el mes de octubre se cumplió la fase de procesamiento e inclusión de los aportes ciudadanos, realizados en los talleres, o enviados durante esa fase, por la Mesa de Escritores, así como por artistas, historiadores y científicos sociales que manifestaron sus criterios y especificaciones. Posteriormente, se seleccionaron e incluyeron aportes contenidos en documentos que nos hicieron llegar sectores y gremios específicos, como: el Sindicato Gremial de Músicos, Cantantes y Bailarines Salvadoreños, (S.G.M.C.B.S), La Asociación de Grupos y Orquestas Salvadoreños (AGOSAR),  el Movimiento de Artistas Independientes (MAI), la Asociación de Artistas de Teatro de El Salvador (ARTTES), la Asociación Salvadoreña de Cineastas (ASCINE), la Mesa de Escritores y de artes visuales, entre otras.

Al concluir el proceso de investigación, inclusión de aportes y escritura, tuvo lugar la presentación del Proyecto de Ley de Cultura y Artes de la República de El Salvador ante la comunidad cultural y artística, el  20 de noviembre de 2012, en el Palacio de Santa Tecla.  Un día después, el 21 de noviembre, la Fracción Legislativa del FMLN, haciendo uso de la prerrogativa de iniciativa de Ley, procedió a ingresar el Proyecto de Ley a la Asamblea Legislativa, a través de la diputada Lorena Peña, integrante de la Comisión de Educación y Cultura de la Asamblea y Secretaría de Arte y Cultura del Frente.

III. EJES CENTRALES DEL PROYECTO DE  LEY DE CULTURA

El Proyecto de Ley de Cultura y Arte tiene cuatro principios o ejes que son centrales en el espíritu y texto del Proyecto de Ley:

Eje 1. Los derechos culturales contenidos en la Constitución de la República.

Eje  2. La cultura como derecho humano fundamental.

Eje  3. La Cultura como un pilar del desarrollo humano sostenible.

Eje  4. La diversidad cultural como base de los derechos culturales y de la libertad cultural.

EJE 1.   LOS DERECHOS CULTURALES CONTENIDOS EN LA CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA.

Los mandatos sobre cultura y derechos culturales están expresados en distintos artículos, de la Constitución de la República, entre ellos, especialmente, en el artículo 1 y 53, y en los artículos 29 al 32, y 54 al 64.

El Proyecto de Ley de Cultura y Arte plantea en su artículo 1 que su objetivo primordial es el desarrollo de los mandatos constitucionales sobre los Derechos Culturales y el establecimiento de los principios, las definiciones, la institucionalidad y los principios de la política de cultura del Estado a fin de proteger y desarrollar esos  derechos.

EJE 2. LA CULTURA COMO DERECHO HUMANO FUNDAMENTAL

El segundo eje del Proyecto de Ley consiste en el reconocimiento de la cultura como un Derecho Humano Fundamental. Tiene su fuente en distintos declaraciones e instrumentos internacionales, por ejemplo, en la Declaración Universal de Derechos Humanos,  en especial los artículos 22, 23, 24, 25, 27 y 28, en el  Pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales de las Naciones Unidas, en especial sus artículos 6 y 15.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la ONU sostiene en su:

Artículo 22. Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a…la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

La Declaración de Friburgo sobre los Derechos Culturales. UNESCO[10] señala en su: 

Artículo 1.  Que  los derechos culturales “enunciados en la presente Declaración son esenciales para la dignidad humana; por ello forman parte integrante de los derechos humanos y deben interpretarse según los principios de universalidad, indivisibilidad e interdependencia. En consecuencia:

Estos derechos deben garantizarse sin discriminación alguna por motivos de color, sexo, idioma, religión, convicciones políticas o de cualquier otra índole, ascendencia, origen nacional o étnico, origen o condición social, nacimiento o cualquier otra situación a partir de la cual la persona define su identidad cultural. 

La Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural[11]

Artículo 5Los derechos culturales son parte integrante de los derechos humanos, que son universales, indisociables e interdependientes. El desarrollo de una diversidad creativa exige la plena realización de los derechos culturales, tal como los definen el Artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Artículos 13 y 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

EJE 3. LA CULTURA  COMO EJE DEL DESARROLLO HUMANO

El proyecto de Ley de Cultura y Arte reconoce a la cultura como un eje fundamental del Desarrollo Humano, en pie de igualdad con el desarrollo económico, social y medioambiental. Este reconocimiento está en línea con la labor realizada por las autoridades locales y regionales del mundo en la promoción de la cultura como un componente vital del desarrollo y un prerrequisito ineludible para una sociedad erigida sobre la paz y la diversidad.

Reafirmando la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural (2001), y en concordancia con las resoluciones de la Convención sobre la Diversidad de las Expresiones Culturales de la UNESCO (2005), el Bureau Ejecutivo de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, CGLU,  aprobó, el 17 de noviembre de 2010,  el “Documento de orientación política: La cultura es el cuarto pilar del desarrollo.”[12]

En el marco de la Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales,[13] el III Congreso de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) celebrado en México hizo un llamado a las ciudades, gobiernos locales y regionales de todo el mundo a:

  • Integrar la dimensión de la cultura en sus políticas de desarrollo;
  • Desarrollar una política cultural de gran calado;
  • Incluir la dimensión cultural en todas las políticas públicas;
  • Promover la idea de la cultura como cuarto pilar ante la comunidad internacional

Y un llamado a los gobiernos nacionales a:

  • Añadir la perspectiva cultural a los planes nacionales de desarrollo;
  • Establecer objetivos y acciones concretas relacionadas con la cultura en áreas como educación, economía, ciencia, comunicación, medio ambiente, cohesión social y cooperación internacional;
  • Promover la idea de la cultura como cuarto pilar ante la comunidad internacional.

La cultura adoptada como cuarto pilar del desarrollo sostenible se asienta en la idea que la dimensión cultural de la vida es fundamental para conseguir el desarrollo sostenible, la paz y el bienestar.

El crecimiento económico, la equidad social y la protección  medioambiental que constituyen los pilares clásicos del desarrollo humano necesitan del cuarto pilar que es la dimensión de la cultura. Se trata del conjunto de valores creadores de sentido que recuerdan  el por qué y para qué se realizan las obras, los procesos y las políticas,  otorgando integralidad al quehacer de los ciudadanos y de las instancias gubernamentales, nacionales y locales, que deben estar a su servicio.

La cultura en toda su diversidad es necesaria para afrontar los actuales desafíos de la humanidad y para fomentar un modelo que contemple la satisfacción de “las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”

Por ese motivo, el artículo 13 de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, ratificado por El Salvador mandata, en su artículo 13, la integración de la cultura en el desarrollo sostenible y señala que “Las Partes se esforzarán por integrar la cultura en sus políticas de desarrollo a todos los niveles a fin de crear condiciones propicias para el desarrollo sostenible y, en este marco, fomentar los aspectos vinculados a la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales. [14]

En consonancia con lo anterior, el proyecto de Ley Cultura y Arte de El Salvador determina que el florecimiento, expansión y profundización de la cultura como un eje del desarrollo humano sostenible es de interés y utilidad pública ya que  ella configura el mundo de valores, subjetividades y sentidos que son indispensables para construir la democracia, la paz, la justicia y la igualdad.

EJE 4. LA DIVERSIDAD CULTURAL

La Diversidad cultural es un eje fundamental del Proyecto de Ley de Arte y Cultura ya que   las declaraciones y convenciones internacionales al respecto proporcionan a todos los estados, el andamiaje jurídico, conceptual y metodológico, que permite el pleno reconocimiento  y protección de los derechos fundamentales de todas las personas,  de los pueblos indígenas, afrodescendientes, entre otros  y de las comunidades y minorías  culturales.

La Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural  de la UNESCO, de 2001, sostiene que: “La defensa de la diversidad cultural es un imperativo ético, inseparable del respeto de la dignidad de la persona humana. Ella supone el compromiso de respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales, en particular los derechos de las personas que pertenecen a minoría y los de los pueblos indígenas.”[15]

La Convención sobre la protección y promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, que fue ratificada por el Estado Salvadoreño[16],  enuncia una serie de principios rectores, que son esenciales en el espíritu y el texto de los artículos 37-50 del Título IV del Proyecto de Ley, acerca de los Pueblos Originarios.

Dichos artículos reconocen los derechos humanos, civiles y políticos, individuales  y colectivos de los pueblos originarios, que incluyen el respeto a sus culturas, historia, lenguas, tradiciones, tierras y recursos comunales,  prácticas religiosas, saberes ancestrales, entre otros.

Los principios rectores a que hacemos referencia son los siguientes:

“Principio de igual dignidad y respeto de todas las culturas” que presupone el reconocimiento de la igual dignidad de todas las culturas y el respeto de ellas.

Principio de complementariedad de los aspectos económicos y culturales del desarrollo que señala que la cultura es uno de los principales motores del desarrollo, y que señala que los individuos y los pueblos tienen derecho fundamental a participar en esas esferas.

“Principio de desarrollo sostenible” que sostiene que la protección, la promoción y el mantenimiento de la diversidad cultural son una condición esencial para un desarrollo sostenible en beneficio de las generaciones actuales y futuras.

Puede decirse que el Convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales de la Organización Internacional del trabajo fue precursor  en 1989, al llamar a los gobiernos a “asumir la responsabilidad de desarrollar, con la participación de los pueblos originarios una acción coordinada y sistemática con miras a proteger los derechos e integridad de esos pueblos y a promover “la plena efectividad de sus derechos sociales, económicos y culturales, respetando su identidad social y cultural, sus costumbres y tradiciones, y sus instituciones.”

IV. CREACIONES Y DESARROLLO INSTITUCIONAL DEL ESTADO PARA CUALIFICAR SU PAPEL DE FOMENTO DE LA CULTURA Y EL ARTE

A) DISPOSICIONES PRINCIPALES PARA PROPICIAR EL EJERCICIO DE LA CULTURA Y LAS ARTES COMO DERECHO Y PILAR DEL DESARROLLO HUMANO.

  • Creación del Ministerio de Cultura como ente rector de la gestión estatal de las políticas de desarrollo cultural y artístico.
  • Asignación de un presupuesto de no menos de 0.60 % del presupuesto general de la nación en cada ejercicio fiscal.
  • El Ministerio de cultura impartirá los diplomados en gestión y en promoción cultural para formar recursos humanos para la aplicación territorial de esta ley (art. 167)

Para el impulso de la educación artística

  • Creación del Instituto Superior de las Artes, ISAR, para impartir  las licenciaturas en las distintas artes.
  • Asignaturas de educación artística y literaria obligatoria en todas las escuelas, desde la educación básica hasta el bachillerato
  • Procesos de acreditación profesional de artistas y escritores nacionales no graduados que cuentan con una trayectoria sólida y continuada en sus respectivas especialidades.
  • Desarrollo de la Educación artística no formal, de calidad, en las Casas de la Cultura a nivel nacional.
  • Apoyo desde el Estado a la formación artística y a los grupos artísticos surgidos en las  comunidades y territorios.
  • Articulación de las enseñanzas impartidas entre el Instituto Superior de las Artes y el Centro Nacional de las Artes CENAR, incluyendo a la escuela de Danza Morena Celarié.

 

Para el impulso de la investigación en artes y humanidades

  • Creación del Instituto de Investigaciones Culturales Estéticas e Históricas.
  • Apoyo a la creación de Centros Municipales de Estudios Culturales.
  • Creación una estrategia de investigación, identificación, rescate, registro, preservación, restauración, protección, custodia, difusión, y defensa del Patrimonio Cultural tangible e intangible de la nación.

