Un poema de Virginia Peña Mendoza

3 Jun

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I

He temblado mucho hoy

viendo los aviones hiriendo la montaña.

Allí están los que amo

y entre ellos, vos

que no necesitas llaves para entrar en mis santuarios

porque todas las llaves del mundo

reposan en tus manos

y en tus ojos

que barren mis campos de obstáculos

desactivan mis campos minados

e irrumpen en mí,

derribando puertas y ventanas

los que amo

reposan allí

en el vientre de la mole majestuosa

que los arrulla

que los cubre

que los protege enternecidamente,

a costa suya

He lanzado mis ojos tras los aparatos en vuelo

escudriñando el humo de sus bombas

reventando madrigales, pensamientos y robles,

he pensado en todos

y en ti,

y me he estremecido sintiéndote.

Yo sé que todo vil

todo muerte

todo miedo

todo soberbia cobarde

surca el aire el enemigo

protegido en el acero de sus pájaros de fuego,

creyendo victorioso cada penacho de humo

sofocante y negro

que retumba en el espacio,

pero sé

que nada podrá contra la montaña

contra mi amor

que es como ella, indestructible

a pesar de las heridas

ni contra nuestra esperanza

donde todo mal ha de estrellarse

para siempre.

Por eso, no tengo miedo

sólo me he estremecido

esta tarde de aviones

y de palpitar junto

a tí

y a todos los que amo.

Tomado del poemario Mujeres  reunió poética,  San Salvador, primera edición marzo 2013.

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