Secretaría de Cultura del FMLN presenta antología de poesía “Tzuntekwani”

8 Nov

15032758_1238271049528704_2580323865295810032_n

El martes 08 de noviembre la Secretaría Nacional de Arte y Cultura del FMLN, presentó en el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán el libro Tzuntekwani. (Cabeza de Jaguar), antología poética publicada en homenaje a las y los luchadores sociales de 1932.

El evento fue inaugurado con una danza artística que representa la danza de los nahuales bajo la dirección de la maestra Eunice Payés. Esta fue acompañada con un fuego y la música de instrumentos prehispánicos: Danilo Villalta a cargo de los instrumentos de viento y percusión, y Gustavo Pineda en el teponahuaste.

Acto seguido, se dio lectura a tres poemas collage que se construyeron a partir de los poemas de los 40 autores antologados. Estos fueron leídos por el actor de teatro Juan Ramón Galeas, el poeta Roberto Laínez Díaz y la actriz Marlen Argueta.

Luego Lorena Peña, Secretaria de Cultura del FMLN, expresó: “nuestros ancestros han vuelto a la vida a través de la obra pictórica y literaria que hoy presentamos, es una recuperación de la memoria histórica desde la poesía y la estética”.

Tzuntekwani (en nahuat) o Cabeza de Jaguar (en español), reúne a 40 poetas salvadoreños de diferentes generaciones que, sensibles a la diversidad cultural y a la reivindicación de los pueblos originarios, y desde su perspectiva literaria y sensibilidad estética, incorporan a su trabajo el sustrato indígena, con el propósito no solo de reclamar un lugar en el imaginario nacional, sino también de reencontrarse con aquellos valores, saberes y esperanzas que desde tiempos inmemoriales siguen habitando el presente de nuestras comunidades indígenas, configurando una identidad propia para Mesoamérica.

El libro posee una extensión de 313 páginas, y está estructurado de la siguiente manera: una presentación institucional de la Secretaría de Cultura del FMLN, escrita por Allan Barrera, una presentación del antologador Erick Doradea titulada “Ojo de Venado”, la introducción crítica del antropólogo Rafael Lara Martínez, titulada “Cabeza de Jaguar. De la obertura poética a la ópera lingüística”, y el cuerpo del libro que lo constituyen los 40 poetas, cada uno con su esbozo biográfico y tres poemas de su autoría. En total son 120 poemas.

Los poetas antologados por Erik Doradea son los siguientes: Roberto Cea, Danilo Villalta, Edwin Gil, Francisca Alfaro, Rafael Mendoza, Carlos Paz Manzano, Ilich Rauda, Ana Mina, Roberto Laínez, Ricardo Lindo, Óscar Valmore, Marisol Briones, Antonio Casquín, Joaquín Meza, Julio Iraheta Santos, Harry Castel, Alfonso Kijadurías, Eric Doradea, Luis Melgar Brizuela, Tania Molina, Yasir Yual, Gustavo Pineda, Víctor Patiño, Silvia Elena Regalado, Ario E. Salazar, Manuel Gonzáles, Edgar Alfaro Chaverri, Silvia Matus, Ángel Recinos, Jesús Martínez, Jim Casalbé, Keny Rodríguez, Guillermo Cuellar, Mario Noel Rodríguez, Pedro Valle, Raquel Cañas, Mauricio Marquina, Alberto Gavian, Ricardo Castrorrivas, Claribel Alegría.

El libro fue ideado como un libro objeto que pudiera ser apreciado, más allá de lo textual, como una obra de arte en sí misma, de ahí que tenga distribuidas, a lo lardo del texto imágenes del pintor salvadoreño Óscar Soles. Soles realizó una conceptualización y resignificación plástica a partir de la lectura de todos los poemas, dando como resultado una serie de imágenes que dan cuenta de nuestro pasado y presente indígena. Las imágenes fueron creadas, primero, en tinta y acuarela y, luego, digitalizadas para integrar la unidad del libro.

El diseño, ilustración, selección de materiales y cuidado del libro estuvo a cargo de la artista, productora y diseñadora Dalia Rosa. Ella intervino gráfica y digitalmente los poemas y las imágenes  y las tonalidades que tiene  la antología libro en su producto final.

Según explica Dalia Rosa “cromáticamente el libro se mantiene en los tonos tierra desde cualquier espacio donde se asiente el ojo. Así mismo el volumen, el peso y una extensa búsqueda del soporte para la impresión, traducido en papeles fibrosos de un gramaje alto, proveen al libro de un placer táctil que llama a saborear cada una de sus páginas”, y agrega que “los elementos literarios, gráficos y artísticos forman en esta publicación, una constelación, que pretende transportar a las y los lectores hacia un momento de placer poético-literario-sensorial.

Esta publicación se inscribe dentro de una línea de trabajo editorial que la Secretaría ha venido trabajando desde 2012.  Este es el tercer libro de poesía, el primero fue el poemario Mujeres, reunión poética y el segundo “Piedra y Siglo. La persistencia del compromiso”.

Al respecto de la antología, Rafael Lara Martínez sugiere que pudiera ser “el preludio para promover la difusión de la mito- poética en las lenguas indígenas y de la lingüística que analiza sus características tipológicas, gramaticales y formales. Si toda obra es ópera, TZUNTEKWANI”, nos dice, “no sería un logro acabado en sí mismo.  En cambio su publicación se insinúa como la gran obertura hacia un nuevo siglo de oro…”

Con esta antología, la Secretaría de Cultura del FMLN, pretende estimular la búsqueda de expresiones creativas y nuevas sensibilidades estéticas que procedan de nuestras comunidades indígenas y enriquezcan nuestras versiones del pasado, así como a nuestra identidad cultural salvadoreña y su constante dinámica dentro del presente.

El martes 08 de noviembre la Secretaría Nacional de Arte y Cultura del FMLN, presentó en el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán el libro Tzuntekwani. (Cabeza de Jaguar), antología poética publicada en homenaje a las y los luchadores sociales de 1932.

Tzuntekwani (en nahuat) o Cabeza de Jaguar (en español), reúne a 40 poetas salvadoreños de diferentes generaciones que, sensibles a la diversidad cultural y a la reivindicación de los pueblos originarios, y desde su perspectiva literaria y sensibilidad estética, incorporan a su trabajo el sustrato indígena, con el propósito no solo de reclamar un lugar en el imaginario nacional, sino también de reencontrarse con aquellos valores, saberes y esperanzas que desde tiempos inmemoriales siguen habitando el presente de nuestras comunidades indígenas, configurando una identidad propia para Mesoamérica.

El libro posee una extensión de 313 páginas, y está estructurado de la siguiente manera: una presentación institucional de la Secretaría de Cultura del FMLN, escrita por Allan Barrera, una presentación del antologador Erick Doradea titulada “Ojo de Venado”, la introducción crítica del antropólogo Rafael Lara Martínez, titulada “Cabeza de Jaguar. De la obertura poética a la ópera lingüística”, y el cuerpo del libro que lo constituyen los 40 poetas, cada uno con su esbozo biográfico y tres poemas de su autoría. En total son 120 poemas.

Los poetas antologados por Erik Doradea son los siguientes: Roberto Cea, Danilo Villalta, Edwin Gil, Francisca Alfaro, Rafael Mendoza, Carlos Paz Manzano, Ilich Rauda, Ana Mina, Roberto Laínez, Ricardo Lindo, Óscar Valmore, Marisol Briones, Antonio Casquín, Joaquín Meza, Julio Iraheta Santos, Harry Castel, Alfonso Kijadurías, Eric Doradea, Luis Melgar Brizuela, Tania Molina, Yasir Yual, Gustavo Pineda, Víctor Patiño, Silvia Elena Regalado, Ario E. Salazar, Manuel Gonzáles, Edgar Alfaro Chaverri, Silvia Matus, Ángel Recinos, Jesús Martínez, Jim Casalbé, Keny Rodríguez, Guillermo Cuellar, Mario Noel Rodríguez, Pedro Valle, Raquel Cañas, Mauricio Marquina, Alberto Gavian, Ricardo Castrorrivas, Claribel Alegría.

El libro fue ideado como un libro objeto que pudiera ser apreciado, más allá de lo textual, como una obra de arte en sí misma, de ahí que tenga distribuidas, a lo lardo del texto imágenes del pintor salvadoreño Óscar Soles. Soles realizó una conceptualización y resignificación plástica a partir de la lectura de todos los poemas, dando como resultado una serie de imágenes que dan cuenta de nuestro pasado y presente indígena. Las imágenes fueron creadas, primero, en tinta y acuarela y, luego, digitalizadas para integrar la unidad del libro

El diseño, ilustración, selección de materiales y cuidado del libro estuvo a cargo de la artista, productora y diseñadora Dalia Rosa. Ella intervino gráfica y digitalmente los poemas y las imágenes  y las tonalidades que tiene  la antología libro en su producto final.

Según explica Dalia Rosa “cromáticamente el libro se mantiene en los tonos tierra desde cualquier espacio donde se asiente el ojo. Así mismo el volumen, el peso y una extensa búsqueda del soporte para la impresión, traducido en papeles fibrosos de un gramaje alto, proveen al libro de un placer táctil que llama a saborear cada una de sus páginas”, y agrega que “los elementos literarios, gráficos y artísticos forman en esta publicación, una constelación, que pretende transportar a las y los lectores hacia un momento de placer poético-literario-sensorial.

Esta publicación se inscribe dentro de una línea de trabajo editorial que la Secretaría ha venido trabajando desde 2012.  Este es el tercer libro de poesía, el primero fue el poemario Mujeres, reunión poética y el segundo “Piedra y Siglo. La persistencia del compromiso”.

Al respecto de la antología Rafael Lara Martínez sugiere que ésta pudiera ser “el preludio para promover la difusión de la mito- poética en las lenguas indígenas y de la lingüística que analiza sus características tipológicas, gramaticales y formales. Si toda obra es ópera, TZUNTEKWANI”, nos dice, “no sería un logro acabado en sí mismo.  En cambio su publicación se insinúa como la gran obertura hacia un nuevo siglo de oro…”

Con esta antología, la Secretaría de Cultura del FMLN, pretende estimular la búsqueda de expresiones creativas y nuevas sensibilidades estéticas que procedan de nuestras comunidades indígenas y enriquezcan nuestras versiones del pasado, así como a nuestra identidad cultural salvadoreña y su constante dinámica dentro del presente.

Vuelve Cinehistorias en su edición 2016

28 Sep

14457317_1155063397892705_4744071457031392068_n

Por quinto año consecutivo la Secretaría de Cultura del FMLN, llevará a cabo la muestra cinematográfica Cinehistorias, edición 2016. Un espacio dedicado a la difusión del cine alternativo salvadoreño y latinoamericano.

La inauguración se realizará en el marco del 36 aniversario del FMLN, el próximo martes 4 de octubre a las 5:30 pm, en el Multicinema reforma y se contará con la participación de la cineasta Laura Astorga como invitada especial.

La entrada para ver cada película es completamente gratis.

Para esta edición 2016, la secretaría ha orientado su cartelera con películas que exponen el tema de la identidad cultural latinoamericana y sus resistencias frente a las exclusiones producidas por lógica de la razón instrumental del progreso y la explotación capitalista. Además, son producciones que han destacado en el campo de la cinematografía por su buena calidad tanto a nivel de guion, de actuación y de propuesta estética

Las películas que se presentarán son: “Princesas Rojas” de la directora Laura Astorga, “Ixcanul” (martes 11) del Director guatemalteco Jairo Bustamante, El abrazo de la serpiente (martes 18) del director colombiano Ciro Guevara, y “Workers” (martes 25) del director salvadoreño-mexicano José Luis Valle.

Cinehistorias inició en 2012 y desde esa fecha se ha realizado de manera ininterrumpida. Algunas de las películas y documentales que se han presentado son: “El lugar más pequeño” de la directora salvadoreña-mexicana Tatiana Huezo, “El Salvador el pueblo vencerá” del director puertorriqueño Diego de la Texera, “1932. Cicatrices de la memoria” de Carlos Consalvi, “La manzana Azul” del salvadoreño Tomás Guevara, “Y sin embargo” del director cubano Rudy Mora, “También la lluvia” de Icíar Bollaín “El tigre y el venado” de Sergio Sabrían, “La virtud de un santo” de Noé Valladares, “Morazán: la posteridad nos hará justicia” del cubano Sebastián Milo,  entre otras.

SINOPSIS

PRINCESAS ROJAS

Princesas Rojas es un suspenso político de rasgos intimistas acerca de Claudia, 9 años, princesas_rojas-592262635-largepionera sandinista criada en el socialismo e hija de valiosos cuadros de la inteligencia comunista Centroamericana de los 80s.

Luego de un larga estancia en Nicaragua, Claudia y su familia regresan a Costa Rica.  Sus padres tienen la tarea de crear un frente clandestino de apoyo a la revolución, o de lo contrario ésa seguirá debilitándose por la guerra ideológica que gesta en San José.  Claudia añora su vida socialista, permeada de cultura rusa y cubana.

La niña fantasea con conformar un movimiento pionero secreto en la conservadora Costa Rica.

Se integra al coro garantizándose comunidad, y recluta a sus primas ricas intercambiándoles pines de Lénin por papeles perfumados de Hello Kitti.

Los pequeños pero ambiciosos planes de Claudia se ven interrumpidos cuando su madre desaparece, para más tarde reaparecer en Miami revelando que les ha traicionado.  Claudia y sus hermanas se van a vivir donde sus primas, pues al padre le toca limpiar su nombre de la traición aceptando una arriesgada misión.  Allí es emboscado y no se sabe si está vivo o muerto.

La madre regresa a llevarse a las niñas usando artilugios que antes servían a la revolución.  Claudia es obligada a dejar su misión, su escuela y a su padre que agoniza junto con el sueño revolucionario.  En Miami les espera el temido sueño americano.

IXCANUL

La historia gira en torno al dilema que enfrenta María (María Mercedes Coroy) frente a un ace02072015ixcanul-jpg-aspx_matrimonio arreglado y a su trabajo en una finca de café en las faldas del volcán Ixcanul. La tranquilidad de María se ve alterada luego de una noche de amor con su novio de la niñez, y se tiene que enfrentar ante la terrible realidad del tráfico de niños en Guatemala.

El film es una crítica al racismo y machismo que aquejan a la sociedad guatemalteca. Y también aborda el tema del tráfico y robo de niños y de recién nacidos, algo que fue un negocio redondo en Guatemala durante la década de 1990.
Otros temas son las comunidades rurales de Guatemala en las que viven personas en extrema pobreza, que no hablan español y no tienen acceso a los servicios básicos.
Es fácil identificarse con cualquiera de los personajes que aparecen en la película porque las emociones que ofrecen no parecen forzadas ni sobreactuadas; además, se muestran varios aspectos de la cosmovisión de los pueblos indígenas guatemaltecos mediante tradiciones, consejos, cantos y otros elementos. En cuanto a la escenografía, la película muestra verdes cafetales, cuestas llenas de arena volcánica, y caminos empolvados.

EL ABRAZO DE LA SERPIENTE

La película narra dos historias que tienen lugar en 1909 y 1940 durante la Fiebre del el-abrazo-de-la-serpienteCaucho, juntas protagonizadas por Karamakate, un chamán amazónico y último superviviente de su tribu, y su viaje con dos científicos, el alemán Theodor Koch-Grünberg y el estadounidense Richard Evans Schultes, en busca del yakruna, una planta sagrada difícil de conseguir.

La película es ligeramente inspirada en los diarios escritos por los dos científicos durante su estancia en la Amazonía colombiana.

WORKERS

Después de toda una vida trabajando en Tijuana, Rafael y Lidia son víctimas de injusticas   workers1 laborales contra sus derechos y su dignidad. Por un lado un trabajador de limpieza que espera el momento de su jubilación, por otro la de una sirvienta que después de trabajar 30 años en una casa, su patrona le deja la herencia a su perro. El pasado de ambos personajes estarán conectados por una jugada inesperada del destino. A su manera, solos y en silencio, empezarán una batalla: Rafael contra una compañía, Lidia contra el perro.

Secretaría de Cultura del FMLN anuncia Diálogos Culturales de Invierno 2016

8 Jul

diál

Esta mañana de 08 de julio la Secretaria de Cultura del FMLN realizó una conferencia de prensa para anunciar e invitar a los salvadoreños a que asistan a la temporada 2016 de Diálogos Culturales de Invierno 2016, titulada Horizontes emancipatorios en América Latina.

La inauguración será el próximo martes 12 de julio a las 5:00 p.m, en el Auditórium Nº 4 de la Facultad de Ciencias y Humanidades de la Universidad de El Salvador [UES].

Las siguientes conferencias se desarrollaran en el mismo auditorio los martes 19 y 26 de julio y 9 de agosto.

El primer panel, “América Latina en la encrucijada”, estará conformado por el filósofo salvadoreño Carlos Molina y el intelectual ecuatoriano Ramón Torres Galarza. El segundo, “Identidades y memoria histórica” por los antropólogos Georgina Hernández y Carlos Lara y el escritor Armando Salazar. El tercero, “Estética y política”, por los profesores Silvia López y Ricardo Roque Baldovinos y el cuarto, “Modelos alternativos desde el feminismo”, por Sara García, Lourdes Palacios y la economista Tatiana Marroquín

A la conferencia asistió la Secretaria de Cultura Lorena Peña, el Secretario adjunto Wilfredo Zepeda y el Pintor salvadoreño y ponente de estos Diálogos Culturales de Invierno 2016, Óscar Soles.

Lorena Peña dijo que “los Diálogos Culturales de Invierno iniciaron en 2012 como un espacio de encuentro y reflexión entre pensadores salvadoreños y latinoamericanos sobre temas cruciales como la cultura y la transformación social,  la cultura y la comunicación social, la hegemonía para el cambio social, entre otras que han abarcado debates sobre la emancipación, el feminismo,  la construcción de nuevos sujetos,  y la exposición de ideas sobre nuevos modelos de sociedad, entre otras.”

En los Diálogos anteriores han participado destacados intelectuales y luchadores sociales de América Latina y El Salvador como el sociólogo y epistemólogo chileno Hugo Zemelman, el brasileño Celio Turino, creador de los puntos de cultura, el actual vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera, Isabel Rauber, el historiador salvadoreño Roberto Turcios, Amparo Marroquín,  los periodistas Omar Rincón e Ignacio Ramonet, entre otros.

Programación

Martes 12 de Julio de 2016

Panel 1. América Latina en la encrucijada

Carlos Molina [El Salvador]

Ramón Torres Galarza [Ecuador]

Martes 19 de Julio de 2016

Panel 2. Identidades y Memoria Histórica

Georgina Hernández [El Salvador]

Carlos Lara [El Salvador]

Armando Salazar [El Salvador]

Martes 26 de Julio de 2016

Panel 3. Estética y política

Silvia L. López [USA]

Ricardo Roque Baldovinos [El Salvador]

Oscar Soles [El Salvador]

Martes 9 de Agosto de 2016

Panel 4. Modelos alternativos desde el feminismo

Sara García [El Salvador]

Lourdes Palacios [El Salvador]

Tatiana Marroquín [El Salvador]

AFICHE. Diálogos 2016-.

CULTURA Y HEGEMONÍA POPULAR PARA UN PAÍS EN CAMBIO

29 Jun

Allan Barrera

Secretaría de Arte y Cultura del FMLN

Foro de Sao Paulo

24/06/ 2016

 

La Secretaría de cultura del FMLN tiene un compromiso acendrado con la cultura y el arte; considera que ahí se disputa los significados y los sentidos de la praxis humana. Contribuir a que el quehacer del pueblo tenga por horizonte y sentido los derechos de ese pueblo y de la causa humana es  esencial para construir un bloque histórico de fuerzas comprometido con las transformaciones sociales que demanda el pueblo salvadoreño. No podemos permitir que la contraofensiva neoliberal nos imponga su dominio para explotar nuestros recursos humanos y naturales, su cultura de pasividad y subordinación, sus valores, su concepto consumista de felicidad, de dignidad, su individualismo, su ética. Se trata de una gran tarea  para poder construir sociedades diferentes En esa dirección no puedo dejar de apelar al trabajo y aprendizaje que la Secretaría del Frente ha acumulado desde el 2012, año en que iniciamos nuestro trabajo compenetrados en la idea que la batalla cultural no puede ser ganada en El Salvador por la hegemonía individualista, depredadora del capitalismo neoliberal. Debe ser ganada por nuestro pueblo

A grandes rasgos desde el 2012, nuestro trabajo se ha realizado en cuatro direcciones que son complementarias. El primer campo se plantea la difusión de nuevas ideas y propuestas nacionales y Latinoamericanas. Aquí tenemos: los Diálogos Culturales de Invierno, como un espacio de encuentro y reflexión entre pensadores salvadoreños y latinoamericanos sobre temas cruciales como la cultura y la transformación social,  la cultura y la comunicación social, la hegemonía para el cambio social, entre otras que han abarcado debates sobre la emancipación, el feminismo,  la construcción de nuevos sujetos,  y la exposición de ideas sobre nuevos modelos de sociedad, entre otras. CINEHISTORIAS es un proyecto inscrito en esta línea de difusión. Es el espacio en que, a partir del cine salvadoreño y latinoamericano, incentivamos el conocimiento y debate sobre nuestras realidades.

Un segundo campo de nuestro quehacer, es el trabajo cultural territorial, apoyando la organización de los Consejo para el Desarrollo Artístico y Cultural Comunitario (CODACC). Ellos trabajan en los territorios con la meta de movilizar la potencia creativa de las comunidades y de generar procesos de empoderamiento del pueblo.  Gracias a este esfuerzo participamos, con otros actores del continente, en la organización, en El Salvador, del II Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, realizado exitosamente, en octubre del 2015.

Un tercer campo de trabajo, se refiere a la formulación de documentos que pueden alcanzar fuerza de Ley o que hacen aportes al desarrollo del pensamiento crítico en el país. Inscrito en este campo, la Secretaría de Cultura del FMLN elaboró el Anteproyecto de Ley de Cultura[1]. Ahí, los trabajadores del arte y la cultura salvadoreña expusieron sus ideas y propuestas. El anteproyecto de Ley condensó las demandas del sector cultural y artístico. Se trata, sobre todo, de una contribución de ideas y de nueva institucionalidad para favorecer, desde la legislación, la centralidad del pueblo y sus creadores y la hegemonía del proyecto emancipador. El Anteproyecto contiene mandatos que reorientan los sentidos y los significados de las praxis del  Estado en materia de cultura. La cultura es asumida como un derecho humano, como un pilar del desarrollo humano y como un campo para el ejercicio del potencial y protagonismo creativo del pueblo en todas las esferas.

Además de la Ley de Cultura, la Secretaría convocó a un seminario de discusión de pensamiento crítico que resultará en la publicación de un libro que reúne el pensamiento creativo de 20 autores salvadoreños quienes desde sus respectivas especialidades hacen grandes aportes a la interpretación del país. Los ensayos del libro están concluidos. Una vez firmado el convenio de coedición con la UNAM, se publicará y difundirá en las redes latinoamericanas de la UNAM.

Igualmente,  a raíz del Congreso del FMLN que se realizó este año, la Secretaría de cultura del Fmln  preparó una propuesta de  lineamientos para la formulación de la política de cultura del partido. Son grandes trazos que orientan a su militancia en su desempeño a favor del pueblo, en el mismo partido, en la sociedad, y en su trabajo en el Estado.

El cuarto campo de trabajo, es el editorial y de producción de eventos culturales. Allí, trabaja un equipo humano de gran calidad estética. Respecto a la producción de eventos, se ha logrado organizar puestas en escena innovadoras y bellas que involucran la creatividad de nuestros artistas. Respecto a la línea editorial, se han publicado los registros de las conferencias de los Diálogos de invierno y de forma innovadora, tres antologías de poetas salvadoreños, con la interlocución de muchos de ellos. Así tenemos las antologías: Mujeres. Reunión poética; el poemario Piedra y Siglo y la antología de poesía indigenista: Cabeza de Jaguar.

Todos los  esfuerzos de la Secretaría de cultura se han realizado con el horizonte de alcanzar una sociedad emancipada. Para ello consideramos fundamenta fortalecer el proyecto político cultural del Frente. Hemos tenido grandes aciertos, obstáculos y errores que enmendaremos porque crece nuestra consciencia. Trabajamos con gran compromiso para dotar a nuestro pueblo de las herramientas simbólicas y legales que permitan que la cultura y el arte desempeñen la centralidad estratégica que les cabe en la movilización de los imaginarios sociales, el pensamiento crítico y las praxis a favor de la transformación social y cultural, Necesitamos construir un gran consenso a favor de la emancipación! Necesitamos impulsar una hegemonía popular en favor de las transformaciones en el país!

 

  1. POR QUÉ LA CULTURA Y EL ARTE SON FUNDAMENTALES PARA LA TRANSORMACIÓN SOCIAL Y LA CONSTRUCCIÓN DE HEGEMONÍA, Y POR QUÉ OCUPAN UN LUGAR CRECIENTEMENTE PREPONDERANTE EN LAS PREOCUPACIONES DEL FMLN.

La secretaría de cultura del FMLN considera que la cultura y el arte son fundamentales  para la transformación social y la construcción de hegemonía, gracias al entendimiento de que, como dice el anteproyecto de Ley de cultura del FMLN, “la matriz cultural constituye el tejido en el que individuos y grupos humanos configuran los sentidos -prácticos, éticos y estéticos- que marcan las obras y los procesos materiales y espirituales de una sociedad  en una época y sustentan los imaginarios y procesos de configuración de la identidad y pertenencia a ella.” (FMLN, 2012)  La cultura es hoy reconocida como  un derecho humano por la comunidad internacional. En consecuencia, en nuestro país todos los salvadoreños deben ejercer ese derecho y expresar su potencial creativo porque ahí se pone en juego la capacidad social e individual de imaginar y luchar por un futuro de bienestar e igualdad para nuestro país.

El FMLN entiende que la cultura y el arte son espacios de tensión y disputa en el que se libra una inagotable lucha entre los significados e imaginarios del capitalismo neoliberal globalizado y los de las fuerzas de los explotados y excluidos. Ahí se juegan los sentidos y las significaciones de ser trabajador, ser desempleado, ser excluido, ser mujer, hombre, pobre, maricón, empleado estatal o privado,  exitoso o fracasado, solidario, feo o bonito etc. Es decir, entendimos que en el campo de las praxis de la cultura se configuran y sedimentan los significados que orientan nuestras formas de ver y habitar el mundo y relacionarnos con los otros. Y que la lucha por el poder es también una batalla cultural.

La reflexión sobre la cultura nos llevó también a adentrarnos en otra más profunda y era la del arte. El arte no como una colección de obras excelsas, exquisitas y de consumo minoritario y elitista, percepción heredada del paradigma de las “Bellas Artes” que se instaló en el siglo XVIII, sino como un espacio ambiguo de disenso, donde se construyen nuevos imaginarios y se cuestiona las demarcaciones simbólicas del poder, los límites y sentidos convencionales de la sociedad, y se ensayan nuevas formas de sentir y ser común. El arte así visto se vuelve, como  sugiere Ricardo Roque Baldovinos, un ejercicio libre de  sensibilidad e imaginación donde el pueblo es el máximo creador y destinatario del hacer colectivo, y donde los sujetos concretos se hacen cargo de sus poderes creativos y los ponen en la tarea de imaginar y crear un mundo mejor.

El arte por ser el terreno de lo inminente y de lo no dicho “incuba movimientos democráticos de contestación…Porque en el arte en su régimen estético está inscrita la posibilidad de imaginar una nueva colectividad a partir de la imaginación.” (Baldovinos, 2013, pág. 138)

El ejercicio del disenso frente al orden instituido, es así fundamental tanto en el arte como en la política. Pero como discuten muchos filósofos y pensadores, si bien es cierto, que el arte como la política crean comunidades políticas, ellas son de distinta naturaleza. Mientras la comunidad política es  una  comunidad de acción tras sus objetivos políticos, las comunidades artísticas son comunidades abiertas de construcción de sentidos. (Ranciere)

Es decir, en resumen, la cultura y el arte son esenciales para la construcción del campo de la política en tanto que reconfiguran el mundo experiencial de los sujetos y de toda la población porque crean tiempos, espacios e identidades, y en ese sentido forjan nuevas comunidades.

  1. QUE NOCIÓN DE HEGEMONÍA ESTAMOS ASUMIENDO: LA HEGEMONÍA DOMINANTE Y LA HEGEMONÍA POPULAR O ALTERHEGEMONÍA. SU PAPEL EN LA EMANCIPACIÓN Y TRANSFORMACIÓN POLÍTICO-SOCIAL. 

Para entender el desafío de comprender qué es la hegemonía, me gustaría recurrir al pensador italiano Antonio Gramsci, quien fue uno de los marxistas que más trabajo y lucidez dedicó a este tema.

Para Gramsci la dominación consiste en la suma de la coerción -monopolio del uso de la violencia-, y del consenso. Este consenso o consentimiento lo entendemos como el conjunto de significados, imaginarios y cosmovisiones sociales que respaldan el ejercicio del poder. “Gramsci suele utilizar la palabra hegemonía para referirse  a  las formas en que un poder gobernante gana el consentimiento de aquellos a lo que sojuzga” y también, las formas en que un contrapoder emancipador gana el consenso para respaldar sus luchas. Es el caso del FMLN cuya hegemonía le permitió conducir una guerra popular y llegar a las negociaciones de los acuerdos de paz. En términos generales, podríamos entonces decir que la hegemonía es el establecimiento de un liderazgo moral, político e intelectual en la vida social, mediante la difusión de la propia “visión del mundo” a través de toda la estructura de la sociedad en general.

En el caso de la hegemonía de las clases tradicionalmente dominantes –hoy día los conglomerados neoliberales- son expertos en hacer que los dominados perciban su visión de mundo como natural, lo que se traduce en una neutralización de la capacidad hegemónica revolucionaria de las clases populares. Y aquí es donde Gramsci da un aporte muy importante al entender la hegemonía no como un proceso acabado o como un logro definitivo. La hegemonía es dinámica y para su funcionamiento tiene que ser continuamente renovada, recreada, defendida y modificada. No existe una hegemonía impenetrable que pueda agotar los significados y valores de toda una sociedad. Esta también admite resistencias, fisuras, rupturas, choques y conflictos porque los sujetos no son pasivos y oponen resistencias. Ellos pueden resignificar y deconstruir prácticas y sentidos de la hegemonía que se les quiere imponer. Precisamente por eso existe la contrahegemonía y lo que algunos refieren como alterhegemonía. En ese sentido, Isabel Rauber, dice que así como la hegemonía de la clase dominante se renueva constantemente, así la resistencia de las fuerzas contrahegemónicas deben renovarse igualmente en todos sus ámbitos de acción.

La hegemonía popular está ligado entonces a la pregunta: ¿Cómo ha de tomar el poder la clase trabajadora en una formación social donde el poder dominante se encuentra tan sutil, profunda y ampliamente extendido a través de prácticas cotidianas desde nuestra cuna hasta la casa funeraria?¿cómo se combate un poder que se ha convertido en el sentido común de todo un orden social, sin que lo percibamos como extraño y opresivo? (Eagleton, 2003)

Sobre estas interrogantes Rauber piensa que “construir una nueva civilización humana, liberadora, justa, solidaria, diversa y ecológicamente sustentable no será una realidad si los cambios se limitan a ser la contracara del capital”, o como diríamos en buen salvadoreño, a dar vuelta la tortilla, y esto porque la hegemonía imperante ha impuesto la idea que después del capitalismo no hay nada. Por ello la tarea transformadora no  se limita a ser contra-hegemonía, sino a construir “una cultura y conciencia políticas radicalmente diferentes, superadoras de discriminaciones, jerarquizaciones y exclusiones de cualquier tipo…” (Rauber, 2015)

Dirigir los esfuerzos hacia la construcción y consolidación de una hegemonía popular, debe responder a las peculiaridades del contexto histórico-político de cada sociedad. Pero, en cualquier caso, no se puede hacerlo sin trabajar por la articulación, organización y empoderamiento colectivo y sin enfrentar el desafío ideológico-cultural, intelectual y práctico que impone la hegemonía dominante.

Construir poder popular desde abajo significa organizar y desarrollar batallas político-culturales que –además de deslegitimar al capital‑, vayan afirmando prácticas diferentes a las instauradas por el capital, que indiquen que otro mundo es posible.

“Solo la afirmación de una ética centrada en la defensa de la vida en todas sus manifestaciones, puede abrir paso a una cultura de solidaridad y paz, anclada en la interrelación entre humanidad y naturaleza en equidad y armonía, y vertebrar una nueva (inter)subjetividad revolucionario-liberadora.” (Rauber, 2015)

Las disputas entre la hegemonía dominante y la hegemonía popular tienen lugar en el Estado y la sociedad civil, es una lucha por el sentido que tiene lugar en todos los espacios  institucionales creadores de ideología y de hegemonía.

En el estado, en los distintos organismos del poder ejecutivo, en el parlamento, en el poder judicial. Y en la sociedad civil en el interior de las organizaciones no gubernamentales -iglesias, medios de comunicación, escuelas, asociaciones empresariales- y en la variedad de instituciones intermedias entre el Estado y la sociedad, entre ellas los partidos políticos.

Y si decimos que está en todos los ámbitos es porque en “lo cultural” se anudan lo público y lo privado, lo trascendente y lo cotidiano, en prácticas repetitivas que van acuñando…que delimitan nuestras conductas. La cultura es el terreno donde las fuerzas de la hegemonía históricamente dominantes y las fuerzas de la hegemonía emancipadora luchan por afianzar el consenso a sus respectivos proyectos, en las leyes, en las prácticas institucionales del Estado y la sociedad civil, en la cotidianeidad, en las costumbres, en la educación, en el consumo y en todos los órdenes de la vida social.

De aquí que las luchas política y cultural por la hegemonía no cesen. Nunca una hegemonía podrá asumirse como eternamente dominante siempre será construida y reconstruida para lograr el consenso en torno a su proyecto histórico. El propio concepto de hegemonía lo indica que la supremacía de un bloque hegemónico sobre otro depende siempre de la lucidez y capacidad de cada uno para consensos.  En el caso de la hegemonía popular solo las “fuerzas subordinadas‑rebeldes” constituyen el bastión social, político y cultural para la construcción más duradera de una hegemonía alternativa.

  1. ELEMENTOS CENTRALES DE LA PROPUESTA DEL FMLN PARA LA POLÍTICA DE CULTURA QUE PUEDEN CONTRIBUIR A LA FORMULACIÓN DE UNA POLÍTICA CONTINENTAL

El FMLN surge de la acumulación histórica de la lucha de varias generaciones de pueblo que han dado generosas sus vidas para derrotar al autoritarismo y alcanzar las transformaciones económicas, sociales y culturales que el país necesita. Por esa razón  en esta nueva época, en que el partido gano electoralmente la presidencia de la República y la dirección del poder Ejecutivo, el FMLN está reafirmando y fortaleciendo cada día más sus lazos, su conciencia y su compromiso con el pueblo. En esa perspectiva, la secretaria de arte y cultura del FMLN elaboró una propuesta de lineamientos para la formulación de la política de Cultura del Frente, de la cual me gustaría rescatar algunos de sus elementos centrales y compartir con las delegaciones de América Latina de este Foro, ya que el intercambio de experiencias son vitales para todos los partidos de izquierda de nuestro continente.

LINEAMIENTOS

  • Nuestra propuesta democrática para un nuevo modelo de sociedad comprende la lucha contra la explotación, el mercantilismo, la competencia depredadora entre unos contra el patriarcado, el individualismo y la ignorancia. Nuestra propuesta es a favor de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y entre los seres humanos en general y de valores cooperativos en vez de individualistas, solidaria en vez de mercantilista, combativa por la cultura y la educación.
  • El partido ejecutará una Política de cultura dirigida a su militancia, dirección y bases sociales con el propósito de impulsar una renovación de las relaciones interpersonales, colectivas, institucionales y, de esta forma, con el concurso de toda la estructura del partido potenciar los grandes lineamientos culturales estratégico del FMLN.  Ahora enfrentamos una contraofensiva de la derecha que solo se derrotará moral y culturalmente. Y esa comprensión debemos tenerla todos.
  • La militancia del Frente promoverá principios tales como: el respeto irrestricto a la libertad creativa, los derechos culturales y de género, el valor y dignidad de los artistas y creadores y de sus obras; la educación artística como herramienta de cambio; la diversidad cultural; los derechos de los pueblos originarios y comunidades afrodescendientes y la protección y enriquecimiento del Patrimonio Cultural de la Nación.
  • El FMLN impulsará la ejecución de la Ley de cultura una vez aprobada por la Asamblea Legislativa y la considerará fuente de conocimiento y discusión sobre la cultura y su papel en la construcción de una hegemonía popular.
  • El FMLN propondrá una política de Estado de cultura, en armonía con la ley donde se considere a la cultura como derecho humano fundamental de la población y se la comprenda como un pilar del desarrollo humano, económico social y medioambiental.[2]

 

  • El FMLN contribuirá a la configuración de la identidad salvadoreña que está en un permanente proceso de resignificación del sentido de la pertenecia, y del carácter de los vínculos afectivos y emocionales que unen a los salvadoreños con el país. En ese marco de múltiples sentidos de pertenecias el FMLN promoverá siempre una identidad ligada a los intereses del pueblo, a la memoria de sus luchas y al legado vivo de los pueblos originarios.

 

  • Diversidad cultural. El FMLN defenderá la diversidad cultural como un imperativo ético, inseparable del respeto de la dignidad de la persona humana. Ello supone asumir el compromiso de respetar los derechos de las minorías que el poder capitalista y patriarcal expulsa: los  pueblos originarios, las mujeres, las personas con discapacidad, las comunidades LGTBI, entre otros. Todos ellos deben de encontrar en el FMLN un referente o un proyecto en el cual identificarse.

 

  • Formación cultural y artística. El FMLN promoverá la formación cultural y artística porque ella construye las herramientas que permiten la liberación de la imaginación y la inventiva que son fundamentales para potenciar el desarrollo de los imaginarios sociales emancipatorios, y las condiciones que fertilizan la construcción de una hegemonía popular alternativa a la dominante. El FMLN impulsara la educación formal artística en todos los niveles del sistema educativo y la educación no formal artística en todos los espacios de convivencia social, municipal, barrial y comunal.

 

  • Territorialidad de la cultura y el arte. El partido estimulará el desarrollo de los organismos culturales y artísticos  de la Cultura Viva Comunitaria, CVC,  es decir, de aquellos que han surgido en el seno de la sociedad salvadoreña. El FMLN entiende  la cultura viva comunitaria, como una cultura   dinámica, que “está al alcance de la mano, en la expresión cotidiana de la gente y que reivindica los espacios de la vida cotidiana: la calle, la esquina, la plaza, la tienda, el mercadito barrial, las canchas deportivas, las juntas comunales, los blogs y las redes virtuales, los escenarios por donde transita el ciudadano, el vecino.” (Celio)

Todos los esfuerzos estratégicos arriba señalados suponen la necesidad de plantearnos la construcción de un modo de sociedad que busque la justicia social para todos, que le dé protagonismo a los sectores explotados y excluidos y que considere que “los pobres” no son sujetos pasivos respecto a la construcción de hegemonía popular sino los sujetos activos y privilegiados para organizarse y librar las luchar por una sociedad más justa.

 

Bibliografía

Baldovino, R. R. (2013). La necesidad de una Le de Arte y Cultura. En Comisión de Cultura y Educación de la Honorable Asamblea Legislativa. Memoria del Foro Nacional de Consulta sobre el Anteproyecto de la Ley de Cultura y Arte (págs. 8-16). San Salvador.

Baldovinos, R. R. (2013). Comunidades estéticas y colectivos artísticos de vanguardia en El Salvador (1960-1980). Identidades. Revista de ciencias sociales y humanidades. Estética y política en El Salvador 1940-1980(07), 106-138.

Braidotti, R. (2015). Lo Poshumano. Barcelona: Gedisa.

Eagleton, T. (2003). La ideología y sus vicisitudes en el marxismo occidental. En S. Zizek, Ideoogía. Un mapa de la cuestión (págs. 199-253). México: Fondo de Cultura Económica.

FMLN, S. d. (11 de 2012). Revista Contracultura. Recuperado el 23 de junio de 2016, de Revista Contracultura: http://www.contracultura.com.sv/documentosite/PROYECTO-DE-LEY-DE-CULTURA-Y-ARTE-DE-EL-SALVADOR-FMLN.pdf

Portantiero, J. C. (2000). Gramsci Lector de Maquiavelo. En T. Várnagy, Fortuna y virtud en la República Democrática. Ensayos sobre Maquiavelo. Buenos Aires: CLACSO.

Ranciere, J. (s.f.). La división de lo sensible. Estética y política. (A. F. Lera, Entrevistador, & A. F. Lera, Traductor)

Rauber, I. (29 de 08 de 2015). Rebelión. Recuperado el 22 de junio de 2016, de Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202329

[1] http://www.contracultura.com.sv/documentosite/PROYECTO-DE-LEY-DE-CULTURA-Y-ARTE-DE-EL-SALVADOR-FMLN.pdf

[2] FUENTE:   FMLN. (2013). El Salvador adelante. Programa de gobierno para la profundización de los cambios. San Salvador. P.99. (Eje 9 Fuerza cultural: riqueza y futuro del país. Transformación cultural para el buen vivir)

Frente a los fundamentalismos, construyamos una hegemonía de pensamiento liberador.  

30 Jul

11760221_897600840305630_3523093796274938682_n

Ponencia presentada en los Diálogos Culturales de Invierno 2015

Alberto Romero de Urbiztondo

Movimiento por una Cultura Laica

Como expresaba Lorena Peña, Secretaria de Cultura del FMLN, en el lanzamiento de estos Dialogos Culturales de Invierno la transformación del país requiere una lucha constante contra el pensamiento hegemónico neoliberal… pues para  poder superarlo, no solo es necesario las transformaciones económicas, sino también las transformaciones culturales” que permitan vencer la hegemonía ideológica del capital que se expresa a través de las diversas formas del fundamentalismo.

Voy a intentar compartir algunas reflexiones sobre ciertas manifestaciones del pensamiento fundamentalista y su papel como legitimadoras de la hegemonía dominante neoliberal y conservadora. Lo voy a hacer desde los aprendizajes tenidos, al participar en dos espacios de activismo social, por una parte  junto a defensoras de los derechos sexuales y reproductivos y por otra en el esfuerzo de contribuir a recuperar el carácter laico del estado salvadoreño.

Como ya se ha señalado en estos mismos Diálogos, estamos viviendo todavía en el ciclo que inicia con la caída del muro de Berlín y de los gobiernos del llamado socialismo real. Con ellos se derrumbaron los paradigmas y utopías construidas hace más de 150 años para interpretar el mundo y proponer propuestas de transformación social. En la noche del 10 de noviembre de 1989, la caída del muro de Berlín fue la escenificación, no solo del fin de un modelo de sociedad que se venía construyendo desde la Revolución de Octubre de 1917, sino un golpe a la utopía y los imaginarios que habían alimentado a muchos movimientos sociales y revolucionarios. Y en el estupor y el desconcierto generado por estos hechos, el pensamiento conservador encontró en Francis Fukuyama, al teórico que dio una interpretación legitimadora del  triunfo del capitalismo, afirmando que había concluido la lucha entre ideologías, que era el “fin de la historia”. Las utopías habían fracasado y ahora iniciaba el “único mundo real posible”,  basado en la economía de libre mercado y la democracia liberal, donde las ideologías ya no son necesarias porque se ha impuesto un pensamiento único.

Esta ideología se ha convertido en el pensamiento hegemónico que ha ido permeando el imaginario de las grandes mayorías de nuestras sociedades, convirtiéndose en legitimadora del modelo neoliberal imperante. Ante la crisis de las utopías sociales que fueron el motor de las luchas reivindicativas y políticas de mitad del siglo XIX y todo el  siglo XX, el capitalismo ha encontrado un camino fácil de penetración ideológica y en estos tiempos de colapso civilizatorio, los pensamientos fundamentalistas han invadido el imaginario social.

Las utopías de las que bebimos la izquierda y los movimientos defensores de libertad, justicia y equidad fueron modelos de organización social, racionalmente elaborados, que aunque parecían irrealizables en el momento que fueron concebidos, generaron ideologías movilizadoras para modificar la realidad y construir sociedades en las que la vida humana tuviera un sentido y se lograra alcanzar la felicidad en un mundo mejor y más justo. Pero la crisis de los países donde se habían empezado a construir, generó un vacío ideológico, que diversas concepciones fundamentalistas están llenado, con explicaciones totalizadoras, basada en la salvación individual, frente a los proyecto socializadores y colectivistas.

Tal como decía hace unos días Carlos Molina en esta misma Universidad (Ponencia leída en la VII Cátedra Simón Bolívar de El Salvador, el 13 de julio de 2015, en la Universidad de El Salvador) el fundamentalismo capitalista se deriva de un único principio, la ley del valor del mercado capitalista, la cual se erige en el único criterio de discernimiento de toda ley, toda norma y todo valor.

A partir de este concepto que se presenta como “objetivo”, “incuestionable”, “eterno y no modificable”, se entierran principios y derechos construidos durante más de un siglo de lucha de trabajadores y trabajadoras en la defensa de los derechos laborales a un salario justo e igual entre mujeres y hombres, estabilidad laboral, un horario que deje tiempo para la vida,  la negociación colectiva como principio de solidaridad para velar por los derechos de todos y todas. Frente a ello se impone la precariedad laboral, contratos temporales, un desempleo masivo que promueve la defensa individual del puesto de trabajo viendo al resto de trabajadores como competidores y como enemigos. Razón por la que no es de extrañar que solo sobrevivan sindicatos en las instituciones estatales, donde todavía se garantizan algunos derechos laborales, ya  es el Estado, es decir toda la ciudadanía, quien debe asumir los costos de garantizar estos derechos. Pero en la empresa privada, fabricas, bancos, centros comerciales, donde las demandas laborales se deben de hacer directamente al capital, los sindicatos prácticamente han desaparecido.

Ante el desempleo masivo, el derecho humano al trabajo, ha sido sustituido por el “emprendedurismo”, como la alternativa mágica que resolverá la necesidad de ingresos económicos de la mayoría de la población. Lo que popularmente llamamos “rebuscarse” se ha convertido en una categoría “moderna” y “técnica”, que suprime la responsabilidad del Estado y de la sociedad en garantizar el derecho al trabajo de toda la ciudadanía y a cambio propone que cada individuo sea el responsable, con su ingenio, iniciativa  y capacidad emprendedora de generar sus propios ingresos. Se le propone que sin capital, ni redes de suministro y comercialización, o tal vez con la pequeña y temporal ayuda de alguna ONG o Proyecto estatal, incursione en el mercado y con sus productos artesanales o prestación de servicios genere los ingresos necesarios para vivir él y su familia. Si no lo logra no es responsabilidad del Estado, y debe de afrontar solo su fracaso, del que se le dice es el único responsable.

Estas son las verdades absolutas, vencedoras, inamovibles, que se presentan a nuestra sociedad como interpretación de la realidad económica, construyendo un mundo de valores y de expectativas de vida que conforman la ideología hegemónica que se extiende en una gran mayoría de nuestra población que debe de  luchar por su supervivencia economía, pero que recibe el mensaje de “vivir es consumir”, haciéndole creer que al poder pasear por un Centro Comercial, ya participa en el acceso a todos los bienes que le ofrece la sociedad de consumo. Ante estos mensajes  no es de extrañar que se generen comportamientos, individualista y competitivos para intentar acceder a esta sociedad de consumo. O por el contrario se interiorice la incapacidad de acceder a este mundo, asumiendo que uno mismo es el responsable por su incapacidad para competir, generando una actitud de sumisión y derrota, tan útil para el sistema neoliberal.   Y por último,   los que se sienten excluidos y expulsados del sistema, desarrollan alternativas que rompen con esta lógica, llevando a muchos jóvenes a   buscar  en el viaje al Norte, sin garantías migratorias, la posibilidad de acceder a la generación de ingresos,  teniendo que  renunciar  a sus derecho  laborales, debiendo integrarse, si logran llegar a USA, en una contratación desregularizada y semiclandestina. Otros jóvenes, ante la frustración que les genera ser conscientes de que nunca lograran acceder a esa sociedad de consumo, buscan en la “mara” la herramienta para  retar a la sociedad, para arrebatarle por la fuerza lo que piensan que nunca podrán logar con un trabajo digno.

Este fundamentalismo económico, nos presenta la gestión privada como el paradigma de la eficiencia, legitimando la privatización de los servicios de salud, educación y pensiones, vinculando su acceso a la capacidad de pago individual, queriendo que renunciemos al carácter universal y solidario de los servicios públicos garantizados por el Estado. Se oponen a políticas fiscales progresivas en las que los que más ganan aporten más, proveyendo de fondos al Estado para que de servicios universales de calidad. Por otra parte promueve la integración al mercado global, como la única forma de desarrollo posible, pretendiendo que en base a las leyes del mercado, renunciemos al control sobre los bienes públicos como el agua o el medio ambiente y a la gestión de nuestra soberanía alimentaria.

El fundamentalismo económico se convierte en una herramienta de construcción ideológica, que permite al capital ejercer hegemonía sobre los sectores subalternos, haciendo que asumamos como propios e inmutables los principios y valores del capital neoliberal. A pesar de la crisis financiera generada en Wall Street con el desplome de las hipotecas y la quiebra del Banco Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, que mostró la total falsedad de los principios que sustentan el fundamentalismo financiero, este ha logrado mantener su hegemonía ideológica como el único modelo económico posible.

Pero la hegemonía del capital se ejerce también a través de otros ámbitos, en los que difunde su ideología conservadora para promover la sumisión, en especial oponiéndose a la lucha de las mujeres contra el patriarcado y por la defensa de los derechos sexuales y los derechos reproductivos. Para ello genera alianzas con corrientes fundamentalistas religiosas.

Históricamente las religiones han sido elementos cohesionadores de diversas sociedades, dándoles un marco de pertenencia y una cosmovisión y normas de comportamiento aceptadas y compartidas por toda la comunidad. Eran producto de la aceptación mayoritaria de la sociedad  o de la imposición por un grupo que después de ejercer el dominio político, propagaba sus creencias religiosas imponiendo también el dominio ideológico y la legitimación. En nuestra América, si bien el proceso colonizador fue fundamentalmente de dominación militar y apropiación económica, buscó construir hegemonía ideológica imponiendo las herramientas superestructurales del imperio colonizador: el idioma, la religión y la forma de gobierno, destruyendo y persiguiendo las de los pueblos originarios.

Sin embargo en los Estados modernos la religión y el Estado empiezan a establecer formas diferentes de relación. Durante el siglo XVIII y XIX se desarrolló en Europa el proceso que conocemos como “Modernidad” o “Ilustración”, es decir el movimiento cultural, científico, político y de reconocimiento de la libertad de pensamiento que Kant definió con su lapidaria frase de “atrévete a pensar” y que condujo a muchos pueblos a pasar de ser súbditos a declarase ciudadanos, por lo que se  pensó que con los avances del conocimiento científico que propició, el auge del racionalismo como método de conocimiento, la defensa de la libertad de pensamiento y la conformación de estados laicos donde se garantiza la autonomía del Estado respecto a las iglesias en la definición de las políticas públicas, el pensamiento religioso iría perdiendo influencia en la sociedad y en la vida de las personas. Si bien este fue el comportamiento sociológico durante casi todo el siglo XX, a partir del inicio de la década de los años 90, se ha dado un incremento del regreso a las creencias religiosas de amplios sectores de la sociedad.

Se dan diversas explicaciones sobre este retorno a la religiosidad. Por una parte ya señalábamos como la crisis de los países del socialismo real llevo a un vacío de paradigmas y a una incertidumbre generalizada, generando una crisis de creencias al disolverse las certidumbres que sustentaban la sociedad, provocando que individuos y sociedades se sientan desorientadas. Una sociedad cada vez más globalizada, donde el individuo se siente aislado, que no garantiza necesidades básicas de la ciudadanía, pero que se presenta como la única sociedad posible y sin la esperanza de poder cambiarla puesto que el modelo utópico se asume fracasado. En este marco de incertidumbre, mujeres y hombres buscan un marco de referencia que les ofrezca la comprensión de la realidad que están viviendo y una oferta de salvación individual. Esta crisis de paradigmas ha facilitado el resurgimiento de corrientes de pensamiento religioso que habían nacido a finales del siglo XVII, en una situación de crisis similar y como reacción ante el auge y la expansión por el mundo del pensamiento racionalista occidental y la modernidad, que desarrollaron estados muy estructurados  cada vez con más competencias en la vida de los ciudadanos, con gobernantes que definían sus políticas en base al racionalismo ilustrado, donde se valoraba el conocimiento racional y científico sobre los saberes tradicionales y en los que  la interpretación de los fenómenos económicos, sociales y culturales, resultaba compleja e inaccesible para muchas personas y su vida cada vez estaba más determinada por factores y poderes lejanos de lo local. Para llenar este vacío se desarrollaron dos corrientes religiosas: el Fundamentalismo que realizó estudios con el objetivo de probar que los acontecimientos que narra la Biblia son verídicos y a partir de esa afirmación legitimar la veracidad de todo su contenido y de esa forma exigir que sean el fundamento para el gobierno de los países. Por otro lado los movimientos carismáticos que promueven la experiencia religiosa personal, mística y emocional, la salvación individual, el protagonismo, la recompensa en la tierra.

En el proceso de resurgimiento religioso que vive El Salvador, especialmente  después de los Acuerdos de Paz, se da un fuerte crecimiento de las corrientes religiosas fundamentalistas, pentecostales y neopentecostales portadoras de valores fuertemente conservadores. Frente al compromiso social de construir el reino de Dios en la tierra que tuvieron los movimientos vinculados a la teología de la liberación, promoviendo un fuerte compromiso de los creyentes con la transformación de la sociedad, las nuevas corrientes religiosas en auge, promueven un concepto de la salvación individual, no basada en el compromiso con el resto de la sociedad, sino en la relación personal con la divinidad, lo que genera un debilitamiento del compromiso social y ciudadano. A ello se suma la creencia en que fin del mundo está cercano  y en el providencialismo, es decir la implicación directa de la divinidad en todos los acontecimientos que ocurren en el mundo, por lo que carece de sentido el compromiso de los creyentes con la política y los cambios sociales. Un componente también presente es el pensamiento patriarcal que relega a la mujer a un papel subordinado, ejerciendo  control sobre su cuerpo, su sexualidad y capacidad reproductiva.

El patriarcado, ha utilizado tradicionalmente la manipulación de la religiosidad de la población, para imponer normas y códigos morales controladores de la sexualidad humana, asignando a la mujer un destino ligado únicamente a la maternidad. Por ello, han considerado una amenaza a sus mecanismos ideológicos y sociales de control, el reconocimiento de derechos alcanzado por el movimiento feminista y de mujeres, desde hace 20 años en la Conferencia Internacional de El Cairo sobre la Población y en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing, que sentaron las bases para la definición de los derechos sexuales y los derechos reproductivos.  Esto explica que las mayores resistencias para el avance de estos derechos y su garantía a través de leyes y políticas públicas, la encontramos  entre algunas jerarquías eclesiásticas, que presentan estos derechos como si fueran un ataque a las creencias religiosas, y con el argumento de defenderlas, han generado una rearticulación del activismo religioso que, sin abandonar formas tradicionales de influencia, ha desarrollado nuevas estrategias de incidencia que es importante conocer, para poder neutralizarlas.

Para ello debemos de tener en cuenta la fuerte presencia de la religiosidad en El Salvador. La mitad de la población (50.4 %) se considera católica romana, el 38.2 % evangélica, un 2.50 % dice pertenecer a otras religiones y el 8.9 % afirma no tener ninguna religión. Sin embargo esta religiosidad es más acentuada en las mujeres, ya que mientras el 13.10 % de hombres dice no tener adscripción religiosa, solo el  5.50 % de mujeres asumen no ser religiosas. Esto nos revela la existencia de una amplia pluralidad de pensamiento y creencias en nuestro país.

Esta pluralidad está garantizada por la Constitución salvadoreña que contempla todas las características propias de un Estado laico: el respeto a la libertad de conciencia y creencias así como  su práctica individual y colectiva, la autonomía de lo político y de la sociedad civil frente a las normas religiosas y filosóficas particulares y por último la no discriminación directa o indirecta hacia seres humanos por sus creencias o convicciones o por sus opciones y comportamientos afectivos, sexuales y reproductivos. Sin embargo los diversos órganos del Estado y la clase política se sienten  fuertemente coaccionados por el tutelaje y hegemonía ideológica que ejercen algunas de las jerarquías religiosas más prominentes. Persiste una gran  influencia de la Iglesia Católica, que mantiene una importante implantación en el país y una fuerte jerarquización, como herencia de su  pasado colonial. De igual forma hay  un auge creciente de las iglesias evangélicas, que si bien tienen menos incidencia institucional, por su gran diversidad y no disponer de estructuras tan jerarquizadas, ejercen una gran influencia social en sectores populares y clases medias, a través de su amplia red de centros de oración.

En este marco, de amplia y plural religiosidad y aprovechando el débil  carácter laico del Estado,  las instituciones religiosas son  las principales sostenedoras del patriarcado y la heteronormatividad, manteniendo  su doble rol de agentes de socialización y actores políticos. A la vez que no renuncian y conservan los privilegios que tienen como institución religiosa, reclaman y ejercen su derecho, por otra parte legítimo, a ser parte de la sociedad civil, participando activamente en el debate político público para la conformación de leyes y definición de políticas públicas y haciendo uso de los mecanismos que el Estado democrático proporciona. Por ello hemos visto como se ha desarrollado una progresiva “ONGización” de lo religioso en la oposición a las políticas de género y a los derechos sexuales y reproductivos.

Asistimos a lo que se ha dado en llamar  secularismo estratégico, es decir la defensa de principios y normas de origen religioso a partir de estructuras ciudadanas y con argumentación explícitamente no religiosa. El discurso de los activistas religiosos para oponerse a las feministas, a los movimientos por la diversidad sexual y a los DSyDR en general y defender  normas morales tradicionales, de origen religioso,  se realiza sin hacer referencia a lo sagrado, a Dios o a la doctrina oficial de una iglesia, sino utilizando argumentos que, más allá de su veracidad y calidad científica o racional, son exclusivamente seculares, no religiosos.

Ante el trabajo de incidencia y movilización que realizan el movimiento de mujeres y LGTBI para la aprobación de leyes y políticas que garanticen  los derechos sexuales y reproductivos de la población, estos grupos conservadores han desarrollado una intensa movilización y capacidad de incidencia.

Toman de los movimientos sociales sus formas de denuncia, movilización, propaganda e incidencia y formulan sus propuestas utilizando  lenguaje y conceptos de los defensores de DDHH, se autonombran defensores de  ”la vida”,  del derecho del “no nacido”, de “la familia”, es decir de bienes, que se consideran comunes y públicos, pero a través de los cuales promueven que es  más importante la vida del embrión que la de la mujer gestante, que la única familia posible es  la patriarcal y heterosexual y que los padres tienen la potestad de negar a sus hijas e hijos una educación afectiva sexual.

En su estrategia de retomar reivindicaciones de los movimientos sociales latinoamericanos, para intentar legitimar la agenda fundamentalista, estos grupos utilizan la fuerte identidad nacional o local de la población, para presentar su ataque a los derechos sexuales y reproductivos como oposición a la ”injerencia de países ricos para dominar a nuestros pueblos, impidiendo su crecimiento e imponiendo costumbres extranjeras”. Sin embargo, forman parte de redes internacionales dirigidas por instituciones religiosas y políticas. Los llamados movimientos “pro vida”, son las filiales nacionales de Vida Humana Internacional/Human Life International (HLI),  una organización con sede en USA, que trabaja contra la distribución de anticoncepción y se opone a la educación sexual, al aborto y las técnicas de reproducción asistida. Desde 1998 tiene una Oficina en Roma para colaborar con el Vaticano, en especial con la  Academia Pontificia para la Vida, fundada en 1994 por Karol Józef Wojtyła, que es un “tanque de pensamiento” vaticano, para estudiar los principales problemas relativos a la sexualidad, que entran en conflicto con la moral cristiana y las directivas del Magisterio de la Iglesia. Desde esta institución se elaboran los discursos argumentativos que utilizan los grupos fundamentalistas. Así mismo, es la promotora de la creación de Cátedras de Bioética en las Universidades Católicas y del Opus Dei, donde se forman con un enfoque fuertemente conservador, muchos de los profesionales que en los hospitales y otras instituciones tendrán la decisión sobre la aprobación de un aborto, la inseminación in vitro o las políticas de anticoncepción.

Por su parte las organizaciones fundamentalistas de origen evangélico, también tienen fuertes vínculos con redes internacionales, en especial con la Mayoría Moral y la Nueva Derecha Cristiana de USA, creadas por  fundamentalistas cristianos, que se convirtió en una  fuerza política  del ala más conservadora del Partido Republicano, con el objetivo de  apoyar las campañas electorales del Presidente Ronald Reagan y después de George Bush padre y George Bush hijo. Su agenda tiene entre sus objetivos  “liderar como cristianos  la batalla contra el aborto, que es un asesinato por encargo”,  “oponerse a la desintegración de la familia tradicional en América” y “a la promoción de los matrimonios homosexuales”.

En América Latina estos grupos fundamentalistas han desarrollado estrategias parlamentarias organizando al interior de los  órganos legislativos, bancadas y bloques ideológicos, ya existentes en Brasil, Costa Rica, Perú y México. Han controlado Comisiones legislativas de Derechos Humanos o de la Mujer, desde donde han impulsado legislación de apoyo a las propuestas fundamentalistas.

En el ámbito jurídico han promovido reformas constitucionales, para poner “candados” legislativos que impiden  la aprobación de futuras leyes a favor del matrimonio igualitario o la despenalización del aborto, inmovilizando el avance de los derechos.  Una estrategia similar la han utilizado para intentar revertir derechos ya alcanzados, presentando acciones de inconstitucionalidad, contra leyes que garantizaban derechos sexuales y reproductivos.

Para garantizar su hegemonía ideológica, los grupos fundamentalistas, están pretendiendo imponer la educación religiosa obligatoria en las escuelas públicas, como han hecho la Conferencia Episcopal Peruana y del Uruguay violando el carácter laico del Estado, a la vez que han frenado el derecho a educación e información sobre sexualidad. Ambos casos parecidos a lo ocurrido con el Manual de educación afectivo sexual “De adolescentes para adolescentes”, elaborado por los Ministerios de Educación y Salud de El Salvador y que fueron quemados en el año 2000, por orientación  del Obispo, sin importar que más del 32 % de embarazos en nuestro país sean de niñas y adolescentes.

En este contexto es también importante señalar que existen grupos de ciudadanos y ciudadanas que desde su opción religiosa promueven los derechos sexuales y reproductivos, como las Católicas por el Derecho a Decidir o Creyentes por la Ley Civil, grupo evangélico peruano que lucha por la unión civil de parejas del mismo sexo o teólogos y teólogas como Ivonne Guevara de Brasil, María López Vigíl de Nicaragua o Fray Julián Cruzalta de México, que elaboran un discurso alternativo que da cabida a los derechos sexuales y reproductivos dentro de la religiosidad.

Las diversas expresiones del fundamentalismo están permitiendo al capital ejercer su dominación no solo a través del control de  mecanismos políticos y económicos, sino incluso cuando pierde el dominio sobre algunos de  los poderes del Estado, mantiene un control social a través de la hegemonía ideologica que ejerce sobre toda la población que asume como único posible, al modelo neoliberal capitalista, ante cuyas consecuencias “la acción de los individuos es estéril  ya que nada puede cambiar sin la intervención de la divinidad”, apareciendo el individualismo y la competencia como única forma de mejorar su posición económica o de salvarse de la crisis.

En la actualidad, los fundamentalismos económicos y religiosos tienen un carácter hegemónico en amplios sectores de la sociedad centroamericana, suponiendo un freno a los avances emancipatorios, pues aunque en el ámbito político electoral los partidos progresistas reciban el apoyo a sus propuestas de gobierno y transformación social, el imaginario de la ciudadanía está fuertemente permeado por el modelo económico neoliberal y normas morales conservadoras generadoras de sumisión, providencialismo y represión de las propias libertades para un ejercicio libre y crítico del conocimiento y que reprimen la toma de decisiones sobre el propio cuerpo y la sexualidad.

La experiencia nos muestra que para poder avanzar en un pensamiento emancipatorio con proyección hegemonía, es necesario, por una parte recuperar  el carácter laico del Estado, no solo  garantizando la libertad de pensamiento y creencias, sino también la autonomía del Estado respecto al pensamiento religioso y las jerarquías eclesiásticas, para que no se pretendan imponer a través de las políticas públicas, las concepciones y normas morales específicas de una institución religiosa. Y esto  supone acciones, que ya desde la sociedad se están reivindicando, como garantizar el carácter laico de la educación, la aprobación de políticas públicas que garanticen los derechos sexuales y reproductivos de toda la población y una educación integral en sexualidad.

Y por otra parte desde los movimientos sociales y los partidos de izquierda  hay que asumir la batalla ideológica que supone  desarrollar un pensamiento que retome, de forma crítica y creadora, los mejores valores de los movimientos sociales que nos antecedieron, que incorpore las concepciones, valores y utopías del feminismo, uno de los movimientos sociales más radical, creativo y propositivo de las últimas décadas, así como del paradigma indígena del buen vivir, del ecologismo y los movimientos altermundistas que conciben la liberación de la humanidad en una sociedad alternativa a la neoliberal.

Ganar  a la mayoría de la población al convencimiento  de que otro mundo es posible, que entre las personas podemos recuperar una forma de relación basada en el respeto a las diferencias, la equidad, solidaridad y justicia, asumir la responsabilidad de garantizar la sostenibilidad de nuestro planeta para las generaciones que nos seguirán, son  el reto para construir una hegemonía liberadora para el conjunto de la sociedad a partir de las propuestas liberadoras de los diversos movimientos sociales y organizaciones políticas.

AUTONOMIA Y ARTICULACION DE MOVIMIENTOS POLITICOS Y SOCIALES Y LA LUCHA POR LA TRANSFORMACIÓN REVOLUCIONARIA DE LA SOCIEDAD SALVADOREÑA.

30 Jul

roger

Ponencia de Roger Blandino Nerio para los Diálogos Culturales de Invierno 2015

INTRODUCCION

Es conveniente recordar que los fenómenos sociales y políticos no ocurren surgidos de la nada, son fenómenos que se ubican en el tiempo y en el espacio y su aparición da lugar a nuevos fenómenos; lo mismo ocurre con las ideas, con los conceptos, que nutridos de realidad  se enriquecen encadenando  eslabones que conducen a afinar  y con el tiempo a superar  las viejas definiciones.

Lecturas distintas de esto pueden existir desde luego, pero se debe tener sumo cuidado en no caer en la inmutabilidad de las ideas, ese es el camino a la lectura religiosa de la vida, de la historia, de la política y de las ideas revolucionarias. La negación de la dialéctica.

  ALGUNOS ANTECEDENTES.

El 9 de Noviembre de 1989 ocurre el derrumbe del llamado Muro de Berlín; el 20 de Diciembre de 1989 tropas del ejército imperial norteamericano invaden, bombardean y asesinan a mansalva a miles de panameños y  derrocan al gobierno del General Manuel Noriega; el 25 de febrero de 1990, el Frente Sandinista de Liberación Nacional pierde el poder ejecutivo, el cual fue retomado por una coalición de partidos opositores fuertemente apoyados por el imperialismo norteamericano; el 25 de Diciembre de 1991 se termina de derrumbar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas  -URSS-  la Patria revolucionaria fundada por Lenin y que luego de su muerte en algún momento de su historia perdió el rumbo  hasta terminar construyendo su propia sepultura.

Ese es el contexto, en 2 años con un mes y 14 días muchas cosas cambiaron, ante la opinión de los pueblos, se cayeron paradigmas revolucionarios y “emergieron victoriosas” las ideas más reaccionarias conocidas y eso marcó para la izquierda la búsqueda de caminos ante la nueva situación.

Se puede reconocer al menos 4 formas principales de ver las cosas en relación a los conceptos centrales que interesa debatir, sin desestimar la existencia de otras formas de pensar con distintos niveles de adhesión en las organizaciones y partidos de distintos países.

 De hecho en medio de la parafernalia de las derechas reivindicándose victoriosas a lo largo de la década del 90 del siglo pasado, surgen en el seno de la izquierda posturas  que van desde los que arremeten en contra de todo el cuerpo de ideas que guiaba su lucha llevándoles a su descalificación total y a la renuncia  vergonzante a su pasado y a seguir luchando; hasta llegar a quienes aun ahora, mantienen invariable su manera de ver la teoría e interpretarla  y en consecuencia se aferran a viejos esquemas, a la estrategia y a la táctica ya conocida y señalan como claudicantes a todos los que no se arrodillan  ante el “santificado”  instrumental teórico que les ha servido de sustento, siendo incapaces de leer las nuevas realidades, asumiendo posturas conservadoras que devienen en reaccionarias.

Por otra parte encontramos a quienes proclaman que  “El Partido” es innecesario y que los cambios vendrán casi exclusivamente de la lucha de los movimientos sociales, está concepción movimientista cobro mucha fuerza en la década de los 90 del siglo pasado y primeros años del nuevo siglo ganando cada vez mayor presencia y poder político que obligo a repensar la construcción de instrumentos políticos partidarios de nuevo tipo en varios países. Pero además, cobro vida en este contexto la reflexión que condujo al planteamiento de desarrollar nuevas formas de  fortalecer el partido revolucionario a partir de nuevas formas relacionarse con la sociedad y particularmente con las distintas organizaciones del movimiento social y popular.

LA LUCHA POR LA HEGEMONIA DE LAS IDEAS A PARTIR DE 1992.

       Es importante  ver que el conjunto de las fuerzas sociales, políticas, militares  y económicas  agrupadas en torno a la derecha y  a la izquierda no lograron establecer un predominio sobre el otro  para definir  la guerra, lo que combinado con la situación internacional condujo al desenlace negociado y  llevo el 16 de Enero de 1992  a la firma de los Acuerdos de Paz en Chapultepec, México.

Si bien  la derecha continuo conservando el control del aparato político del Estado y este mantiene las características de la República derivada de la Revolución Burguesa de Francia; se ve obligada a presenciar el derrumbe de los principales soportes de la dictadura oligárquico militar, dictadura que fue  construida  a lo largo de 60 años, a partir de 1932.

Los Acuerdos de Paz inauguran un proceso de transición hacia la democratización del país que  pone en riesgo los privilegios amasados desde el siglo XIX por la elite dominante. Estos  Acuerdos  pasan de ser un documento firmado, a ser un mojón en la historia nacional, bisagra que si mueve la puerta de la nación hacia abajo  lleva de retroceso las conquistas alcanzadas, pero si está se mueve hacia arriba  conduce a la democratización que en esta etapa implica desarrollar una sociedad de hombres y mujeres que toman conciencia de ser seres humanos con derechos frente a un estado que les reconoce como tales, sentando las bases para la futura transformación profunda de la sociedad.

Vistas las cosas así, se abre para la derecha la lucha por recuperar la amplia hegemonía de sus ideas y del poder que alguna vez  tuvo. Desde 1932 los acomodos y reacomodos en el poder político se expresaron como disputas entre  fracciones de la burguesía, el pueblo a lo sumo fue instrumento de estos actores; ni en 1944, ni en 1962 en donde fue evidente el protagonismo popular, se estuvo cerca de tomar el control de la situación, lo que no devalúa lo que estas jornadas de lucha significaron para la educación política de  amplios sectores.

Para la  izquierda, esto significaba que la acumulación alcanzada  en las luchas del segundo lustro de los 60 del siglo pasado, ampliada de forma impresionante en los años 70  y llevada a los más altos niveles del enfrentamiento en los años 80, se debía  de mantener  y  ampliar  enmedio de las dificultades que para el mundo de las ideas revolucionarias representó el fracaso de la Unión Soviética y, enmedio de la impresionante complejidad que significó la vuelta a la vida civil de cuadros dirigentes y militantes del partido de todas sus  áreas: política, militar, social, etc. que retornaban después de muchos años, a rehacer sus vidas.

ALGUNOS ELEMENTOS CONDICIONANTES EN LA REALIDAD POST ACUERDOS DE PAZ.

Esta etapa abarcó desde 1992 hasta el año 2001, en el FMLN se debatía sobre el rumbo del proceso: ¿era la conquista de los Acuerdos de Paz una etapa en el camino de la profundización revolucionaria?  o ¿era el contenido de los  Acuerdos de Paz el objetivo final de la lucha?

En medio de ese debate central, se  reflexiona también sobre  fenómenos como el problema de la discriminación de las mujeres, el medio ambiente y entre otros temas, es motivo de discusión el problema de la relación con las fuerzas sociales y sobre  el concepto de autonomía y sus implicaciones.  En este último aspecto se encuentran  visiones fuertemente cargadas de la inercia de las formas de conducción del movimiento popular en condiciones  de guerra;  por otra parte, enfoques que reconocían la necesidad de modificar la verticalidad utilizada en el pasado avanzando hacia  formas más horizontales de relación; habiendo así mismo, quienes defendían la autonomía para justificar su alejamiento de la disciplina del partido y otros que simplemente enarbolando “banderas renovadoras” despreciaban las  tradicionales formas de organización popular y abogaban por tomar distancia de estas y acercar al partido a las organizaciones de la clase media, de la intelectualidad o de los empresarios; para estos últimos se volvía irrelevante profundizar ese debate.

Es preciso señalar que en el mismo tiempo  se van desarrollando al menos 3 nuevas situaciones que  influyen en la vida social y en toda esta  discusión partidaria:

  1. La profundización de las medidas neoliberales que condujeron a despidos masivos en el aparato de estado y al progresivo abandono del agro,  que tuvo como consecuencia mayor desempleo en el campo y en la ciudad, haciendo crecer el llamado sector informal que se convierte por su peso en un nuevo sujeto político de importancia.
  2. La migración de salvadoreños que creció a consecuencia de las razones señaladas produciendo un doble efecto negativo, por una parte la anormal socialización de miles de niños y niñas por la ruptura de su núcleo familiar, y segundo el impacto en el país más negativo que positivo de la transculturización, y
  3. El “Desconcierto ideológico” de ese momento permitió que concepciones como la autonomía de los movimientos sociales  respecto al partido, pudiera ser estimulada muy sutilmente por sectores reaccionarios de “la cooperación internacional” empujando a parte de los dirigentes  de sindicatos, de gremios de distinto tipo, etc que a su vez eran miembros del partido a hacerse eco del planteamiento desde un enfoque que conducía al distanciamiento  y a la ruptura, sometidos a los “Objetivos” del proyecto en ejecución bajo la orientación de la ONG administradora de los fondos; no fueron pocos los casos en los que organizaciones de trayectoria en la lucha terminaron desnaturalizadas, mediatizadas y convertidas ellas mismas en ONGs. De la misma manera  la promoción de ayudas específicas de “fondos de cooperación” sirvió  para desunir al movimiento y desarrollar procesos de segregación y diferenciación dentro de los  sectores poniendo a disputar ese dinero entre grupos  de la misma organización o diferenciándolos por razón de edad, de género, etc.

La consecuencia es la fragmentación y debilitamiento del movimiento popular y la emergencia de decenas de ongs que modificaron el paisaje  organizativo y que ponen de moda  categorías que  invisibilizan el carácter clasista del enfrentamiento en la sociedad, ganan preeminencia definiciones como “Sociedad Civil” y  “Movimiento Social” en los escritos y discursos  por encima de “Movimiento popular”.

En otras palabras, asistimos a un proceso en donde la derecha toma ventaja  al debilitar parcialmente estructuras que han sido bastión de la lucha por los cambios, al debilitar al movimiento organizado que se identifica y se reconoce en sus intereses de clase,  logrando en alguna medida su invisibilización.

Pero, el enfrentamiento no solo se libra en ese campo, también es importante ver que la imposición del modelo neoliberal por la oligarquía financiera y sus aliados por su esencia antipopular genera profundo malestar en la población  y por su carácter excluyente impacta atropellando a sectores de la misma burguesía lo cual desata fuertes contradicciones en su seno.

El otro campo de acción que es el de la lucha política electoral devenida en forma principal de lucha para llegar al poder, desde 1992, se vuelve una especie de termómetro para medir los avances y es un espacio en donde el FMLN a pesar de las dificultades va teniendo éxitos y progresando paulatinamente lo que le permite incidir sobre nuevos sectores sociales, avanzar en su política de alianzas y estimular  a la recuperación organizativa de los sectores populares.

EL NUEVO SIGLO Y LAS NUEVAS BATALLAS.

El año 2001 inicia  golpeando a El Salvador con 2 terremotos de origen natural y con el terremoto de la dolarización que agudiza la situación precaria del pueblo y genera condiciones objetivas más propicias para el desarrollo del movimiento organizado del pueblo y para buscar incidir en su articulación con el fin de avanzar procesos que superen la dispersión. El Partido ya había definido hacia finales de los 90  “La Autonomía” como un principio en la relación con los movimientos y desde ese enfoque contribuye a facilitar la integración de varios sectores en el denominado Bloque Popular Social.

El año 2002 en el gobierno de Francisco Flores de Arena se aprueba el decreto 1107 que permitiría concesionar los servicios de salud,  con esto se intenta  avanzar en el proyecto privatizador del sector, dando lugar esta medida a una larga suspensión de labores de los trabajadores y trabajadoras  que se prolongo por 9 meses (Desde el 18 de septiembre del 2012 hasta el 13 de Junio del 2003) y se volvió  una especie de parte aguas entre el pasado de dispersión popular y la urgencia de avanzar hacia formas de articulación  para enfrentar la amenaza.

Siendo la salud un tema tan sentido en la población, la amenaza dio lugar a un creciente proceso de movilización popular de apoyo al paro en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social. Llevo a las organizaciones a movilizarse permanentemente  y  a construir entre ellas  la coordinación que permitió el éxito, expresión de ello fue la “Alianza Ciudadana en Contra de la Privatización de la Salud” que aglutino a varias organizaciones de distintos sectores. Este enfrentamiento puso en el mismo lugar  “a los diversos” y demostró nuevamente que nada es más concientizador en materia de coordinar y unificar sectores, que defender la misma trinchera frente al enemigo común. De nuevo la vida  demostró también, que la articulación de los esfuerzos entre organizaciones distintas, aun  del mismo campo, no es un producto ni de proyectos de cooperación, ni del voluntarismo, sino del avance  de las condiciones subjetivas en el seno del pueblo empujado por las condiciones objetivas de la sociedad.

 Esta batalla y sus resultados exitosos estimularon el reencuentro de organizaciones sectoriales y sindicales   forjándose agrupamientos como respuesta a la realidad que presiona sobre sus intereses y estimulada por el debate ideológico en el FMLN y en la izquierda en general, algunos intentos fracasaron, pero otros lograron  avanzar  progresivamente hacia la consolidación.

El proceso  alimentado de esta experiencia y de nuevas luchas en contra la minería metálica,  por el derecho al agua, etc.  condujo a reflexiones más profundas. Nuevos sujetos sociales fueron emergiendo y movilizando en distintas coyunturas para detener las amenazas en contra del pueblo: Ambientalistas, Mujeres organizadas en torno a sus reivindicaciones de igualdad, movimientos eclesiales, organizaciones de la diversidad sexual,  del sector informal y otros, incluyendo profesionales, intelectuales, asociaciones empresariales de la micro y pequeña empresa junto a expresiones tradicionales sindicales, campesinas, etc.

No solo se trata de nuevos sujetos políticos que reclaman derechos, ellos en sí  son el reflejo de que en la sociedad se ha movido la vieja estructura social y de que se está moviendo hacia adelante la forma de pensar la vida en la sociedad.

En lo concreto, se está cuestionando la irracionalidad del modelo depredador también desde fuera del partido revolucionario y no solo por las organizaciones sociales o populares más cercanas. Esto  exige a la izquierda partidaria  ir permanentemente al encuentro del fenómeno, armada de lo mejor de su arsenal de ideas y con claridad de su estrategia de período, asegurando lecturas creativas de lo que ocurre y  procurando dejar muy lejos el oxido que etiqueta todo en el bando de los buenos (los que ideológicamente se  preconciben cercanos a la izquierda) y el bando de los malos (Aquellos que indefectiblemente y por toda la eternidad son enemigos de clase o sus lacayos). En nuestra realidad, si el Partido sabe tratar correctamente  estas relaciones, con respeto, promoviendo acuerdos, aceptando desacuerdos, proponiendo y aceptando propuestas, puede seguir jugando el rol de vertebrador de distintas articulaciones  que en los últimos años y hasta hoy, en buena medida, importantes  sectores le reconocen en la práctica.

Lo anterior es una demanda mucho mayor si se toma en cuenta que para el caso de El Salvador a  17 años de haber firmado los Acuerdos de Paz,  el FMLN desplazo del gobierno central a la derecha oligárquica y es ahora el partido que gobierna por segundo período a partir del año 2014, respaldado por decenas de organizaciones populares y sociales, por el pueblo que camina a pie y por una alianza con sectores que fueron golpeados por los impulsores del neoliberalismo.

 Coherente con la necesidad de respuestas claras a los desafíos del momento, Salvador Sánchez Cerén Dirigente histórico del FMLN y hoy Presidente de El Salvador plantea  en su libro “El País que Quiero” (año 2012), reflexiones sobre este tema: “Partidos Políticos y movimientos sociales debemos de estar bien comunicados y concertar agendas para actuar conjuntamente. Podemos y debemos de hacerlo desde el respeto mutuo, sin confundir nuestros roles, manteniendo fluida comunicación y reforzando nuestras propuestas en una agenda social de nación”.

Salvador  Sánchez Cerén apunta en una dirección que se compenetra del nuevo contexto y sus exigencias y por ende de la necesidad de nuevas formas de verse, de entenderse, de relacionarse entre el partido y los movimientos populares y sociales en general, distinta al viejo esquema de  movimientos sociales totalmente subordinados al partido,  que fueron sello distintivo de los partidos de izquierda y también de derecha, en  el pasado.

Precisamente estas ideas son  claves para sentar bases y hacer  abordaje de uno de los problemas centrales del momento, problema  que existe por la simple razón de que nuestras ideas en El Salvador y en Latinoamérica han avanzado: Se trata  de la relación entre el partido, nuestro gobierno y el movimiento popular y social. No son lo mismo, no son subordinados unos de otro, pero todos enfrentan al mismo enemigo: La derecha reaccionaria y su aliado fundamental el imperialismo norte americano.

 En definitiva y para finalizar, la oscuridad inaugurada el 9 de Noviembre de 1989 viene cediendo ante la luz que encendió Hugo Rafael Chávez Frías el 6 de Diciembre de 1998 al ganar la Presidencia  de Venezuela. Esa luz abrió el camino y  ha puesto a caminar al fantasma de las nuevas ideas que recorre América Latina difundiendo un ideario progresista  en  el terreno del pensamiento social y  disputa palmo a palmo la hegemonía frente al conservadurismo, desafiando la mitología del miedo a lo nuevo, inyectada desde la derecha por décadas en el espíritu de la sociedad.

  1. Un tema importante para hacer avanzar el proceso de cambios es la lucha reivindicativa, pero esta manejada incorrectamente puede ser amenaza del proceso. La lucha reivindicativa orientada a la superación de las carencias y necesidades de la clase trabajadora y de la población históricamente excluida es necesaria y  no puede ser soslayada aun en medio de las dificultades económicas que se atraviesan en  naciones gobernadas por gobiernos de signo progresista distintos  de los neoliberales. Ante esa situación, Los  gobiernos progresistas y de izquierda están  obligados a ser más creativos en la búsqueda de soluciones y los liderazgos  sociales por su parte,  están obligados a profundizar el análisis de la situación concreta y a la redefinición de la  táctica de lucha  en función de avanzar en las propias reivindicaciones, procurando hacer coincidir estás con el gran objetivo de la  profundización de las transformaciones generales de la sociedad.  En Particular en las organizaciones ligadas a las instituciones públicas empujar un esfuerzo limitado al  economicismo y a reivindicaciones estrictamente corporativistas que no reconocen la situación general del pueblo, es un error.
  2. El problema de la sustentabilidad futura de las transformaciones alcanzadas y el aseguramiento de la aplicación de nuevas legislaciones orientadas a democratizar nuestros países y a la profundización de los cambios logrados, es un asunto que demanda reflexiones más profundas, es decisivo tenerlo en cuenta desde los movimientos sociales.

La acción contra revolucionaria desarrollada por las clases explotadoras y su aliado imperialista es constante y diversa y hasta hoy viene siendo resistida exitosamente por nuestros pueblos, sin embargo no está derrotada y por tanto sigue siendo una amenaza.  Este período histórico de avance popular en nuestra América ha permitido a los pueblos conocer mejor las entrañas del estado burgués nacido de la llamada Revolución Francesa, los tres poderes, el rol de las instituciones como garantes del Status Quo se ha puesto de manifiesto, si bien el gorilismo brutal del pasado dejó la escena, solo dio paso  a vestir con ropas de seda a  los gorilas, es el caso de Honduras y de Paraguay en los que tuvieron éxito y es la línea desestabilizadora, francamente antipopular que desarrolla la Sala de lo Constitucional en El Salvador, a manera de ejemplo.

La sustentabilidad futura de las transformaciones revolucionarias  demanda no solo ganar elecciones, nos exige sobre todo permanente movilización consciente de los pueblos y fortalecimiento organizativo más allá del estricto interés  reivindicativo y, en el momento de adecuada madurez política del proceso  dar el paso a la refundación de los estados trasladando más poder al pueblo organizado.

  1. Otro tema de importancia para el avance del proceso revolucionario es el papel de los movimientos sociales de distinto tipo en la lucha contra las viejas estructuras enquistadas por décadas en el aparato de estado de cada país. Estas viejas estructuras conformadas por empleados de distintos niveles han devenido en agentes  al servicio  del sabotaje de procesos y proyectos, han favorecido la continuidad  de las prácticas de corrupción y promovido el maltrato a la ciudadanía etc. todo con el objetivo de desprestigiar y  hacer fracasar a los gobiernos progresistas, de alimentar la agenda mediática desestabilizadora y llevar al descontento a la población. La derrota de la burocracia perversa es posible combinando la acción institucional con la activa participación organizada del pueblo en defensa de sus derechos.
  2. La unidad de los movimientos sociales y sindicales en cada país es necesaria para avanzar hacia agendas de lucha compartidas entre los distintos componentes del movimiento, sin renunciar a las plataformas específicas, lograrlo puede permitir avanzar a elevar la calidad eficiencia y alcance de la interlocución con los gobiernos, además de ser la unidad una palanca de cambios frente a las amenazas que vienen desde la reacción.

Un plano superior de este esfuerzo es la unidad a escala regional y latinoamericana como espacio para compartir experiencias y fortalecer la solidaridad y lucha hacia el objetivo común de los cambios estructurales en cada país hacia el socialismo, este es un proceso que avanza y debe de ser fortalecido en el futuro inmediato.

  1. Un reto fundamental de los movimientos sociales comprometidos con los anhelos revolucionarios se plantea en la batalla de las ideas, la extensión territorial y sectorial de los movimientos organizados permite ser más incisivos, pero debemos ir más allá de lo hasta hoy realizado.

El enemigo sigue dominando la agenda mediática nacional de cada uno de nuestros países y domina la agenda noticiosa internacional; los recursos que desde el campo revolucionario se han construido si bien hoy presentan mayor calidad y cobertura siguen siendo muy inferiores a los de la reacción. Es desde esa comprensión que es clave la tarea de llevar  al pueblo la información, los principales temas del debate público y nuestros razonamientos, nuestros métodos de comunicación de siempre, las formas artesanales, el contacto directo, la asamblea, el conversatorio, el mitin y toda la gama de recursos que hemos empleado toda la vida combinado con las nuevas formas, las nuevas tecnologías son muy importantes.

Hemos logrado con todas nuestras luchas y esfuerzos mover el pensamiento social dominante de las viejas  formas  conservadoras construidas por más de un siglo hacia  nuevas visiones progresistas cuyo nivel de consolidación están en proceso de afirmarse, esa es la batalla central, la batalla de las ideas y en ella todos los movimientos sociales debemos de estar insertos haciendo de cada espacio una trinchera popular.

Diálogos Culturales de Invierno: Autonomía y articulación de Sujetos Sociales

27 Jul

11745869_952921351397010_63460856595381202_n

El pasado martes 21 de julio en el auditorio Nº 4 se desarrolló la tercera jornada de Diálogos Culturales de Invierno 2015 organizada por la Secretaría de Cultura del FMLN con el tema “Hegemonía para el cambio social”.

El panel estuvo integrado por la filósofa argentina Isabel Rauber, el economista Néstor Napal y el dirigente social y diputado del Frente Roger Blandino Nerio. Ellos disertaron en torno al tema “Autonomía y articulación de sujetos políticos y sociales”.

El primero en participar fue Nestor Napal, quien dijo que para construir hegemonía era necesario aumentar la base social y la cantidad de gente organizada, generar conciencia social y promover una lucha social que sea capaz de disputar la hegemonía cultural, o ese sentido común impuesto desde el poder que neutraliza la capacidad revolucionaria y transformadora de las grandes mayorías y que solo beneficia a una minoría privilegiada.

En cuando a disputar hegemonía Napal destacó que “Las experiencias más exitosas tienen que ver con la construcción de un sujeto social que deriva de la conjunción entre movimientos sociales, partidos de izquierda y gobiernos de izquierda. Esta conjunción ha demostrado ser la más fuerte a nivel latinoamericana.” Y agregó que este sujeto debe plantearse como prioridad la disputa de la hegemonía cultural.

Por su parte Isabel Rauber dijo que “la batalla cultural es imprescindible porque en lo cultural se anudan lo público y lo privado, lo trascendente y lo cotidiano, en prácticas repetitivas que van acuñando en nuestros espíritus lo que materialmente delimita nuestras conductas. Es el terreno privilegiado por el poder para afianzar ideológicamente, por diversos medios, sus conquistas o proyectos originados en lo económico y político.”

La filósofa también dijo que “construir una nueva civilización humana, liberadora, justa, solidaria, diversa y ecológicamente sustentable no será una realidad si los cambios se limitan a ser la contracara del capital, a dar vuelta la tortilla.” De ahí que “la tarea revolucionaria no consiste en construir una contra-hegemonía, sino en construir una cultura y conciencia políticas radicalmente diferentes, superadoras de discriminaciones, jerarquizaciones y exclusiones de cualquier tipo, y también de todo pensamiento, modos de vida y cosmovisión únicos.”

Y para concluir, Roger Blandino Nerio dijo que los “fenómenos sociales y políticos no son fenómenos abstractos aislados, sino que son cosas concretas que ocurren en un espacio y en un tiempo concretos y las ideas también se mueven alimentadas de esa realidad, las ideas no son estáticas” recalcó.

Y agregó que “En el proceso revolucionario salvadoreño la articulación de sujetos sociales ha demostrado que no se debe al voluntarismo, ni a la cooperación de organismos internacionales sino a la necesidad de cambiar las condiciones objetivas de clases y de enfrentar a un enemigo común.”

Esta es la 4º temporada de los Diálogos Culturales de Invierno que se celebra desde que se inauguraron en 2012 por la Secretaría de Cultura del Frente, como un espacio para reflexionar críticamente, y desde una perspectiva de transformación social sobre aquellos paradigmas culturales que determinan el imaginario del pueblo salvadoreño, ya sea en un sentido positivo o negativo, en sus luchas y aspiraciones históricas para transformar la sociedad hacia el buen vivir.

Para el martes 28 de julio, día en que concluirá esta jornada de Diálogos 2015, el panel será integrado por Alberto Romero y Margarita Velado. Ellos reflexionarán sobre “Fundamentalismo y predominio del pensamiento conservador y represivo” en El Salvador.

A %d blogueros les gusta esto: