Archivo | agosto, 2013

¿Y LA LEY DE CULTURA Y ARTE, CUÁNDO? Por Miguel Ángel Chinchilla

28 Ago

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Al oído de las diputadas y diputados 

Entre la cantidad de leyes que la Asamblea Legislativa de El Salvador tiene pendiente de aprobar en el presente período se encuentran por ejemplo la ley general de aguas, la ley de medios de comunicación y la ley de cultura y arte de la república de El Salvador, entre otras. No voy a referirme aquí a las dos primeras sobre las cuales los medios han dedicado mayor tiempo y espacio para su comentario, pero sí voy a reseñar la ley de cultura y arte presentada hace casi un año por la Secretaría de Cultura del FMLN a la comisión de cultura y educación del órgano legislativo.

Sabemos que la cultura ha corrido una suerte de cenicienta dentro del quehacer del Estado, ya sea por temor, ignorancia o desidia, tanto que el actual gobierno a punto de concluir su período, no logró en cinco años enrumbar institucionalmente el quehacer artístico y cultural tan vital para la salud identitaria de nuestra población. No obstante la Secretaría de Cultura del Frente con el apoyo de un grupo ciudadano gestor e independiente de artistas e intelectuales, logró dar forma a un proyecto de ley de cultura y arte, el cual fue presentado a la Asamblea en noviembre de 2012, mismo que no entra todavía a discusión y se encuentra engavetado en algún archivo de oficina.

Se trata de un documento que consta de catorce títulos, a saber: I. Objeto, ámbito de aplicación; II. Los derechos culturales; III. La política de Estado de cultura y arte; IV. De los pueblos originarios; V. Gestión estatal de la cultura y del arte; VI. Proyectos culturales y artísticos de la sociedad y su fomento por el Estado; VII. Del patrimonio cultural de El Salvador; VIII. De la educación artística; IX. De la producción artística del Ministerio de Cultura; X. Del Ministerio de Cultura y sus entes autónomos; XI. Investigación cultural, artística e histórica; XII. Régimen laboral y protección social de los trabajadores de la cultura y el arte; XIII. Empresas culturales nacionales y su fomento por el Estado; y, XIV. La política internacional de relaciones culturales de El Salvador.

Como  dije en su momento y lo sigo sosteniendo, para mí hace falta en este proyecto un título XV que se refiera al quehacer de los medios de comunicación en relación a la cultura y el arte, ya que los medios son un soporte ineludible para la difusión del mensaje artístico y cultural, no obstante dicha omisión podría ser rescatada al momento de discutir el documento en el seno de la comisión legislativa correspondiente.

Pero veamos ¿cuáles serían  los beneficios tangibles que ocasionaría para el país la aprobación de esta ley? Primeramente detengámonos en el Art.3 del documento de marras donde dice que: “se entenderá por cultura el conjunto de valores y creencias que dan forma, orientan y motivan el comportamiento de las personas”. O sea que la cultura tiene que ver entonces no sólo con lo estético sino también con lo ético, con los valores, con la axiología nacional tan venida a menos, desde por ejemplo ser uno de los países más “cochinos” del planeta, hasta la falta de honestidad en el seno de un símbolo popular por excelencia como es la selección nacional de fútbol, sin dejar de mencionar las picardías y sinvergüenzadas de algunos funcionarios y empresarios en el pasado más reciente.

El trabajador de la cultura llámese artista, intelectual, académico, investigador o promotor, tiene derecho a difundir su mensaje así como  la población destinataria tiene derecho a recibirlo y retroalimentarlo, en un proceso dialéctico de oferta y demanda con el propósito de “alcanzar –como reza el documento en su Art. 9- el bienestar, el desarrollo humano creativo, la paz y la plenitud de vida en democracia”.

Aspecto esencial en el documento es la creación de una política de Estado sobre cultura y arte, a través de la conformación de estrategias culturales que involucren a todos los agentes estatales, instituciones y dependencias, que deberán asumir lo concerniente a la aplicación de la nueva ley tal como indica el Art.35 del dicho anteproyecto. Para ello se plantea la creación del Ministerio de Cultura, lo cual es una promesa que hizo el candidato a la presidencia por el FMLN, Salvador Sánchez Cerén, en un evento con trabajadores del arte y la cultura. En el Art.52 se propone que el presupuesto del Ministerio de Cultura será al menos el 0.60% del presupuesto general de la nación en cada ejercicio fiscal.

El título IV se refiere a los pueblos originarios, sus derechos humanos, civiles y políticos, sus tradiciones, su historia, su tierra, su paisaje, su idioma, su economía y sus expresiones fundamentales. Asunto de primer orden contemplado en el documento es también el involucramiento en el quehacer cultural de los 262 municipios que existen a nivel nacional, con sus políticas propias de gestión y  creación, sus planes operativos, sus acciones comunales en el desarrollo local en la valoración, protección y defensa de su patrimonio cultural, tal como se consigna en el Art.64 del mencionado proyecto.

De vital importancia para el desarrollo cultural es asimismo el aspecto del financiamiento de proyectos, para lo cual en el Art.72 y subsiguientes, se hace referencia a la creación del Fondo Nacional Concursable para la Cultura y las Artes. Este fondo nacional enunciado por sus siglas FONNCA, funcionará a través de un fideicomiso y uno de sus objetivos primordiales será costear proyectos de investigación cultural, estética, histórica, antropológica, literaria, lingüística, arqueológica y humanística, así como conferir becas de estudio e investigación.

El título VII aborda el tema del Patrimonio Cultural de El Salvador, sobre lo cual habrá que decir que dicho título vendría a derogar la actual Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural de El Salvador que data de 1993.

En el título VIII  se aborda el asunto de la Educación Artística y Literaria la cual deberá ser de carácter obligatorio en todas las escuelas públicas y privadas, desde primaria hasta bachillerato, según expresa el Art.159 del referido documento. Se habla también de la creación del Instituto Superior de las Artes, del Centro de Formación de Escritores, de diversos talleres de creación y de la formación de gestores y administradores culturales, así como la implementación de las Escuelas Vivas que son espacios no formales de educación artística (Art.168).

En lo referente al tema de la música (Art.185) se establece que el Ministerio de Cultura tendrá funciones específicas como crear un museo de música y la promoción de los músicos salvadoreños y su debida remuneración, no obstante omite el punto de la discografía nacional como una función primordial en apoyo de este rubro artístico.

En cuanto a la literatura, el anteproyecto en lo que corresponde al Ministerio de Cultura, contempla la creación de una revista en línea, un congreso nacional de escritores y la dotación de premios. Asimismo se refiere a la creación de una compañía nacional de teatro y de los elencos artísticos municipales.

Más adelante se aborda el tema de las Casas de la Cultura (Arts.197 – 202) una vieja y obsoleta red que hoy por hoy pide a gritos una reingeniería total y profunda.

En el título X se menciona la creación del Instituto Salvadoreño de Cinematografía (Art.203), su misión, sus funciones, las obras cinematográficas como riqueza del patrimonio nacional y la cineteca nacional. En el Art.216 del capítulo III del mismo título X, se alude además al tema de la creación de la Editorial Nacional de Cultura y Artes, la cual deberá ser dotada según el documento con un porcentaje mínimo del 3% del presupuesto correspondiente al ministerio de Cultura. En este capítulo se habla de distribución, de ferias y de exoneración de impuestos para los autores nacionales. Esta parte del documento propiciará la derogación de la actual Ley del Libro vigente desde 1994.

El título XI se refiere a la investigación cultural, estética e histórica, a través de la creación de un Instituto que estará integrado con académicos de las diferentes especialidades como son historia, historiografía, sociología, antropología, etc.

En el título XII el anteproyecto aborda un asunto muy sensible en el día a día de los trabajadores del arte y la cultura, cual es el régimen laboral y protección social de los trabajadores de la cultura y el arte, “con el fin de que puedan gozar de todos y cada uno de los derechos jurídicos, sociales y económicos que son inherentes a la condición de trabajador” (Art.237), es decir, el trabajador de la cultura tiene derecho a gozar de prestaciones como el Seguro Social, pensión vitalicia y vivienda digna, entre otras.

El titulo XIII se refiere a las empresas culturales nacionales, las cuales según el Art.257 se clasifican en micro, pequeñas y medianas empresas culturales. Se dedican a producir artículos editoriales, fotografías, videos, ilustraciones, artesanías, programas de radio, multimedia, espectáculos, discos, gastronomía y juguetes, hasta dedicarse también a la formación de profesores y a la investigación, todos los cuales serán considerados bienes y programas de utilidad pública.

Por último en su título XIV el dicho documento se refiere a la política internacional de relaciones culturales de El Salvador, que establece el apoyo a los procesos de integración regional, así como la difusión de acuerdos y convenios, intercambios, representaciones diplomáticas y agregados culturales.

Es necesario entonces que este proyecto entre ya a discusión en la comisión respectiva, lo cual amerita una campaña de inducción y sensibilización dirigida primordialmente a los diputados de la Asamblea Legislativa, con el objetivo de hacerles comprender que la aprobación de esta ley tiene tanta importancia como la ley de acceso a la información pública o como la ley general de aguas que también se encuentra en lista de espera para su aprobación. Obviamente como ya dije líneas arriba, el documento adolece de algunas omisiones y otros aspectos discutibles los cuales deberán ser solventados al momento de los debates y las consultorías comparativas, puesto que según parece otras instancias también han elaborado proyectos similares sobre la misma temática. A propósito, la Secretaría de Cultura de la Presidencia como ente rector gubernamental de la cultura nacional, se quedó solo en el amago de presentar su anteproyecto que al final no cuajo quién sabe por qué razones. Lo que nos corresponde ahora a los trabajadores del arte y la cultura es hacer presión para que esta ley sea aprobada en el más breve plazo, habrá entonces que alistar las pancartas y encaminarnos hacia donde otrora estuvo el palo de hule para ser escuchados ¡Abur!

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Gran cierre para Diálogos Culturales de Inverno 2013

8 Ago

TARJETA DE INVITACION.

Allan Barrera/ Redacción Secretaría de Cultura FMLN

Con la participación del Vicepresidente y candidato a la presidencia Salvador Sánchez Cerén, el Vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera y el historiador brasileño Celio Turino, la Secretaría Nacional de Arte y Cultura del FMLN concluirá, este martes 13 de agosto en el Auditórium de Derecho de la Universidad Nacional de El Salvador (UES), a las 5:00 p.m, la temporada de Diálogos Culturales de Invierno 2013, denominada “Buen vivir, el nuevo paradigma”.

En el evento, Salvador Sánchez Cerén disertará sobre el “Buen vivir” como paradigma alternativo de desarrollo, que promueve relaciones más sustentables y menos consumistas, que toma en cuenta la cosmovisión de los pueblos originarios y que plantea, en América Latina, un horizonte distinto al modelo desarrollista occidental.

En noviembre de 2012, el candidato Cerén publicó su cuarto libro llamado “El país que quiero, la esperanza en el Buen Vivir está en el corazón de la gente”, en el que ya destacaba su visión por promover un modelo que ubique al ser humano como centro del desarrollo.

Álvaro García Linera, quien acompañará al candidato Sánchez Ceren, compartirá su experiencia como intelectual, político, docente, sociólogo, periodista y vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

Algunas publicaciones de García Linera son “Indianismo y marxismo: el desencuentro de dos razones revolucionarias”, “La potencia plebeya: acción colectiva e identidades indígenas, obreras y populares en Bolivia”, “La construcción del Estado” y “Las tensiones creativas de la revolución: la quinta fase del proceso de cambio en Bolivia”, entre otras.

Célio Turino, por su parte, compartirá su experiencia como gestor y creador de los “Puntos de cultura” o también conocidos como “Cultura viva”, una política del Ministerio de Cultura de Brasil que marcó un paradigma en la elaboración de políticas públicas para la cultura en América Latina.

El objetivo, de los Diálogos Culturales, es generar el debate crítico en El Salvador sobre los nuevos paradigmas culturales que están marcando el ritmo en la región latinoamericana, respecto a una nueva ciudadanía cultural y modelos alternativos de desarrollo.

Los Diálogos Culturales se inscriben en una línea estratégica de la Secretaría de Cultura del Frente, que bajo la dirección de Lorena Peña, como secretaría de cultura,  pretenden generar el debate de ideas en la población salvadoreña y darle consistencia a las transformaciones sociales desde la dimensión simbólica, pues como lo afirmó el Subsecretario de Cultura del partido Wilfredo Zepeda, en la segunda jornada de Diálogos: “no existe cambio económico si no se acompaña de un cambio cultural”.

Salvador Sánchez Cerén

8 Ago

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Compartimos algunos datos biográficos de Salvador Sánchez Cerén, vicepresidente, luchador social y candidato a la presidencia de la República de El Salvador, quien será nuestro invitado de honor en el cierre de los Diálogos Culturales de Invierno 2013 que realiza la Secretaría de Cultura del FMLN, este martes 13 de agosto, a las 5:00 pm, en el Auditorio de Derechos de la UES.

Los conferencistas invitados, que acompañarán a Sánchez Cerén, son el Vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera y el historiador brasileño Célio Turino. 

BREVE RESEÑA

Salvador Sánchez Cerén nació el 18 junio de 1944, en una familia modesta de Quezaltepeque, departamento de La Libertad. Su padre era carpintero y su madre tenía una venta de comida en el mercado de dicha ciudad. Es el noveno  de doce hijos.

A los 16 años, ingresa a la Escuela Normal Alberto Masferrer, en la que se graduó como profesor. Su temprana vocación por el magisterio le llena de orgullo, pues siempre ha pensado que enseñar y educar a los jóvenes es una manera de hacer país, de construir ciudadanía.

Graduado de maestro partió a su primer trabajo al cantón Tilapa, en las cercanías de Huizúcar. Luego trabajó en El Jocote, municipio de San Matías y finalmente en la Escuela Emilia Mercher de Quezaltepeque. Su trabajo como maestro le llevó a conocer más de cerca la situación de pobreza y marginalización en el campo y la ciudad de muchas familias salvadoreñas.

Siendo profesor creció en él la idea de  luchar por conquistar la dignidad y la justicia para los y las salvadoreñas excluidas, y es así como ingresa a ANDES 21 de Junio, organización magisterial. Fue en ANDES que inició su tarea como organizador social. Trabajó con la distinguida profesora Mélida Anaya Montes, – la comandante Ana María como se la conocería también a partir de los años setenta- en el fortalecimiento de la estructura magisterial y de su agenda reivindicativa.

A inicios de los 1970s Salvador Sánchez Cerén ingresa las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), una de las cinco organizaciones que años más tarde conformarían el FMLN. En 1978, en un contexto de agudización del enfrentamiento político y militar con una de las dictaduras más brutales de América Latina, tomó la decisión de pasar a la vida clandestina, siempre con el incondicional respaldo de su esposa Margarita que a lo largo de su vida ha jugado un papel decisivo como compañera de lucha.

En 1983 fue designado Secretario General de las FPL. Enseguida, pasó a ser parte de la Comandancia General del FMLN. Desde un inicio tanto en las FPL como en el FMLN trabajó por buscar una salida dialogada al conflicto, por construir la paz, poniendo todo su empeño en crear las condiciones que permitieran iniciar una negociación que pusiera fin a la confrontación.

Es así que en 1992 fue uno de los firmantes de los Acuerdos de Paz en Chapultepec, México.

Tras la firma de los Acuerdos de Paz, en dos ocasiones sucesivas fue coordinador general del FMLN y a partir del año 2000 hasta 2009 fue diputado en la Asamblea Legislativa. En el 2006 se desempeñó como jefe de la fracción del grupo parlamentario del FMLN.

En septiembre 2007, es postulado por el FMLN como candidato a la Vicepresidencia de la República junto al periodista Mauricio Funes, para los comicios presidenciales del 2009.

Poco después publica su autobiografía “Con sueños se escribe la vida” que constituye un valioso testimonio personal y un análisis de la vida nacional de los últimos treinta años, en el marco de un rescate de la Memoria histórica como legado para la nuevas generaciones de El Salvador.

El 15 de marzo es electo como vicepresidente de la república de El Salvador para el período 2009-2014.

El 1 de Junio de 2009 asume sus funciones como Vicepresidente de la República de El Salvador y como Ministro de Educación Ad-honorem.

Salvador Sánchez Cerén ha dedicado su vida  servir al pueblo, a erradicar la pobreza, a luchar contra la injusticia y la discriminación, a dejarle a las nuevas generaciones un país justo, con respeto a los derechos humanos, un país con bienestar y desarrollo para todos y todas.

PUBLICACIONES

  • Con sueños se escribe la vida. Autobiografía de un revolucionario salvadoreño
  • FMLN en el gobierno
  • El país que quiero. 2014: Elecciones Presidenciales en El Salvador
  • El país que quiero, la esperanza en el Buen Vivir está en el corazón de la gente

Tomado de: http://www.presidencia.gob.sv/vicepresidente/biografia/index.html

Era de noche y parecía que todo estaba acabado (por Álvaro García Linera)

7 Ago

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Compartimos un texto de Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, donde narra su experiencia como preso político en la cárcel de Chonchocoro y las dificultades a las que se enfrentó durante su producción intelectual, y su estudio y teorización sobre la obra de Marx al interior de la carcel.

García Linera nos acompañará este martes 13 de agosto en Diálogos Culturales de Inverno, 2013, junto con nuestro candidato presidencial Salvador Sánchez Cerén y el historiador brasileño Celio Turino.

Era de noche y parecía que todo estaba acabado[1] 

Álvaro García Linera 

Vicepresidente de Bolivia (compartió fórmula con Evo Morales y asumió el 21 de enero del 2006). Comprometido con la docencia, la investigación social y la política militante se vinculó desde temprana edad con los grupos de trabajadores mineros e indígenas de su país. Autor, entre otros, de: Estado multinacional (2005); Sociología de los movimientos sociales en Bolivia (2004); y “Los impactos de la capitalización: Evaluación a medio término”, en Diez años de la capitalización, Luces y Sombras (2004).

 

Era de noche y parecía que todo estaba acabado. En abril de 1992, a cuatro días de haber sido detenido y desaparecido por los agentes de inteligencia del gobierno de Jaime Paz Zamora, parecía que toda nuestra vida y nuestros planes políticos se desmoronaban. Con cuatro familiares detenidos, varios dirigentes de la organización indígena Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK) vejados en habitaciones contiguas, con el encarcelamiento de la dirección política nacional de la más importante estructura de cuadros políticos indígenas de las últimas décadas, con mis libros saqueados por “investigadores”, con los sueños truncos de ver una gran sublevación indígena, destruido el trabajo político paciente de más de diez años; obligado, a patadas, a mantenerme de pie y sin dormir todos esos días, torturado y amenazado con recibir una bala en la cabeza ante mi negativa de delatar a mis compañeros, tome una decisión: o bien me matan en ese instante o luego serían ellos los perdedores, ya que utilizaría cada átomo de la llama de la vida salvada para reconstruir y alcanzar nuestros sueños colectivos de un poder indígena.  Era un viernes por la noche. A lo lejos se oía música de alguna discoteca y el fiscal Nemtala, militante de Acción Democrática Nacionalista (ADN), tomó la decisión de aprovechar el ruido exterior para pasar de los golpes y el insomnio al uso de descargas eléctricas. En el patio del cuartel policial los torturadores, que expresamente habían sido mandados por el gobierno, reían al verme gritar de dolor por los efectos de la electricidad. Cuando dejaron de mojar mi cuerpo para facilitar el efecto de la descarga eléctrica, les pedí que me mataran. No lo hicieron y desde ese momento se inició su derrota. Torturaron a mi compañera de lucha y de amores frente a mis ojos, y nunca pudieron obtener información alguna de dónde se hallaban los depósitos bélicos de las comunidades. Detuvieron a mi hermano inocente y amenazaron con detener a nuestra hermana y madre, y nunca obtuvieron el nombre de ningún militante. Cada vez que los agentes se cansaban de tanto golpearnos y abandonaban el cuarto de tortura, nos comíamos las hojas de papel donde estaban los instructivos políticos que intentaban utilizar para incriminarnos. El intento de suicidio de Raquel1, quien se negaba a seguir soportando las torturas de Nemtala, paró esta vorágine sórdida y macabra de los servicios represivos del gobierno “democrático” del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)-ADN. En el penal de máxima seguridad de Chonchocoro, recientemente estrenado, no pedimos ni clemencia ni favores, ni pequeños beneficios con los que se va doblegando el alma del encerrado. O nos fugábamos o aguantábamos los años que sean necesarios, pero no nos quebrarían. Estuvimos un mes en aislamiento absoluto en un pabellón que debiera albergar a 100 presos. Nos prohibieron tener contacto con otros presos, nos prohibieron leer prensa, oír radio, ver televisión y tener visitas. Nuestra correspondencia era retenida por días en gobernación para que sea fotocopiada y acumulada en archivos del fiscal a la espera de hallar nuevos “indicios”, pese al lenguaje matemático con el que escribía a mis seres queridos. A los tres meses tuvimos opción de leer algunas viejas revistas que USAID había regalado al penal. A los meses, y a regañadientes, nos dieron la posibilidad de recibir periódicos. Libros, tal vez alguno que otro, pero nada de política, imponía el gobernador de la cárcel.  ¿Qué libro escoger que pueda pasar las restricciones de seguridad pero que pudiera ser trabajado durante un largo tiempo? El capital de Marx lo había leído en sus tres tomos cuando tenía 16 años, y luego varios capítulos en la última década. Faltaba, no cabe duda, una lectura rigurosa de la obra y, de hecho, ya estaba en mis planes a corto plazo, pues mi anterior libro, De demonios escondidos y momentos de revolución, había avanzado el estudio del pensamiento de Marx sobre la formación de la nación, de las clases campesinas y de las comunidades agrarias, precisamente revisando sus escritos previos a la redacción de El capital, incluidos sus borradores. El estudio de El capital y de las obras posteriores de Marx era el siguiente paso para seguir profundizando en la obsesión teórica política de los últimos quince años: las comunidades y la nación como palancas de la crítica revolucionaria de la sociedad capitalista. A la vez, El capital, no cabe duda, literalmente no parecía nada riesgoso o político frente a los celosos guardianes de la cárcel. Al menos su título no hablaba ni de guerras, ni de sublevaciones y fácilmente podía ser entendido como un libro más de gestión empresarial, tan de moda en esos años de auge neoliberal. ¿El capital? Por qué no. Talvez así el reo se dedique a hacer alguna empresa y deje de meterse tanto en política, comentó alguno de los guardias encargados de vigilarnos día y noche.  Así llegó el primer tomo de El capital de Karl Marx a la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro. Si lograr introducir un libro a la cárcel era tan complicado, había que sacarle el mayor de los réditos intelectuales a los pocos libros que pudieran ser permitidos. Ahí nació el plan de una lectura exhaustiva de El capital. Recordé el viejo seminario de Bolívar Echeverría en la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de México (unam), donde se leía párrafo a párrafo el primer tomo de El capital. Yo tenía talvez años de encierro por delante, no sabía cuánto tiempo duraría esta infamia estatal, así que decidí leer y analizar el libro línea por línea y capítulo por capítulo. Recuperando las viejas lecturas de adolescencia, durante tres años nos sumergimos en la lectura del primer tomo de El capital. Comencé a llenar cuadernos de escritura encriptada de mis interpretaciones y me di modos para que esta base escrita pudiera entrar y salir de la cárcel sin que los guardias se dieran cuenta, para tener una fotocopia de reserva afuera, ante el riesgo de una requisa nocturna de los grupos de élite policial que destruyeran o robaran mi documentación.  De hecho, la redacción del primer manuscrito del libro sufrió varias batidas nocturnas en las que a las dos o tres de la mañana éramos sacados de nuestras celdas para que agentes encapuchados de los grupos de élite antiterrorista revisen, maltraten y hasta destruyan incluso la más diminuta de las escasas pertenencias que una cárcel de máxima seguridad permite.  En las primeras batidas el manuscrito no tuvo percance. Estaba redactado con una letra tan diminuta y en clave que aturdió al oficial que lo encontró, quien prefirió botar los cuadernos al suelo junto con la ropa y el jabón usado del lavamanos. Las siguientes requisas fueron más estrictas. Todo lo escrito fue decomisado, y después de largas campañas de denuncia ante las instituciones de derechos humanos, los manuscritos fueron devueltos. La seguridad tenía miedo a lo que pensaba y escribía, pero estaba claro que, hicieran lo que hicieran, seguiría escribiendo y dándome modos para que quedara a buen recaudo. Así que, en una economía de esfuerzos mutuos, acordé con la gobernación del penal que, aunque sea ilegal, ellos podían fotocopiar mis textos y cartas a cambio de que las dejaran salir y entrar. Ellos hacían como que me controlaban y leían, y yo hacía como que lo aceptaba. Pese a este “armisticio”, mantuve mi propio circuito de entradas y salidas de documentación, y la seguridad carcelaria hizo todo lo posible por hallarla, aunque sin resultados, hasta el último día de mi permanencia en Chonchocoro.  Una última historia sobre el tortuoso devenir del borrador final del libro, ya en versión magnética y antes de que pueda llegar a la imprenta, la relata Raquel en su introducción. Al final, había tantas versiones manuscritas o magnéticas por todas partes, entre amigos y vigilantes, que ya antes de ser publicado era un libro con decenas de lectores.  Así fue que comenzamos a redactar este libro. Al año y medio, las condiciones de control se fueron relajando. Habíamos participado en un motín carcelario que, entre otras cosas, erosionó las restricciones y controles estrictos de la cárcel de máxima seguridad, pudiendo ingresar libros sin mucho problema. Ello nos permitió tener algunos otros textos de Marx para avanzar en la investigación y, además, acceder a los cronistas de tiempos de la Colonia, con lo que la articulación conceptual entre la lógica de El capital y las comunidades indígenas pudo avanzar en una primera etapa. La mayor parte de las crónicas coloniales pudieron llegar a mis manos gracias a Alison Spedding, quien quincenalmente nos hacía llegar los textos a la cárcel. De esta manera tuvimos la materia prima para el trabajo. Para avanzar en la obra, el resto era tiempo para pensar y escribir, que es algo que la cárcel ofrece de una manera generosa. Si a ello sumamos la paz que brinda el altiplano, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, estábamos ante un escenario cuasi monástico para la reflexión. De hecho, nunca más en mi vida logré tal sintonía entre el tiempo sin apremios, el espíritu reposado ante la fatalidad del cerco, la naturaleza pródiga en silencios reveladores y el intelecto libre, libre y exaltado como nunca para escudriñar más allá de las rejas, de los muros, de las torretas armadas; más allá de cualquier control y con la capacidad de penetrar, como nunca antes, espacios lógicos. Al final, el resultado sería un libro que lee a Marx, esto es, la crítica insuperable de nuestro tiempo —como le gustaba decir a Sartre— para entender el potencial comunista de las comunidades indígenas, y todo ello redactado en un lenguaje y una lógica extractada de las lecturas de topología que tanto me habían agradado cuando estudiaba matemáticas, y que ahora en la cárcel me servían para despejar la mente. Pero a medida que me hundía en la lectura de El capital para hallar las herramientas que me permitan entender a las comunidades, estaba claro que no se podía comprender la potencia emancipativa de las comunidades como libre asociación de productores sin entender la fuerza expansiva del capitalismo, su dinámica interna como expropiación de la capacidad productiva de los productores. Esto es, el capital como el reverso de la comunidad o, si se prefiere, la comunidad como lo no-capital, como el reverso del capitalismo. Pese a que la descripción y los datos de las estructuras comunitarias los proveían otras ramas de investigación, como la etnohistoria, entender el potencial comunista de la comunidad no podía hacerse desde la antropología o la historia, porque desde allí sólo se la ve en su existencia fija, sin movimiento y sin potencia interna. Su fuerza emancipativa sólo puede ser entendible desde la comprensión de la fuerza que la comprime o la destruye a lo largo de estos siglos, es decir, a partir del desarrollo interno del capitalismo. De ahí que cuanto más quería llegar a entender las comunidades, más necesitaba entender el capitalismo, su núcleo fundante. Por ello la estructura final del libro. La primera parte está dedicada a leer la dinámica histórico-lógica del capitalismo, desde su desarrollo inicial (las formas del valor) hasta el modo en que el capitalismo se produce expansivamente a sí mismo (la subsunción). Todo ello como un proceso totalizante de enajenación del trabajo en todas sus modalidades (material, inmaterial, emotivo, etc.) y, por tanto, como hecho civilizatorio. Y su reverso, la comunidad del trabajo, entonces también como hecho totalizante de la totalización capitalista, esto es, como civilización. Esa es la segunda parte del libro. Dado que el estudio de las comunidades andinas y de tierras bajas hasta la actualidad requería una enorme cantidad de material de difícil acceso, restringimos esta primera parte del estudio a la comprensión de la estructura de producción de las comunidades en la etapa precolonial y colonial, dejando para otro momento la etapa contemporánea.  De esta forma quedó redondeado el esquema interpretativo del libro. Estudiar la estructura civilizatoria del capitalismo en su proceso de densificación material y de extensión territorial universalizante, por un lado y, por otro, complementariamente, la estructura civilizatoria de la comunidad en su forma histórica local y crecientemente subsumida por la lógica mercantil-colonial (la comunidad colonial y pre-colonial), esto es, en su densidad material primaria y territorialidad fragmentada, tal como se ha dado históricamente hasta hoy, mostrando que la clave de la comprensión de la dinámica interna de las comunidades contemporáneas se halla en sí misma y en su subsunción a la dinámica interna del capitalismo. E igualmente, entendiendo que la clave de la superación del capitalismo se halla en sus propias contradicciones internas y las propias potencias expansivas universalistas contenidas en las comunidades locales. Al final, se trata de un libro que busca escudriñar la fuerza histórica del comunismo como densificación material superior y territorialmente universalizada de la civilización comunitaria a partir de lo que hoy somos y hemos llegado a ser, esto es, a partir de la conjunción de las potencias comunitaristas universales contenidas en las contradicciones del capital (las luchas obreras y el intelecto social-universal), y en las fuerzas productivas asociativas, subjetivas e históricas de las comunidades agrarias y urbanas actualmente existentes.  Se trata ciertamente del libro más abstracto y complicado que he trabajado. Parte de ello se debe a la propia problemática abstracta elegida, a saber, los fundamentos críticos del núcleo “genético” del desarrollo del capitalismo y las formas comunitarias locales. Por ello, el lector deberá mantener la paciencia. En sentido estricto, considero que mis posteriores investigaciones sobre la condición obrera, los movimientos sociales, la formación del Estado, etc., son en parte derivaciones temáticas de la matriz conceptual trabajada en esta obra. ■

La Paz, 20 de febrero de 2009


[1] El texto del presente Cuaderno es la Introducción a la edición del 2009 del libro de Álvaro García Linera Forma valor y forma comunidad. Aproximación teórico-abstracta a los fundamentos civilizatorios que preceden al Ayllu Universal. CLACSO-Prometeo, 2011. 1 Raquel Gutiérrez Aguilar, ex militante del EGTK.

Como citar este documento: Álvaro García Linera “Era de noche y parecía que todo estaba acabado” en Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano Nº 42. CLACSO, mayo de 2011. Publicado en Página 12 de Argentina y Le Monde Diplomatique de Bolivia, Chile y España. 

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