Para el fomento de la lectura, la escritura  y la producción editorial

  • Creación de  la Editorial Nacional de Cultura y Artes (ENCA) para la edición, difusión, distribución y venta de libros de autores nacionales y de publicaciones de interés cultural, artístico, humanístico e histórico.
  • Modernización digital de la Biblioteca Nacional y el Archivo General de la Nación y fortalecimiento de la red de bibliotecas y archivos públicos.
  • Exoneración de impuestos a la publicación de autores salvadoreños.
  • Creación del Centro de Formación de Escritores.
  • Estimulo de las ferias regionales del libro en todas las cabeceras departamentales del país y realización bianual de una feria  anual del libro.
  • Fomento a la creación de kioscos de venta de periódicos y libros en todo el país para estimular la producción editorial, la lectura y el empleo.

Para impulsar la creación de cine  y la industria cinematográfica

Creación del Instituto Salvadoreño de Cinematografía, ISCINE.

  • Creación de la CINETECA nacional para conservar, desarrollar, investigar y difundir el patrimonio cultural de imágenes salvadoreño y la difusión de las obras de otros países.
  • Las obras cinematográficas y audiovisuales realizadas por salvadoreños y salvadoreñas en cualquier tiempo y lugar son bienes culturales constitutivos del patrimonio cultural de El Salvador.

 

Para desarrollar la producción artística del Ministerio de Cultura

Fortalecimiento de la Dirección Nacional de Artes

  • Creación del Consejo de Coordinadores de Artes.
  • Creación de la Coordinación de elencos artísticos
  • Creación de la Coordinación de artesanías y arte popular

Fortalecimiento de la Coordinación en artes visuales

  • Creación de la pinacoteca nacional
  • Apoyo a los artistas independientes
  • Actualización del inventario de las artes visuales que están en las dependencias del estado.
  • Conservación y restauración de las obras de arte en las instalaciones del estado.
  • Los edificios nacionales deben invertir en artes visuales

Fortalecimiento de la Coordinación de artes escénicas

  • Apertura de la carrera de Técnico en artes escénicas
  • Inventario de grupos de teatro en el país para apoyar su desarrollo y profesionalización
  • Revista especializada en teatro
  • Muestra nacional de teatro con base a curaduría especializada
  • Plan de apoyo a los grupos de teatro amateur que se organicen en las localidades de los municipios

Creación de la Coordinación nacional de teatros y espacios escénicos

  • Restauración, cualificación y ampliación de la red de teatros y espacios escénicos
  • Definición de políticas de precio de taquilla y orientar como mínimo el 60 por ciento de los ingresos para los grupos artísticos que brindan los espectáculos
  • Fomento de la apertura estatal o privada de salas de teatro de pequeño formato
  • Inventario de edificios y espacios públicos de propiedad del estado que estén subutilizados y puedan traspasarse al Ministerio Cultura para el trabajo artístico de instituciones de la sociedad civil.

Fortalecimiento de la Coordinación en música

  • Día nacional del músico
  • Promoción de los creadores de música salvadoreña y sus obras
  • Desarrollo de la investigación musical, en especial de la salvadoreña
  • Apoyo a los festivales de música
  • Promoción de la música en instrumentos ancestrales
  • Concurso nacional de música
  • Manual de uso cultural y turístico sobre los hacedores y compositores de música
  • Creación del museo de música

Fortalecimiento de la Coordinación de letras

  • Comisión para la formulación del plan operativo anual
  • Creación de una revista literaria en línea
  • Congreso nacional de literatura
  • Exención de impuestos para artistas ganadores de certámenes literarios

Creación de la Coordinación de elencos artísticos

  • Creación de  la Compañía Nacional de Teatro y de otras que sean pertinentes, para completar el conjunto de compañías y elencos del ministerio en las distintas disciplinas.
  • Fortalecimiento enfático de la orquesta sinfónica nacional, compañía nacional de danza, el ballet folclórico, el coro nacional, la compañía nacional de teatro y las demás compañías de producción artística que sean creadas.
  • Apoyo a los elencos surgidos en el seno de la sociedad que acrediten dos años de existencia y trabajo continuo

MEDIDAS PARA FORTALECER EL POTENCIAL CREATIVO Y LOS PROYECTOS CULTURALES Y ARTÍSTICOS DE LA SOCIEDAD.

  • Creación del Fondo Nacional Concursable para la Cultura y las Artes, denominado “FONCCA” cuyo objetivo es el apoyo a la creatividad cultural y artística que nace y se desarrolla en la sociedad salvadoreña.
  • A través de la financiación de becas y proyectos de la sociedad, el FONCCA impulsará la educación y la creación cultural y artística, la producción y ejecución, la experimentación y la investigación en el campo de la cultura y las artes.
  • El proyecto de Ley establece los principios, criterios y el sistema de organización del FONCCA  para garantizar que los financiamientos se dirijan al beneficio directo de los proyectos culturales de la sociedad.
  • Apoyo  del Ministerio de Cultura a la sostenibilidad de instituciones, asociaciones y grupos de la sociedad que poseen una destacada, larga  y permanente tradición de aportes a la cultura, la memoria, el arte, la historia y la identidad cultural salvadoreña.
  • Fomento  de  la producción, distribución y difusión de los bienes culturales producidos por las Empresas Culturales Nacionales, en especial, de las que aportan imaginarios de identidad y pertenencia al país.
  • Creación de líneas de financiamiento y crédito a las Empresas Culturales Nacionales y a los artesanos y artistas populares.

V. PROTECCIÓN   Y   GARANTÍAS   DE   LOS   DERECHOS   LABORALES   Y SOCIALES DE LOS TRABAJADORES DE LA CULTURA Y EL ARTE.

  • Las y los artistas y creadores que desarrollen su actividad bajo cualquier modalidad de trabajo, serán considerados trabajadores del arte y la cultura con el fin de que puedan gozar de todos y cada uno de los derechos jurídicos, sociales y económicos que son inherentes a la condición de trabajador.
  • El Instituto Salvadoreño del Seguro Social creará el Régimen Especial de Atención de las Personas Trabajadoras de la Cultura y el Arte.
  • El Ministerio de Cultura creará el Registro Nacional de las y los Trabajadores de la cultura y el arte RNTCA, para que los trabajadores de la cultura y el arte, bajo cualquier modalidad de trabajo, se inscriban y acrediten para poder recibir los beneficios que les corresponden en dicha condición.
  • Creación del Fondo Cuenta de Seguridad Social para cumplir con las obligaciones patronales que correspondan para hacer efectivo el régimen especial del ISSS a favor de los artistas, así como para ambulancias, emergencias médicas y gastos funerarios de los artistas y creadores autónomos que están en condiciones de vulnerabilidad y no estén integrados al régimen especial del ISSS.
  • Creación de un Régimen Especial de retiro para Personas Artistas y Trabajadoras de la Cultura y el Arte, para garantizar un retiro digno y oportuno de personas que se hayan destacado como creadoras y productoras del arte y la cultura. 
  • Pensión vitalicia para artistas y creadores. La Superintendencia del Sistema de Pensiones deberá crear un Régimen Especial de retiro para Personas Artistas y Trabajadoras de la Cultura y el Arte, a fin de garantizarles un retiro digno y oportuno
  • Cuando una persona artista o creadora cumpliere 60 años en el caso del hombre y 55 en el de la mujer y no acredite los requisitos mínimos de cotización para acceder a la pensión de vejez, el Ministerio de Cultura cubrirá el monto de las cotizaciones que hagan falta en la institución que corresponda.

 

  • Vivienda para los artistas. Se facilita trámites y garantía a  los artistas, autónomos o independientes para  la adquisición de  viviendas nuevas o usadas de interés social, gozando de créditos de largo plazo,  gracias a la acción mancomunada entre el Ministerio de Cultura, el Viceministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano y el Fondo Social para La Vivienda.
  • Creación de un Fondo de Aporte al Programa de Vivienda de interés social para los artistas, y creadores con el fin de contribuir a  la cuota inicial del crédito de largo plazo, haciéndola accesible a quienes no cuenten con los recursos necesarios.

VI. PROTECCIÓN, PRESERVACIÓN, ENRIQUECIMIENTO Y DEFENSA DEL PATRIMONIO CULTURAL TANGIBLE E INTANGIBLE DE LA NACIÓN. 

Los mandatos contenidos en el Título VII del proyecto de Ley acerca del Patrimonio Cultural de El Salvador se basan en conceptos y definiciones que, en varios casos, han sido especialmente formuladas para la Ley de Cultura y Arte, con el objetivo de superar, en lo posible, debilidades y vacíos conceptuales en los cuales se amparan las acciones de incumplimiento de los mandatos legales destinados a la salvaguarda del Patrimonio cultural de la nación. En gran medida, la destrucción de bienes patrimoniales, tangibles e intangibles, que afecta los testimonios y lugares de la memoria y los demás procesos culturales e identitarios salvadoreños, así como  la impunidad con que vienen realizando, son reiterados y merecen la mayor preocupación, como lo indicó el grupo de expertos que participó en la construcción de este título. Los conceptos que contiene el proyecto de Ley están en línea con avances de los organismos mundiales expertos en la materia, cuyo objetivo es la  defensa mundial del  Patrimonio Cultural de la humanidad.

6.1 Patrimonio cultural: definiciones para garantizar su salvaguarda  

  • Declara de utilidad pública e interés social la protección y salvaguarda del Patrimonio Cultural Salvadoreño.
  • Define el Patrimonio Cultural de El Salvador  como el conjunto de bienes y valores culturales que son expresión de la imaginación y del potencial creativo de los habitantes del territorio salvadoreño, desde la llegada de los primeros pobladores hasta la actualidad, y los que se generen en el futuro.
  • Comprende los bienes materiales, muebles e inmuebles, y los inmateriales, como las tradiciones, las costumbres, los imaginarios sociales, entre otros, que se concretan en las más diversas manifestaciones artísticas, estéticas, arquitectónicas, urbanas, lingüísticas, sonoras, musicales, audiovisuales, fílmicas, científicas, documentales, literarias, bibliográficas,  entre otras.
  • Señala que es obligación y prerrogativa del Estado investigar, identificar, rescatar, registrar, preservar, restaurar, proteger, custodiar, difundir, defender y propiciar el Patrimonio Cultural tangible e intangible de la nación.
  • Define que los gobiernos municipales protegerán, conservarán, defenderán y difundirán el patrimonio cultural inmaterial y material ubicado en sus jurisdicciones.
  • El Estado salvadoreño prevendrá y combatirá cualquier forma de destrucción intencional del patrimonio cultural material (mueble o inmueble) o inmaterial. La destrucción intencional consiste en cualquier acto que persiga la destrucción total o parcial del patrimonio cultural.
  • La destrucción intencional es agravada cuando la acción que persiga la destrucción total o parcial del patrimonio cultural, se realice en sigilo, durante la noche, días festivos y fines de semana o de manera reincidente.
  • Para acordar regímenes de protección y salvaguarda diferenciados, El proyecto de Ley establece una distinción entre Bienes Constitutivos del Patrimonio Cultural y Bienes Declarados del Patrimonio Cultural y dispone medidas para garantizar la protección en los regímenes.

Los Bienes Constitutivos del Patrimonio Cultural  conforman el universo completo de bienes del Patrimonio Cultural de la nación que representa  el acervo de testimonios de la creatividad e invención de sus habitantes, a lo largo de la historia.  Los Bienes Constitutivos del Patrimonio Cultural salvadoreño tienen valor en sí mismos. Todos los Bienes Constitutivos del Patrimonio Cultural estarán protegidos por un Régimen General de Protección y Salvaguarda.

Los Bienes Declarados del Patrimonio Cultural constituyen una  porción específica del universo de los Bienes Constitutivos del Patrimonio Cultural. Los bienes declarados son seleccionados por el Estado, ya sea por iniciativa propia o a petición de partes. Los Bienes Declarados del Patrimonio Cultural están sujetos a un Régimen Especial de Protección y Salvaguarda.

6.2 Ejemplos de medidas concretas en el Proyecto de Ley

  • Creación del Consejo del Patrimonio Cultural Salvadoreño como órgano asesor de los procesos para definir qué bienes serán definidos como bien declarado del patrimonio cultural.
  • Creación de Oficina Jurídica para la Salvaguarda del Patrimonio cultural.
  • Comité salvadoreño para la protección y salvaguarda del Patrimonio Cultural inmaterial, con apoyo y asesoría de la oficina internacional correspondiente.
  • Creación del  Sistema Integrado de Registro, Inventario y Catalogación de Bienes Culturales Materiales e Inmateriales.
  • Elaboración del ATLAS arqueológico de El Salvador.
  • Estudio de la ley de cultura y arte y de la ley de patrimonio cultural en los distintos niveles educativos
  • Facilidades de acceso a las personas con discapacidad a los bienes del patrimonio cultural
  • Protección por los gobiernos municipales del patrimonio cultural en su jurisdicción.
  • Registro de bienes del patrimonio cultural que se encuentran en peligro inminente para realizar medidas urgentes de salvaguarda.
  • Registro catalogación de los espacios que tienen valor ritual, mítico, religioso o cultural para los pueblos originarios.
  • Censo nacional de bienes patrimoniales en coordinación con la dependencia pública encargada de hacer el censo nacional.

VII. POLÍTICA INTERNACIONAL DE EL SALVADOR EN EL ÁMBITO DE LA CULTURA Y LAS ARTES

  • Estrechamiento de los vínculos culturales entre los salvadoreños que residen en el país y los que radican en otros países
  • Garantías de protección y defensa de los derechos de los artistas salvadoreños en el exterior, a través de las representaciones diplomáticas
  • Encuentro bianual entre artistas, profesionales y trabajadores de la cultura residentes y fuera del país.
  • Participación de los artistas, investigadores y profesionales salvadoreños que residen en el exterior en los programas y proyectos de formación y difusión cultural y artística que se realizan en El Salvador.
  • Giras y presentaciones de los artistas y escritores salvadoreños al exterior.
  • Avances en el registro mundial digitalizado de artistas escritores científicos, investigadores, profesionales en el campo de la cultura, las ciencias sociales, el arte, las humanidades y de los docentes y estudiantes de posgrado para alimentar el diseño de políticas, programas y proyectos.
  • Curaduría de arte salvadoreño para muestra destinada a una gira internacional anual.
  • Intensificación de las relaciones y proyectos conjuntos con las representaciones diplomáticas en nuestro país

VIII. REFLEXIÓN FINAL

Hemos hecho un recuento rápido de las creaciones institucionales y medidas del Proyecto de Ley de Cultura y arte, no obstante, este resumen, en ningún caso, sustituye la lectura general del documento, que es el que proporciona la visión de conjunto, ni tampoco el estudio particularizado que esclarece las medidas del Proyecto respecto a los asuntos y sectores de interés específicos.

El conocimiento más profundo del proyecto de Cultura y Arte puede proporcionarles a los actores  culturales y artísticos mayores elementos para elaborar sus respectivas contribuciones y dirigirlas a la Comisión de Educación y Cultura de la Asamblea Legislativa, que es la instancia responsable y directriz de la fase actual del proceso de formación de la Ley.

Quiero finalizar esta ponencia señalando que necesitamos una concertación muy amplia de voluntades para lograr una Ley de Cultura y Arte que esté a la altura de la energía creativa y del talento de este país.

Creo que es posible superar el clima de tensiones, colisiones y desencuentros que se generan en la vida política, los cuales muchas veces están alimentados por opiniones sin fundamento  y por descalificaciones a priori, sin apreciar que vivimos un momento crucial de la vida del país y del mundo. Para salir adelante necesitamos empeñarnos en construir consensos y acuerdos en base a la argumentación y a un compromiso genuino con los intereses del país. Dentro de esos intereses de país, está la urgente necesidad propiciar  una renovación cultural que propicie una ruta de altura para que nuestro pueblo ejerza sus derechos culturales, desarrolle su potencial y protagonismo, e impulse la renovación de valores, sentidos y significados que es necesaria para la construcción de un país no violento, democrático y justo.

Busquemos  los entendimientos necesarios  para alcanzar una Ley de Cultura y Arte de la República de El Salvador. Una Ley de cultura y Arte constituirá el cuerpo legal que protegerá y facilitará el fortalecimiento de las fuerzas culturales porque otorga certeza y certidumbre a los procesos. El sentido de pertenencia y la esperanza de la gente, sobre todo de los jóvenes, es indispensable para que puedan implicarse en la diversidad de procesos que comprende  la construcción de un desarrollo humano sostenible creativo, para el presente y el futuro del país. Porque esto es, precisamente, lo que necesitamos hacer. Debemos  recoger el mensaje y catalizar la voluntad e imaginación de la comunidad cultural y artística del país y de todos los ciudadanos interpretando sus necesidades de creación y de transformación de un país que se merece y aspira a un  horizonte de bienestar, seguridad y libertades.

Necesitamos  de acuerdos entre todos los partidos políticos que conduzcan a la aprobación de una excelente Ley de Cultura. Necesitamos  crear una atmósfera y una voluntad nacional para que nuestro país avance y esto solo puede descansar en el fortalecimiento de las fuerzas culturales y artísticas que viven en toda la sociedad.

Muchas gracias

 


[1]Docente investigadora de la Licenciatura en Historia de la Universidad de El Salvador. La autora quiere agradecer las amables sugerencias de Mario Vásquez y Carlos G. López, así como de mis compañeras y compañeros Margarita Silva Prada, Breny Cuenca, Xiomara Avendaños, Mauricio Russo y Eugenia López. En todo caso asumo la total responsabilidad al respecto del contenido de este artículo.

[2]MEMORIA del Ministerio de Cultura de 1953-1954 San Salvador. p. 9, 63-64.

[3]La revista Cultura todavía existe.

[4]MEMORIA del Ministerio de Cultura de 1954-1955 San Salvador p. 11.

[5]MEMORIA Op. Cit,.pp.157-158.

[6] El documento fue solicitado a la Sra. Alwood.

[7] Los subtítulos en negrita son del autor. Los subtítulos subrayados son nuestros.

[8] Federico Hernández Aguilar, Diálogo por la Cultura, en Centro Cultural de España en El Salvador (Comp.), Identidad y Cultura: Ciclo de Charlas, San Salvador: Centro Cultural de España en El Salvador, 2009, p. 18-25.

[9]Cfr.  Política Cultural del Foro de Intelectuales de El Salvador en Revista: Realidad y Reflexión N° 24, UFG.  s.f.

[10] UNESCO. Los derechos culturales, Declaración de Friburgo, París, 2007.

[11] UNESCO. Declaración universal sobre la diversidad cultural, Paris, 2001.

[12] Documento que fue aprobado por el Bureau Ejecutivo de Ciudades y Gobiernos Locales, el 17 de noviembre de 2010, en el marco de la Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales (3er. Congreso Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, CGLU) celebrada en la Ciudad de México.

[13] 3er. Congreso Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, CGLU.

[14] Convención sobre la protección y promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, París, 2005.

Nota: Esta convención fue ratificada por el Estado Salvadoreño mediante Decreto Legislativo N° 17 en 2012.

[15] UNESCO, Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, 2001.

[16] Convención sobre la protección y promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, París, 2005.

Nota: Esta convención fue ratificada por el Estado Salvadoreño mediante Decreto Legislativo N° 17 en 2012.

Anuncios

Una respuesta to “El Proyecto de Cultura y Arte de la República de El Salvador: la invención colectiva de un sueño (Por Breni Cuenca)”

  1. Ana Encarnación Robles Zuniga 15 noviembre, 2013 a 3:54 #

    Que belleza de contenido, esta si es una verdadera propuesta de ley que el país necesita para que la cultura tome el rumbo que debe ser y que tanto necesitamos los salvadoreños y de esta manera demostrar que la cultura no es un gasto si no una inversión. Felicidades!!!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: